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Vietnam, Puerto Rico, de Gabriel Miranda

domingo 4 de noviembre de 2018
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“Vietnam, Puerto Rico”, de Gabriel Miranda

Vietnam, Puerto Rico
Director: Gabriel Miranda
Documental
2017
103 minutos

Gabriel Miranda (Río Piedras, Puerto Rico), es egresado del Colegio San Ignacio de Loyola (Guaynabo) en el 2001. Estos son algunos de los pocos datos biográficos que sé de él. Lo otro que sé es que acaba de sacar a la luz la que entiendo es su primera película a manera de documental. Al escribir estas notas, le acabo de ver. Le vi en el Fine Arts del Popular Center, a donde fui a verle en un tren urbano vacío, no con poca gente, sin gente que pueda viajar en éste. Una entrada hermosa y de contrastes, en una zona expropiada (y también ganada al mar), la del Popular Fine Arts del Hato del Rey; es un documental necesario y que todos deberíamos tener el lujo que tuve yo al poderle ver.

El trabajo documental de Gabriel tiene como base el riesgo, su observación partícipe en/desde el terreno del juego. Sus imágenes son imágenes crudas de una realidad, la de un alcalde que resistió el imperio de la ley y la de una comunidad que, aún criminalizada y vigilada, le resistió al amparo de la ley. Nada extraño, en Puerto Rico hacer cumplir la ley es resistencia, y resistencia no es otra cosa que lucha, lucha contra el desorden establecido como orden. Y este documental precisamente nos muestra imágenes crudas de esa realidad observada por el propio documentalista.

Vietnam, Puerto Rico, se narra en voz de mujeres, niños, hombres, negros, negras, blancas, blancos, viejos, jóvenes, gente con una historia que contar desde su propio origen como comunidad de vida.

Miranda logra sobrevivir al tiempo muerto y retener imágenes que reflejan la resistencia de las autoridades coloniales amparadas en la fuerza bruta, de la ley de quienes se sienten con poder al ser observadas mientras destruyen una comunidad de vida protegida y organizada en y para su mutua defensa y sobrevivencia colectiva. También nos brinda testimonios propios de los miembros de la comunidad, así como de terceros que sirven de apoyo a la gestión que desde la propia comunidad nace como acción innata, la de resistir al amparo de la propia ley. Son testimonios que invitan, testimonios que mueven, conmueven. En ese sentido, Miranda logra transmitirnos cómo Vietnam, Puerto Rico, luchó para vencer, luchó hasta vencer al propio Estado, al colonialismo interno.

Vietnam, Puerto Rico, se narra en voz de mujeres, niños, hombres, negros, negras, blancas, blancos, viejos, jóvenes, gente con una historia que contar desde su propio origen como comunidad de vida. A estas voces, Gabriel logra unir otras voces, la de economistas, sociólogos, trabajadores sociales, monjas, juristas, que también nos dejan saber que no todo está perdido. Son voces que alertan y alientan, voces que le dejaron saber a Vietnam, Puerto Rico, que el alcalde de Guaynabo, que los policías, que el gobernador, que su Departamento de Justicia venían obligados a hacer cumplir la ley que protege y ampara las comunidades especiales como la suya. Entre estas voces me vienen a la vista inmediata por su pertinencia en el tema tratado en el documental, las de Argeo Quiñones, Linda Colón y Liliana Cotto Morales.

Finalmente, quiero resaltar tres cosas de la película documental de Gabriel Miranda. Una, no es una apología del sistema, no, no lo es. Si bien el resultado judicial final favoreció a la comunidad, Miranda venía acumulando imágenes y testimonios que conducirían a un resultado diferente y que nos dejan saber que Vietnam, Puerto Rico, siempre ha luchado contra los intereses del Estado o contra los intereses creados en torno al Estado (colonialismo interno). Dos, no es un trabajo creativo auspiciado por el Gobierno de Puerto Rico, no, no lo es. Es decir, no dependió de los fondos de la Corporación de Cine para su realización. Y tercero, su estreno en Popular Fine Arts es una muestra de que para que sea así no tiene que recurrirse al testimonio de quienes se presentan desde el privilegio de la Milla de Oro como contrapoder sin serlo, que existen otras voces, sobre todo las de las caras lindas, las de la propia gente con una historia que contarnos, la suya, y sus aliados. La lucha, hasta la victoria de Vietnam, Puerto Rico, vale la pena verla.