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La fugitiva, de Marcel Proust

jueves 10 de noviembre de 2016
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“La fugitiva”, de Marcel ProustEscrita como la sexta parte de En busca del tiempo perdidoLa fugitiva fue publicada en 1925 y tiene una unidad muy fuerte con la parte precedente, La prisionera, de forma tal que la primera mencionada es una suerte de aceleración dramática, una conclusión de la segunda. El relato central de La fugitiva es la muerte de Albertina. Al desarrollar el tema central nos expone a la consideración los sentimientos asociados a esa muerte: amor, celos, rabia, sufrimiento, dolor, tristeza, duda, separación, desgracia, desdicha. Relata también el viaje que el Narrador emprende a Venecia y el matrimonio de Roberto de Saint-Loup —sobrino de los duques de Guermantes— con Gilberta, la hija de Carlos Swann y Odette de Crécy. El relato en torno a la muerte de Albertina comienza con la construcción de un plan por parte de Marcel para lograr a toda costa el regreso de la joven. El plan incluye el nombramiento de su amigo Saint-Loup como embajador, a quien confía la delicada misión de ir a Turena a la casa de la señora de Bontemps, tía de Albertina, para convencerla —sin ser visto por la joven— de las intenciones serias del Narrador de casarse con su sobrina, de modo que al saber Albertina indirectamente esta noticia, y debidamente aconsejada por su buena tía, regresará sin enterarse de los esfuerzos hechos por Marcel para asegurar su retorno. Establecido el primer contacto, los jóvenes intercambian correspondencia; Marcel, ansioso de lograr su objetivo, le hace saber a Albertina que está dispuesto a gastar su fortuna comprando un yate y un automóvil Rolls-Royce con motivo de su supuesto casamiento. Todos los castillos navegantes y rodantes del Narrador desaparecen cuando recibe un telegrama de la señora de Bontemps anunciándole la muerte de Albertina a consecuencia de la caída de un caballo. Esta noticia tiene efectos devastadores en Marcel, quien entra en una etapa sombría, morbosa y depresiva. A pesar de la certeza que tenía de las inclinaciones lesbianas de Albertina, invita a su apartamento a Andrea, amiga desde Balbec de la difunta, con el propósito de indagar los detalles de las relaciones de Albertina con otras hijas de Gomorra, incluyendo a Andrea misma. Marcel, armado de un cuestionario mental perfectamente concebido, reconstruye el historial erótico de Albertina y esto le confirma indiscutiblemente sus tendencias lesbianas. Al efectuar esa inquisición el Narrador se castiga a sí mismo con los celos, la rabia y la agonía que sufre, al confirmar la inveterada costumbre de mentirle a fin de tapar ante él su conducta desviada. Estando en el proceso de olvido de Albertina, el Narrador descubre una mañana que en El Fígaro han publicado un artículo suyo enviado tiempo atrás; luego, estando de visita en casa de la duquesa de Guermantes, se encuentra con Gilberta Swann, su compañera de juegos de los Campos Elíseos, y de la cual estuvo enamorado. Para entonces el recuerdo de Albertina se había tornado fragmentario y ya no le producía tristeza; entonces supo por Andrea que Albertina se había entendido bien con Morel. Para completar su terapia de desamor, Marcel emprende con su madre un viaje a Venecia donde oye cantar O Sole Mío y reconoce en un restaurante local a dos ancianos de más de ochenta años: el señor de Norpois y la marquesa de Villeparisis. Al regreso en tren a París le comunica a su madre la noticia que ha recibido de la boda de sus dos amigos: Roberto de Saint-Loup y Gilberta Swann, quien ha llegado a ser una de las herederas más acaudaladas de Francia. Luego del matrimonio, Gilberta, convertida en marquesa de Saint-Loup, recibe la visita de Marcel, quien se ha enterado de “…que Gilberta era desgraciada, de que Roberto la engañaba, pero no de la manera que todo el mundo creía…”, es decir, no con las mujeres con las que se hacía acompañar, sino con hijos de Sodoma como Morel. El relato de La fugitiva concluye con una reflexión del Narrador: “…ya no dudaba que el caso de Roberto fuera el mismo de muchísimos hombres honrados y hasta tomados entre los más inteligentes, entre los mejores…”. 1 La continuación de la saga de Proust se efectúa sin transición hacia El tiempo recobrado, séptima y última parte de En busca del tiempo perdido.

Este artículo forma parte de la serie “En busca de Marcel Proust”, de la venezolana Flor Méndez, sobre el escritor francés y su obra cumbre, En busca del tiempo perdido. Lee aquí la serie completa.
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Notas

  1. M. Proust, La fugitiva, pp. 297-298, Alianza Editorial, 1984, Madrid.