XXXIII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe
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Mibonachi para un Nobel

• Jueves 16 de abril de 2020
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Gabriel García Márquez
Por fin la celebración del Nobel de literatura tuvo lugar. Fue el once de diciembre de mil novecientos ochenta y dos.

E1. El noticionón

Una noticia conmocionó Colombia el 21 de octubre de 1982. Urgente, urgente, Gabriel García Márquez fue elegido Nobel de Literatura. Los 18 jurados vitalicios de la Academia Sueca fueron unánimes. Un amigo de la Academia Sueca le dio la primicia. Gabo se preparaba esa mañana para salir al ejercicio cotidiano. La noticia desbordó las academias y los cerrados círculos intelectuales. El Nobel se sentía en las calles, en los mercados. Hasta en los prostíbulos se comentaba con júbilo la noticia. Los taxistas barranquilleros hacían sonar pitos como cuando gana Junior. Las primeras palabras de la mágica Luisa Santiaga Márquez fueron:

—Ojalá este premio sirva para que me arreglen el teléfono.

Sin mayores pretensiones Gabo reconoció su premio, como: de todos.

—Permítanme primero felicitar a los colombianos porque ya tenemos Nobel.

El premio permitiría influir a favor de los derechos humanos. Les dijo a los primeros periodistas que llegaron a entrevistarlo.

—El presidente Belisario Betancur fue mejor que cualquier periodista colombiano. Porque fue el primero en llamarme esta mañana para congratularme.

Las reacciones de satisfacción se dieron en todo el mundo. Jorge Guillén dijo: “Yo he dicho mil veces, lo merecía”. Borges, huérfano perenne del Nobel, expresó: “Es todo un acierto”. En el terreno intelectual no hubo un pronunciamiento en contra.

 

E2. Los preparativos

Germán Santamaría sería el primer periodista en entrevistar a Gabo. García Márquez dijo entonces: “No quiero estar solo en Estocolmo”. “Me gustaría celebrar mi premio con cumbias y vallenatos”, declaró. Gloria Triana leyó y habló con la directora de Colcultura. Ella dirigía en Colcultura la sección de Festivales y Folclor. Fue donde la directora y le propuso cumplirle los deseos. Aura Lucía Mera hizo un almuerzo en su propia casa. Decidieron incluir ritmos adicionales porque Gabo les pertenecía a todos. Incluyeron ritmos como joropos y currulaos, pasillos, bambucos y torbellinos. Aura Lucía le encomendó seleccionar lo mejor de estas expresiones. Consuelo Araújo anunció el envío de los Zuleta a Estocolmo. De inmediato Gloria la llamó para proponerle que se uniera. Viajó por el país para visitar los grupos que conocía. Examinó con cuidado los diversos montajes y repertorios seleccionados previamente. Cuando los hubo escogido presentó la propuesta para la aprobación. Entonces empezaron las presiones de otros grupos que querían asistir. Cuando se hace pública la noticia empieza una gran polémica. Los acusaron de tropicalistas, tercermundistas, iban a empañar el Nobel. D’Artagnan aseguró que se cometería un acto de lesa lobería. No fue fácil organizarlo, era noviembre y no había presupuesto. Menos habría un rubro previsto para celebración de un Nobel.

 

E3. La celebración

Por fin la celebración del Nobel de literatura tuvo lugar. Fue el once de diciembre de mil novecientos ochenta y dos. Por las escalinatas del Salón Azul descendió la comitiva colombiana. Músicos y grupos folclóricos que representaban a todas las regiones. Una delegación seleccionada por Gloria Triana conformada por 60 personas. Encabezaban la comitiva los hermanos Zuleta y el maestro Escalona. Los seguían Carlos Franco y su conjunto folclórico de Barranquilla. Totó la Momposina y sus tambores representaban la región Caribe. La Negra grande de Colombia representaba la región Pacífico. Las danzas del Ingrumá de Riosucio representaban la zona Andina. Y el maestro Quinitiva y su conjunto, la música llanera. Emilianito y la voz prodigiosa de Poncho comenzaron a cantar. “Está lloviendo en la nevada / arriba ‘e Valledupar / apuesto a (…)”. Desde sus ojos aguados La Cacica observaba a Tachia Quintanar. María Concepción Quintana se había doblado sobre la mesa sollozando. Ese paseo que García Márquez le enseñó, de tanto oírselo cantar. Al día siguiente leyeron en el Dagens Nyheter de Estocolmo “García Márquez nos enseñó cómo se debe celebrar un Nobel”. “Las cosas nunca serán como antes en el Salón Azul”. Esta épica jornada la relató Gloria Triana en un informe. Con idénticas palabras a las usadas en esta nueva redacción.

 

Ficha técnica inicial

C. A. Villegasuribe. MSC10. E1 P.U: una. PT: 210. Autor. Mibonachi sostenido en clave diez. Entrada única. Palabra umbral: una. Palabras totales: doscientas diez.

 

Ficha técnica final

C. A. Villegasuribe. MSC10. 3E. P.U: una, Germán, por. PT: 630. Autor. Mibonachi sostenido en clave diez. Tres entradas. Palabras umbral: una, Germán, por. Palabras totales: seiscientas treinta.

Carlos Alberto Villegas Uribe
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