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Abdulrazak Gurnah, una estrella por la que nadie apostaba un centavo

martes 19 de octubre de 2021
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Abdulrazak Gurnah
El nombramiento de Abdulrazak Gurnah como ganador del Premio Nobel de Literatura cayó en Suecia, y en el mundo entero, como una estrella por la que nadie apostaba un centavo.

El jueves 7 de octubre, el secretario permanente de la Academia Sueca, Mats Malm, anunció el nombre del novelista Abdulrazak Gurnah como ganador del Premio Nobel de Literatura 2021.

Gurnah es un escritor y crítico literario nacido en Zanzíbar (Tanzania). A los dieciocho años abandonó su país a consecuencia de la persecución a ciudadanos árabes. En 1966 llegó al Reino Unido como refugiado, y allí empezó a estudiar. Primero en el Christ Church College y luego obtuvo un doctorado en la Universidad de Kent, en cuyo departamento de inglés trabajó como catedrático de posgrado hasta su jubilación. Según el jurado, la obra de Gurnah se caracteriza por la “penetración intransigente y compasiva en los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes”.

El autor de Memory of Departure (Recuerdos de la partida) ha escrito en total diez novelas, y dos de ellas están traducidas al sueco: Paraíso (Paradiset) y El último regalo (Den sista gåvan). En realidad, es poco conocido. Y, por consiguiente, su nombre no figuraba en las quinielas ni en las apuestas acerca del Premio Nobel de Literatura 2021. Tampoco sus obras eran pronunciadas por labios de expertos en literatura. En otras palabras, el nombramiento de Abdulrazak Gurnah como ganador del Premio Nobel de Literatura cayó en Suecia, y en el mundo entero, como una estrella por la que nadie apostaba un centavo. Y este asombro se refleja tanto en la prensa sueca como internacional. Algunos titulares de los periódicos suecos más importantes:

Muchos editores suecos han reconocido su ignorancia sobre el flamante ganador del Nobel de Literatura.

Diario Sueco (Svenska Dagbladet): “Es hora de darse cuenta de que las personas que no son blancas pueden escribir”.

Noticias del Día (Dagens Nyheter): “Es triste que los escritores poscoloniales tengan que escribir en inglés”.

El Expreso (Expressen): “Una elección mística de la Academia Sueca”.

Diario de la Tarde (Aftonbladet): “Pánico y confusión cuando se presentó el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura”.

A nadie le pasó por la mente que este escritor tanzano se llevaría el galardón literario más preciado del mundo. Muchos editores suecos han reconocido su ignorancia sobre el flamante ganador del Nobel de Literatura. Y han dicho: “Debemos ser sinceros, no conocemos al escritor. De pronto somos tan suecos, tan insulares, tan ignorantes y tan descubiertos”. Una persona dijo en el noticiero: “Nunca he leído algo de su autoría, no sé quién es”. Gunnar Bolin, director de un programa cultural de la Radio P1, aseguró que jamás escuchó el nombre del laureado con el premio. Mientras que Stefan Jonsson, crítico literario del periódico Noticias del Día y catedrático de la Universidad de Linköping, dijo que la elección de Abdulrazak Gurnah nos lleva a conocer una literatura que no se encuentra fácilmente en Suecia. Y acotó: “Ahora el Premio Nobel cumple su potencial en todo el sentido de la palabra: abrir puertas a otros mundos, a otras vidas humanas que no conocemos”.

Al mismo tiempo, periodistas, literatos, expertos y personas a las que les gusta el mundo de la literatura pensaban que el escritor keniano Ngugi Wa Thiong’o, eterno candidato, quizá sería el galardonado con el premio. Aunque, a decir verdad, en la Academia Sueca se barajan varios nombres: Haruki Murakami (Japón), Ahmad Said, más conocido como Adonis (Siria), Scholastique Mukasonga (Rwanda), Mia Couto (Mozambique), Jamaica Kincaid (Antigua y Barbuda), Mircea Cărtărescu (Rumania), etc.

Gurnah ha escogido el idioma de Shakespeare para narrar historias. Y las críticas no tardaron en llegar. Algunos comentaristas cuestionan el porqué de utilizar el idioma inglés colonialista, haciendo alusión a que mejor sería que se exprese en suajili, lengua que se habla en su país de origen.

