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El delito de proposiciones

domingo 2 de agosto de 2015
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inquisicion
“Condenados por la Inquisición”, de Eugenio Lucas

En la cruel época de la Inquisición cualquier persona podía merecer la muerte simplemente por el hecho de emitir una opinión contra algún tema que fuese prohibido o donde el escolasticismo había prediseñado la respuesta “correcta”. A eso se le daba el nombre de delito de proposiciones. Esas opiniones criminalizadas también las denominaban “proposiciones erróneas” (J. A. Alejandre y M. J. Torquemada, Palabra de hereje: La Inquisición de Sevilla ante el delito de proposiciones, Sevilla, 1998, pp. 15-22). Por tanto, al no creer en Dios ibas a la hoguera, si pensabas que los árabes tenían cosas buenas eras carne para el fuego, si criticabas a la Iglesia Católica ibas al candelorio, si te quejabas del sistema político ibas a la muerte. Es decir, tener conciencia crítica de tu vida y del mundo era una prueba fidedigna de que estabas endemoniado y de que eras hereje y merecías ser asesinado. En nuestro mundo contemporáneo este delito sigue teniendo una vigencia contundente. Según el teólogo cristiano Michael Novak las transnacionales son como el Mesías, y cita Isaías 53.28 y comenta: “Me gustaría aplicar estas palabras a las modernas transnacionales, una menospreciada encarnación de la presencia de Dios en este mundo” (Michael Novak, Toward a Theology of the Corporation, American Enterprise Institute, Washington, 1981, p. 33). Así que quien critique a las transnacionales o al sistema de vida actual está metiéndose con la voluntad perfecta de Dios y por ende esa persona está siendo dirigida por el diablo. Es una exégesis de la demencia.

Esa es la mediocridad que hay que combatir con toda lucidez y sabiduría, pues está en todo el sistema político, económico y social. Con razón argumenta el maestro Pérez Esclarín: “Y si bien es cierto que, como dijo Jesús, ‘la verdad les hará libres’, no es menos cierto que sólo los libres, los que no están atados a prejuicios, miedos, pasiones, ansias de tener o de poder, podrán ser verdaderos… La libertad es autodominio (Antonio Pérez Esclarín, Los padres primeros y principales educadores de los hijos, Caracas, San Pablo, 2010, p. 99). Vivir es pensar y luchar con denuedo, con inteligencia crítica y sin cortapisas. Quien vive con pensamientos prestados, usándolos de muletas, tiene la existencia mediocre. Ser ciudadano implica juzgar el orden social y colectivo existente. Por eso hay que criticar al capitalismo, hay que criticar al cristianismo, hay que criticar la democracia, hay que criticar a la sociedad del siglo XXI constructivamente pero criticarnos. Y como cantaba Alí Primera: esa crítica es para ser más humana a la humanidad.

Salvador Montoya
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