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Entre pandemias, cuarentenas, decretos y otros escenarios
Venezuela celebra de forma virtual su Día Nacional del Teatro

domingo 28 de junio de 2020
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Venezuela celebra de forma virtual su Día Nacional del Teatro, por Yahaira Salazar
El teatro seguirá escribiendo junto a la historia una larga tragicomedia sin final. Escena de “Ángelus”, obra teatral de Yahaira Salazar

Ya han pasado más de tres meses de la llamada pandemia del coronavirus, donde por un segundo pareció que una cierta toma de conciencia había nacido entre la gente.

El espejismo no duró mucho y ya hemos visto en lo que se ha convertido el “después” de la peste.

Desde los primeros días del desconfinamiento las masas tomaron el asfalto con la fuerza de un huracán, desalojando todo lo que les impedía expresar su humanidad. Los motivos para hacerlo sobraron y lo cierto es que el mismo paisaje del caos anterior al coronavirus se ha instalado una vez más en las grandes ciudades y sin sorpresa alguna vemos que nada cambió.

El espejismo de la posibilidad de otra vida duró muy poco.

Pronto olvidaremos cómo nos comportamos alguna vez con los enfermos, con nuestros vecinos, con los animales.

Los artistas, en la total incertidumbre sobre la utilización de las nuevas tecnologías para llevar su trabajo al público, se preguntaban desesperados “cómo hacer para seguir viviendo de nuestro arte”.

Sólo que después de tanto mea culpa, preguntas vitales quedaron sin respuesta; por ejemplo, cómo impedir tantas muertes inútiles o en qué calles quedaron escritas esas reflexiones hechas a cielo abierto sobre el amor, el miedo, la soledad, la muerte.

Hoy ya no existen esos sentimientos y pronto olvidaremos cómo nos comportamos alguna vez con los enfermos, con nuestros vecinos, con los animales, en esos momentos terribles, donde durante días y días un silencio de plomo, sordo, arropó nuestras vidas.

En las inmensas manifestaciones que surgieron después de la pandemia, en ninguna ciudad del planeta vimos pancartas con el gran árbol de la vida. Pero sí fuimos ávidos espectadores del odio que en un solo cuerpo luchaba contra sí mismo, en lugares donde pareciera que nadie quisiera hacer nada para evitar su descuartizamiento, donde individuos se amotinan para llevar a cabo su perdición. Y también vimos el llamado al suicidio masivo de gigantescas economías gangrenadas.

Cambiar el fondo y también la forma, hablar del fondo de las cosas y no de una manera superficial, hacer propuestas para sanar y sanarnos del desequilibrio espiritual de una humanidad que está colgando, desgraciadamente, de un hilo, ese podría ser el debate sobre el problema.

Cambiar las motivaciones, las razones de hacer teatro, música, pintura, escultura, o cualquier otro arte, tomando en cuenta al otro, a la comunidad, el bienestar de los demás, las consecuencias de esos beneficios en nuestras vidas, en la sociedad, en nuestros países, en el resto de la humanidad, esa debería ser la apuesta.

El arte trasformador de la mano de individuos garantes de sus ideas y de proposiciones artísticas al servicio de un solo propósito: parir una toma de conciencia real y profunda de lo que es hacerle frente al drama de la existencia, recuperando los valores perdidos.

Devolverle su dignidad al humano víctima de una sociedad totalmente desestructurada, perdida en el caos de su despersonalización.

Que el camino del ensayo y error del artista deje un rastro a sus herederos y que éstos asuman la responsabilidad de seguir abriendo caminos para las nuevas generaciones, eso sería un resultado esperanzador.

Mientras cada individuo vuelva a la normalidad de su vida después del coronavirus con la misma cobardía, no habrá cambio alguno, ni para el teatro, ni para la sociedad ni para la humanidad entera.

Y el ciclo se repetirá incesantemente sin remedio. Y el teatro seguirá escribiendo junto a la historia una larga tragicomedia sin final, creada voluntariamente por su único protagonista: el hombre.

 

28 de junio, Día Nacional del Teatro en Venezuela

El año 2019 se decidió que se cambiaría la fecha del Día Nacional del Teatro, que tradicionalmente se celebraba el 28 de junio.

Pero esta fecha fue cambiada después de que un grupo de docentes de la Universidad de las Artes presentara al Presidente de la República un proyecto que planteaba ese cambio.

Se decidió entonces que el 13 de noviembre sería desde ese momento la fecha de celebración.

Tenemos a unos teatreros fieles a su fecha del 28 de junio celebrando el Día Nacional del Teatro y otros obedeciendo el decreto presidencial del Día Nacional del Teatro a celebrarse el 13 de noviembre.

Esta decisión, tomada por decreto presidencial, anuló la fecha anterior del 28 de junio presentada por Nicolás Curiel al gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Hay que recordar que esta información ya había sido objeto de discusión y había sido propulsada desde hace varios años atrás por el historiador y periodista de nombre Carlos Edsel.

Puesto que fue en la fecha del 13 de noviembre de 1828 cuando el Libertador Simón Bolívar emitió un decreto en la ciudad de Bogotá concediendo a dos empresarios, Ambrosio y Ponce, una licencia para reconstruir el Coliseo —en la actual esquina de Coliseo—, primer teatro de Caracas y un solar de comedias.

Así que, al encontrarse con estos datos, Carlos Edsel propuso esta fecha de 1828 como auténtica y verdadera fecha del nacimiento del teatro en Venezuela, sin contar que había una todavía más antigua, la de 1595.

Y así se hizo esta vez, sólo que nuevamente, en Venezuela, hay dos partes enfrentándose y en este terreno también ahora tenemos a unos teatreros fieles a su fecha del 28 de junio celebrando el Día Nacional del Teatro y otros obedeciendo el decreto presidencial del Día Nacional del Teatro a celebrarse el 13 de noviembre.

Podemos decir entonces que el debate sobre esta cuestión de la celebración del Día Nacional del Teatro en Venezuela sigue abierto y eso hasta que las dos partes se pongan de acuerdo sobre una sola fecha y un solo acto conmemorativo.

Este 28 de junio no habrá ni acto oficial ni público, pero son muchos los teatreros venezolanos que celebrarán esta fecha como suya.

Yahaira Salazar