
El poeta español Antonio Colinas ha escrito un libro inaplazable sobre la poesía. Extraigo este texto:
Quien ha citado la palabra misterio es un poeta, pero antes la ha pronunciado uno de los científicos más lúcidos de nuestro tiempo. El humanismo profundo de ambos rompe la barrera de los férreos encasillamientos de los especialistas y sus ideas nos resultan de un valor incalculable. He visto siempre en este concepto de misterio un sinónimo de lo que he venido llamando, al hablar de temas de Poética, segunda realidad; es decir, una realidad que está detrás de la aparente, de la cotidiana, pero que —inaprensible— siempre ha subyugado y exaltado al hombre. El poeta —o lo que Anthony Shaftesbury llamó el segundo Hacedor— sería el encargado de interpretar y de desvelar esa segunda realidad.
Uso este razonamiento brillante y bien centrado para abordar el poemario Siempre te habité, del poeta César Blanco, porque en esa obra predomina el misterio como materia prima de una estructura. El misterio como pretexto y como talismán. En ocasiones surgen poemas que parecen dictados por una voz lejana y solemne que supera el aliento creador de César. En otros momentos, como si cayera en la realidad y le costara levantarse, surgen poemas en donde los lugares comunes pesan como pecados tallados en mármol.
Pero César se recupera de un instante a otro y vuelve a soltar un verso envuelto en resonancias anímicas que van construyendo un poemario donde el lector se siente caminando sobre una cuerda floja encima de un abismo inevitable.
Llamo misterio en la poesía de César Blanco esa manera de expresar lo que se va volviendo abstracto o lo que se va disolviendo en imágenes que de pronto son visibles. Pongo como ejemplo un fragmento del poema titulado “Cruel”:
Corro a través de pasillo que ignorado hace un tiempo
Sin luz
Cansa mucho
Los extramuros no duermen
hasta no tocar fondoEl desván se asoma en procura de un rayo.
Es el segundo libro de César que leo y ambas obras han tenido el valor de muchos libros para mí, porque me han obligado a leerlos varias veces. Crean ese interés, que deviene como desazón. He conocido a este poeta a través de las redes. Y a través de sus poemas. Es un conocimiento suficiente. Él tiene una nobleza poco común, una generosidad que lo define. Ese título, Siempre te habité, es como si el alma lo dijera, como si el espíritu lo deletreara. Eso invisible que se siente pero que no se ve, es lo que te habita desde siempre. Aunque también puede ser un habitante que viene de afuera, probablemente ese amor que César trata de afinar y de lanzar como una flecha hacia el corazón de cualquier ser sublime existente. De cualquier ser poseído de sensibilidad que desee leer sus poemas y escuchar su voz de hombre caribeño. Sí: César Blanco es un ciudadano caribeño que sueña perennemente con cantar y ser escuchado. Ese es un detalle diamantino perfectamente válido.
- Fuego Blanco: una revista - martes 7 de abril de 2026
- Jairo Carthy, actor para siempre:
hacer teatro por el gusto de hacerlo - domingo 25 de enero de 2026 - Escribir de la vida - domingo 26 de octubre de 2025


