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8MSCD X 25ALRLH

lunes 31 de mayo de 2021
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8MSCD X 25ALRLH, por Carlos Alberto Villegas Uribe
El libro es dispositivo. Sólo un dispositivo más, disponible. Tabletas, audiolibros, smartphones, son otros. Inconcebible un mundo sin lectura.

El arte de la lectura, antología digital por los 25 años de Letralia

Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2021 en su 25º aniversario

Ocho mibonachis sostenidos en claves diversas para celebrar los veinticinco años de Letralia, la revista de las letras hispanas.

 

E.1. MSC6 ¿Y de la lectura qué diantres?

¿Qué te ha dado la lectura? Aprender a ver bajo el agua. Un GPS para ubicar la ciudad. Para orientarme en sus múltiples avisos. Para tomar confianza de mis conquistas. Para la construcción de mis calles. La lectura me abrió los ojos. Así como la conciencia de ser. Fue también la clave para estar. Luego fue mi generosa amiga escolar. Poderosa escalera para ascender en conocimientos. Una nana para conciliar el sueño. Y puerta de entrada al misterio. Proveedora de innumerables y fantásticos territorios. Y de nuevas familias y amigos. Con ella, muchas veces amanecí rey. Y fui pirata en increíbles bergantines. Suspiré amores contrariados desde sus cofias. Descubrí las claves para realizar mapas. Y ubicar las mejores islas caribeñas. En donde enterrar los tesoros filibusteros. La lectura me acercó a Borges. Me prodigué en sus laberintos verbales. Viví con él las ruinas circulares. Y el jardín de los senderos. Bebí en Alepo las aguas inmortales. Y asistí a veladas de cuchilleros. El hombre de la esquina rosada. Y las razones de Rosendo Juárez. Dos caras de la misma moneda. La lectura me recuperó los dioses griegos. Seres míticos revelados por Pedronel. El hombre que soñaba dioses griegos. Mi abuelo, quien me inició poéticamente. Quien orientó mis insaciables ansias lectoras.

 

Entonces la lectura es arma. Filoso cuchillo que rompe, desgarra. Rompe la noche, destruye misterios.

E2. MSC5 Lenitivos mágicos para una condena

¿Concibes el mundo sin libros? Sí, el libro es dispositivo. Sólo un dispositivo más, disponible. Tabletas, audiolibros, smartphones, son otros. Inconcebible un mundo sin lectura. Y por lo tanto iletrado. El triunfo de la barbarie. La pobreza al máximo nivel. Concebirlo es una triste posibilidad. Aunque existan tales distopías cinematográficas. Sociedades que persiguen los libros. Así como a los lectores. Creaciones simbólicas para revelar realidades. El poder de la lectura. Significa poder para tomar conciencia. Encontrar alternativas para la resistencia. Frente a los poderes omnímodos. O con pretensiones de serlo. Entonces la lectura es arma. Filoso cuchillo que rompe, desgarra. Rompe la noche, destruye misterios. Desenmascara a los temibles titiriteros. Que nos acompaña la jornada. Y ofrece maravillosos lenitivos cotidianos. Para superar las angustias existenciales. Brindarle piso a nuestra filosofía. A las preguntas del porqué. Brindándonos múltiples sugerencias y razones. Para la existencia del universo. O generando otros universos posibles. Que podemos crear o recrear. Para escapar a nuestra condena. De ser ominosos Sísifos encadenados. Liberados por las mágicas lecturas. Para enfrentar nuevamente la tarea. Ascender de nuevo la montaña. Empujando la insufrible piedra castigo. Animados por las historias fantásticas. Brindadas por las múltiples lecturas. Desde las cuales es posible. Burlar ese castigo de dios perenne a la lectura.

