Recibe 2020 con 20% de descuento en corrección de textos y corrección de estilo
Saltar al contenido

De Cervantes a García Márquez, la tradición de la novela

jueves 16 de agosto de 2018
¡Compártelo en tus redes!

De Cervantes a García Márquez, la tradición de la novela, por Néstor Medrano

Al hablar de la novela como género primordial de la literatura actual, debemos sopesar las distintas aristas y el consabido canon histórico forjador de una literatura con visos universales.

José Saramago, al hablar de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha para una edición antológica del magistral libro de Miguel de Cervantes, estableció la posibilidad de una vida más allá del albur de la locura.

Un algo superior en la imaginación del señor Quijana, una locura torrentosa que encontraba contrapeso en rústica prudencia de su único amigo, Sancho.

La mística de una novelística encuentra su furor en el Quijote, lo que para los ingleses resultó ser Shakespeare, dramaturgo, poeta, puntillador de vivencias y vividuras alentadas en el rescoldo y en el sustrato de una época histórica turbia para Europa y el mundo de Occidente.

En García Márquez resurge la visión latinoamericanista de la identidad en su mayor colorido y esplendor.

Lo que nos atañe como cultura nos llega de una tradición que, si bien es sátira de los libros de caballería con sus columbramientos de heroicidades y nobleza de caballeros de alta estopa, nos refiere una etapa histórica de cambios radicales y rezago en España, pero que indudablemente nos confina a una tradición que más tarde tomarán otros autores, otras novelas y otras tejeduras creativas que pasarán a la posteridad hasta desembocar en nuestros días y llevarnos a la obra monumental de autores latinoamericanos del siglo XX como Gabriel García Márquez y su Cien años de soledad, Carlos Fuentes y su Terra nostra o Mario Vargas Llosa y su La guerra del fin del mundo. También José Donoso con El obsceno pájaro de la noche. Hay en esos autores un aliento vital esparcido en una tradición de otras latitudes; por ello el salto cualitativo, el aliento de un sur empedregado de William Faulkner, de donde bebieron García Márquez y Vargas Llosa. La novela nos ha atrapado en sus distintas etapas y como latinoamericanos la impronta sustancial ha dejado su marca.

En autores como Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Asturias, Rómulo Gallegos, hay una estirpe que ha fortalecido la tradición, esa iniciada por Cervantes en un lugar de La Mancha.

En García Márquez resurge la visión latinoamericanista de la identidad en su mayor colorido y esplendor. Cien años de soledad fue un absoluto que también se emprendería en unidades dependientes con su propia estructura para forjar un abanico mayor de posibilidades como La mala horao El coronel no tiene quien le escriba. Se trató de novelas en las que confluyeron estrategias novedosas de un realismo mágico bien aprovechado en su momento, que dio al mundo un universo posteriormente remarcado en el Boom latinoamericano.

La novela ha seguido su trajinar y se marcó con su propio sello más allá de Europa y sus confines.

Néstor Medrano
Últimas entradas de Néstor Medrano (ver todo)

Recibe 2020 con 20% de descuento en corrección de textos y corrección de estilo