correcciondetextos.org: el mejor servicio de correccin de textos y correccin de estilo al mejor precio

Saltar al contenido

Calarcá, un pueblo con aroma de Café… con Verso

jueves 2 de junio de 2016

Café con VersoEl Quindío está ligado a Calarcá y Calarcá está ligado al café y la poesía. Por eso no es ninguna aporía afirmar que Calarcá es una ciudad con aroma de Café… con Verso. De hecho la instauración de este evento que marcó un hito en la actividad cultural de la región se fraguó con la participación de un sinnúmero de calarqueños y quindianos entre quienes es posible recordar ahora, aún a riesgo de cometer olvido, a José Nodier Solórzano, Oscar Iván Sabogal, Gladys Molina, María Eugenia Duque, Elías Mejía, Fernando Torres, Jorge Mario Salazar, Orlando Montoya, Julio César Hincapié, Nicolás Uribe, Carlos Arturo Patiño, Mauricio Trujillo y toda la tropilla entusiasta de Artistas a la Calle en cuyas instalaciones se realizaron la mayoría de las tertulias y recitales con la participación de creadores de talla nacional como Giovanni Quesseps, William Ospina, Olga Elena Mattei, María Mercedes Carranza y los Poetas Tóxicos de Manizales, entre otros.

Soñamos Café Con Verso en compañía de Gladys Molina como una iniciativa para ofrecerles a las nuevas generaciones de calarqueños una oportunidad para reencontrarse con su destino manifiesto de ciudad cultural y cuna de poetas. Ya en nuestra juventud la Sociedad de Mejoras Públicas había propiciado el encuentro personal con el monumental León de Greiff y sus calambures poéticos que volvían a hacer sonar timbres en la tierra de Vidales. Nosotros sentíamos con la ciudad y sus habitantes una deuda no saldada y nos pareció que un evento multitudinario de poetas y poesía podría contribuir a subsanarla.

Como organizador y coprotagonista de aquella actividad guardo imágenes vívidas que me han acompañado en mi trasegar existencial.

De aquel reservorio de presencias recupero algunas imágenes para la memoria de los quindianos. Recuerdo por ejemplo el diseño innovador del cartel promocional del primer Café con Verso, realizado por el caricaturista quindiano Luis Fernando Trujillo —Lucky.

En aire de tango regresa a la memoria el fuelle nostálgico del músico y escritor calarqueño Libaniel Marulanda, quien estiraba afectos para configurar con la poeta Ana Patricia Collazos un recital de música porteña que denominaron Poetango.

También se rindió homenaje póstumo a Gómez Jattin. Y entre las notas del acordeón de Libaniel Marulanda, quien acunaba a los asistentes a Artistas a la Calle, regresa la imagen de la directora de la Casa de Poesía Silva, María Mercedes Carranza, quien recibiría en Calarcá el único premio nacional que se le otorgó en su vida de poeta, semanas antes de viajar a Londres y pocos años antes de imponerse el viaje definitivo. Así como la presencia tutelar de la poeta Martha Lucía Usaquén, directora en su momento del Museo Quimbaya, quien acompañaba con gozosa complicidad esa iniciativa de sus coterráneos.

Café con Verso sólo logró sostenerse durante tres versiones pero marcó a una generación de calarqueños.

De antología resultó el videopoema preparado por Ricardo Noreña y Clara Luz Jaramillo para celebrar la memoria de Gómez Jattin, un montaje audiovisual que superó con creces la realización de la Casa de Poesía Silva, ante la mirada incrédula y satisfecha de los poetas calarqueños, entre ellos Jorge Julio Echeverry, quien por aquellas épocas hacía explotar sus poemas eróticos de lobo hambriento en los buses escolares de las caperucitas quindianas, con una sonrisa burlona de gato de Cheshire.

Sobre esas imágenes se superpone la presencia de Nicolás Uribe trasteando entre Artistas a la Calle y la Casa de la Cultura de Calarcá los enormes amplificadores de sonido del Centro Audiovisual con los cuales la Universidad del Quindío apoyaba nuestra gestión cultural. A esos tiempos y su encuentro con la poesía circunscribe Nicolás Uribe las raíces de su actual proyecto La Caja Viajera del Café. Un proyecto internacional con indudable esencia de Café con Verso.