Pero más allá de eso, todos se preguntan: ¿cómo ha sido la elección de Abdulrazak Gurnah?

Para nadie es nuevo que desde el inicio del Premio Nobel de Literatura, en 1901, la Academia Sueca ha otorgado el premio, en la mayoría de los casos, a escritores europeos y norteamericanos. Según una estadística de la propia Academia Sueca, los países con más premios Nobel de literatura son Francia (15), Estados Unidos (13), Gran Bretaña (12), Alemania (8), Suecia (8), Italia (6), España (5), Polonia (4), Irlanda (3) y Dinamarca (3).

El testamento de Alfred Nobel establece que el Premio Nobel debe ser otorgado a personas que “hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad”. Pero también para aquellas personas que “hayan producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura”. Pero… ¿cómo interpretar esa frase ambigua? Cada período histórico está marcado por diferentes modas, características, conflictos, acontecimientos, contradicciones, coyunturas, etc. Es decir, la vida fluye por una cadena de factores históricos y sociales. Y a medida que va pasando el tiempo, creo que se han llevado a cabo diferentes interpretaciones del testamento de Alfred Nobel dependiendo de la época.

El nigeriano Wole Soyinka, que también escribe en inglés, fue en 1986 el primer escritor africano que recibió el Premio Nobel de Literatura. Y Toni Morrison, en 1993, fue la primera escritora negra norteamericana que lo recibió. Es decir, la Academia Sueca tuvo que esperar 35 años para otorgar el Premio Nobel de Literatura a otro escritor africano. ¿De qué depende? ¿Existen diferentes criterios para elegir a escritores o poetas tomando en cuenta el país de procedencia? ¿O será que la Academia Sueca ha saldado una cuenta pendiente que tenía con escritores de otros continentes?

Para lavar la imagen de la institución, se creó un nuevo Comité Nobel conformado por cuatro miembros de la Academia y cinco expertos externos.

En este contexto, es oportuno señalar que, tras los escándalos que se desataron en la Academia Sueca en 2018, a consecuencia de agresión sexual a ciertas mujeres, el presunto mal manejo de las finanzas y la falta de transparencia en el trabajo que realizan los miembros, la institución se hundió en una crisis profunda. Y, como resultado de ello, no se concedió a nadie el Premio Nobel de Literatura. La Academia se desprestigió ante los ojos del mundo. Algunos miembros renunciaron; Jean-Claude Arnault, esposo de Katarina Frostenson (renunció a la institución), fue a parar a la cárcel por violar a una mujer dos veces, y la élite cultural sueca exigía cambios en la Academia.

Para lavar la imagen de la institución, se creó un nuevo Comité Nobel conformado por cuatro miembros de la Academia y cinco expertos externos. Este comité tenía dos objetivos: cambiar la visión eurocentrista de la institución y poner fin a situaciones bochornosas. También es oportuno señalar que la Academia Sueca cuenta con cuatro nuevos miembros: Åsa Wikforss (silla Nº 7), Anne Sward (silla Nº 13), Ellen Mattson (silla Nº 9) y Tua Forsström (silla Nº 18).

Pero, a pesar de estos esfuerzos, la Academia seguía sufriendo de ceguera. En 2019 otorgaron el Premio Nobel de Literatura a Peter Handke (Austria). El mismo año se entregó el premio de 2018 a Olga Tokarczuk (Polonia). Y el año pasado fue para Louise Glück (Estados Unidos). Entonces, tomando en cuenta los componentes arriba mencionados, la Academia Sueca no tenía otra alternativa que otorgar el premio a un escritor que no haya nacido en Estados Unidos ni en Europa. Y la respuesta contundente a una serie de preguntas viene de la boca de Anders Olsson, miembro del Comité Nobel, quien se expresó de la siguiente manera: “Tenemos los ojos abiertos hacia escritores que podrían llamarse poscoloniales. Nuestra mirada se hace más amplia con el tiempo. Y el objetivo de la Academia es vigorizar nuestra visión de la literatura en profundidad. Por ejemplo la literatura en el mundo poscolonial”.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿será que el próximo Premio Nobel de Literatura recaerá en un escritor de América Latina? ¿De Asia? ¿O quizá nuevamente en un escritor de África?

Javier Claure Covarrubias
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