 

E3. MSC9 Múltiples vueltas de tuerca contra una muy falsa disyuntiva

¿La lectura mediante traducciones o en su lengua original? Ese cuestionamiento incluiría la exigencia de un lector políglota. O resignarnos a la pérdida de la literatura. Las historias de Ishiguro y Kawabata nos estarían vedadas. Sin referirnos a múltiples escritores suecos, daneses, griegos, franceses. La ignorancia literaria por culpa de una soberbia supina. Es sabido de sobra: todo traductor es un traidor. Un traidor del escritor pero, sin duda, amigo del lector. Porque le permite superar sus limitaciones con el lenguaje. Un amigo imprescindible que tiende puentes a universos simbólicos. Esta certeza demanda ciertas obligaciones para el agraciado lector. Entre ellas la obligación de estar muy bien informado. Tanto sobre el autor como la obra a leer. Así como de las diversas traducciones en el mercado. Sólo esa conciencia le permitirá al lector inmensos placeres. Sin complejos de culpa que mancillen el disfrute lector. Enfrentándolo a la falsa disyuntiva: traducciones o lengua original. Para dejarle la única alternativa que importa: lectura-lector. La cual reconoce los dos extremos del inmenso placer. Actividad que produce miedo en la conciencia de mojigatos. Y terror en los sueños de los pretendidos poderosos. Pero que motiva las acciones contestatarias de los libertarios. Para propiciar mejores horizontes de lectura para sus coterráneos. Seguramente.

 

E4. MSC6 Lectura, más allá de decodificar letras

¿Lectura en digital o en papel? Proponen otra nueva muy falsa disyuntiva. Porque no interesa definitivamente el dispositivo. Importa exclusivamente como horizonte: la lectura. Equivocar la perspectiva nos multiplica problemas. Nos enfoca erróneamente en el cómo. Dispersando nuestros esfuerzos en el porqué. Nos deja en una caricatura anacrónica. El amanuense egipcio frente al papiro. Preguntándose si será mejor este artificio. Doliéndose por el futuro de la escritura. La escritura cuneiforme y sus tabletas. Enfrentando él también otra falsa disyuntiva. Porque no puede distinguir el dispositivo. Diferenciarlo de la esencia del oficio. Entonces todo se reduce al miedo. Un explicable temor a los cambios. Disfrazado por preguntas que terminan distrayendo. Alejándonos de lo importante: la lectura. Olvidando los ingentes esfuerzos de. Así como a los grandes escritores. Quienes también fueron unos ilustres traductores. Baudelaire, Cortázar, San Jerónimo, Yourcenar, Borges. Deberíamos redefinir el concepto de lectura. Para trascender la decodificación de letras. Ampliarlo a la lectura de signos. Una mayor compresión desde la semiótica. Para entender que leemos paisajes, sentimientos. Situaciones, sucesos históricos, causas y consecuencias. Desde una perspectiva contemporánea más narratológica. Que nos libere de la caricatura. Donde finalmente podamos ver al egipcio. Mirarlo contemplar con esperanza su futuro. Distinguiendo claramente el dispositivo del oficio. Como distinguimos dispositivo de lectura.

 

Oír un audiolibro encaja en la lectura. Gracias a los iconosonos.

E5. MSC6 Iconosonos para comprender la función lectora

¿Oír un audiolibro encaja como lectura? Según nuestras consideraciones claro que sí. Leer excede la decodificación de letras. Avanza a la comprensión de signos. Una dimensión que obliga revisiones semióticas. Nos enseñaron tres tipos de signos. Tres signos básicos: índices, íconos, símbolos. Donde el índice opera por continuidad. Donde el ícono opera por similitud. Y el símbolo opera por convención. No hubo énfasis en el ícono. En las incontables sonoridades del ícono. Lo iconográfico se volvió lo determinante. Razón por lo cual tenemos dificultades. Para concebir el audiolibro como lectura. Y hace necesario enfatizar otros íconos. Fundamentales en los procesos de comunicación. El iconotopo, similaridad en la tridimensional. El iconosono, similaridad en el sonido. Así como el anteriormente señalado iconográfico. El cual para el efecto lector. Posee dos claras funciones del signo. La función icónica en las ilustraciones. La función simbólica en las letras. El iconosono es un instrumento esencial. Especialmente para la realización de audiolibros. Al igual que en realizaciones radiales. Reconocimiento esencial de su función semiótica. Que le brinda significativos espacios lectores. Y nos permite redundar sobre nuestras reflexiones. Para evidenciar otra vez la disyuntiva. Como falsa encrucijada sobre la lectura. Y para reafirmarnos en nuestra posición. Oír un audiolibro encaja en la lectura. Gracias a los iconosonos.