Cuando la fogosa poeta antioqueña Olga Elena Mattei se enteró del evento no dudó en trasladarse al Quindío y allí abismó su pasión otoñal en los ojos y el verbo cautivante del poeta Elías Mejía. Concebido bajo el eslogan “El encuentro de la cultura cafetera”, las disertaciones del todavía poeta y ensayista William Ospina nos demostraron, desde su mirada pluricultural, que realmente el departamento del Quindío había sido, y era, un crisol de culturas, y sustanciaba los universos simbólicos del mestizaje cultural colombiano. En las instalaciones del restaurante Las Brasas, en Calarcá, pudimos extender, en un ambiente más personal, la singular mirada del hoy renombrado novelista y comentar su reciente tesis sobre “La Franja Amarilla”, donde Ospina avizoraba una prometedora Tercera Vía para Colombia, como salida al desgastado sistema bipartidista colombiano.

Café con Verso sólo logró sostenerse durante tres versiones pero marcó a una generación de calarqueños. Todavía recuerdo los desfiles escolares que recorrieron las calles de la denominada Villa del Cacique con las comparsas correspondientes al poeta festejado en cada versión. De hecho actividades como el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, que ya supera la VII versión bajo la tutela de José Nodier Solórzano Castaño, del historiador quindiano Jaime Lopera Gutiérrez y con la participación invaluable de una nueva hornada de jóvenes escritores y gestores calarqueños entre quienes es posible destacar, entre otros, a Ángel Castaño, Cindy Cardona Claros y Juan Felipe Gómez, o la reciente creación en Calarcá del Café de Carlos bajo el decidido liderazgo de la familia Patiño —donde el periodista Darío Fernando y el gestor Carlos Arturo son cabezas visibles de la iniciativa cultural y turística que fortalece la vocación poética de la tierra de Vidales.

Y si no fuera porque desde Madrid, España, Fernando Torres enviara un pdf con reproducciones de la papelería y el afiche de la primera edición de aquel evento, estuve a punto de creer que todo este relato era producto de mi imaginación de literato, pues no pudimos recabar entre sus protagonistas ningún testimonio fotográfico de aquellas jornadas literarias. Tal vez esta sea una buena tarea para el Museo Gráfico, que contra viento y marea lidera en Calarcá Luis Fernando Londoño Aristizábal.

Todavía disfruto el recuerdo de una escena surrealista en la que Los Poetas Tóxicos de Manizales, bajo el liderazgo del poeta calarqueño Mauricio Trujillo, colgaron sus creaciones poéticas en los garfios de los puestos de carnicería de la desaparecida plaza de mercado de Calarcá y los sometieron al escrutinio estético de los carniceros del lugar, y los poemas que no pasaban el juicio de aquella concurrencia eran sometidos a las hachas de deshuese de los carniceros. Y así como vi morir varios poemas deshuesados también disfruté con los poemas que fueron salvados por la sensibilidad de los carniceros, quienes encontraban en algunos de los versos méritos suficientes para ser conservados. Un verdadero performance poético digno de cualquier bienal latinoamericana de arte.

Y así como conservo aquella imagen onírica en línea del mejor teatro del absurdo, aún resuenan en mi memoria los versos del poeta Giovanni Quesseps, festejado en la primera versión de Café con Verso:

El aljibe agrietado persevera
—polvo y azul— en este mediodía;
los niños descendemos y en su fondo
encontramos juguetes de hojalata,
un tapiz que se teje solo, pájaros.

Esto que fue el pasado nos otorga
su rumor y misterio,
y reiniciamos
largas navegaciones por su cielo.

Venga la muerte así, como ha venido
la infancia en un juguete,
y encontremos al descender
por la sombra a su floresta
un tapiz que se teja eterno, fábulas.

Carlos Alberto Villegas Uribe
Últimas entradas de Carlos Alberto Villegas Uribe (ver todo)