 

E.6. MSC10 requerimientos para la alegría y compromiso con la perfección editorial

¿Qué le pedirías a una editorial para que fuera perfecta? En primer lugar le pediría apertura mental para recibir obras. Así como gran osadía en los diseños de las portadas. Y en el diseño de las páginas interiores del libro. Desde las cuales se le hagan continuos guiños al lector. Disponer de un amplio y bien calificado equipo de diseñadores. Así como correctores de estilo que enriquezcan gramaticalmente al escritor. Y variados planes de promoción que vinculen activamente al escritor. Y acerque la obra a muy distintos públicos y medios. Entre ellos los escenarios estudiantiles (las escuelas, colegios y universidades). Así como en los diversos canales regionales de la televisión. Y en las diferentes cadenas nacionales de las emisoras radiales. Una editorial que entienda su labor como una fiesta permanente. Que se refleje en las actividades con el gran público. Y por lo tanto participe con enorme alegría en ferias. El mayor número de festivales nacionales que les sea posible. Y allí vinculen a la lectura gran número de niños. Con la conciencia plena que ellos son el indefectible futuro. Y desde ese presente innegable sustentar a la lectura venidera. Qué más se le puede pedir a una editorial perfecta. Sino alegría con el presente y compromiso con su futuro.

 

E7. MSC12 Las terribles transformaciones y confesiones del desconocido y muy angustiado hombre-libro

¿Lees sólo buenos libros o todo lo que cae en tus manos? Cuando un ser humano madura comienza a volverse exigente con sus experiencias. Nada distinto le sucede al lector quien inicialmente lo lee casi todo. Pero en la medida que fortalece su hábito lector se vuelve selectivo. De tal forma que se va transformando en el misterioso hombre-libro. Quien en noches de luna y a plena luz del sol, lee. Y sólo lee por el misterioso placer que le producen los libros. De tal manera que temo haberme convertido en el pavoroso hombre-libro. Quien es capaz de robarle su libro a un niño de cuna. El libro plastificado le han regalado para iniciarlo en la lectura. Esa terrible sospecha me obliga mirarme en el espejo para descubrir síntomas. Y ya empiezo a descubrirlos en mi propio cuerpo: una intolerable calvicie. Unos anteojos horrendos con lentes culo de botella incrementando mi pervertida mirada. Y delatan mi afición por excelentes lecturas de ficción y no ficción. Particularmente sobre las obras de ficción prefiero las relacionadas con vampirismo. Como si quisiera encontrar en los relatos del hombre-lobo algunas respuestas. Justificaciones a mis perversiones de hombre-libro quien sólo lee buenos libros. Y no todo lo que cae.

 

Los diseñadores gráficos quienes lo embellecen. Los distribuidores quienes les brindan alas. Los libreros quienes les acercan lectores.

E8. Condiciones requeridas para poder exclamar: diantres

¿Qué diantres es un buen libro? Un buen libro: la joya máxima. Con específicas cualidadespirituales. Vale reseñar sus múltiples cualidades materiales. Elegante, con portadas vistosas estéticamente diseñadas. Coqueto, para hacerle ojitos al lector. Desde su puesto en las estanterías. Fuerte, que no termine finalmente deshojado. Por ello posee un poderoso lomo. Portable, que lo puedas llevar contigo. Y poderlo leer en cualquier momento. Distinguible, para diferenciarlo a primera vista. Opaco, con un gramaje adecuado, facilitador. Para que sus hojas no se transparenten. Legible, con fuentes e interlineados adecuados. Distinguido, que concite orgullo al portarlo. Imperturbable, que no se ensucie fácilmente. También reseñamos sus principales cualidades espirituales. Cómplice, hablándole al corazón del lector. Enriquecedor, porque amplía sus horizontes simbólicos. Trasnochador, porque no le deja respiro. Promotor, porque motiva nuevos intereses temáticos. Amigo, acompañando la cotidianidad del lector. Cualidades que no las consigue solo. Sino con el compromiso de profesionales. Empezando con el manuscrito del autor. La mirada crítica de los correctores. Encargados de potenciar el estilo literario. Y descubrir posibles vacíos temáticos fundamentales. Los diseñadores gráficos quienes lo embellecen. Los distribuidores quienes les brindan alas. Los libreros quienes les acercan lectores. Los columnistas quienes realizan sus reseñas. Y entusiasman cada día más lectores. Y podamos decir: diantres.

Carlos Alberto Villegas Uribe
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