Saltar al contenido

Poemas de Marian Raméntol

jueves 29 de mayo de 2025
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Poemas de Marian Raméntol
En ese infierno / he descubierto a mis manos / jugando a detectives con el dolor que te anuncia / y deshila el trópico de la piel.
Dioses y monstruos, 29 años de LetraliaDioses y monstruos. 29 años de Letralia
Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2025 en su 29º aniversario
Lee o descarga el libro completo aquí

Dioses y monstruos acompañan el latido de todos los crepúsculos, asoman vaguedades cada vez más grieta, más puñal, más trinchera... y conforman mis zaguanes, mis dinteles y mi voz junto a mi cuerpo.

Para volver del miedo

Nunca ha llovido por mí
ni la nieve ha sido mía alguna vez
y no atesoro nada,
nada que no figure en mi álbum
de honrados sacrilegios.

La aflicción no merece dignidad,
aunque se diluya en esta casa
donde mi boca se hace daño
para volver del miedo
dulce y obediente.

La hondura del sótano,
por más dócil que sea,
implica una huida feliz de celulosa,
el hervor de los ganglios del poema,
............el vertido de sus ojos fuera del mundo
........................y el mapa ebrio
.....................................de un corazón a la deriva.

No hay injuria ni señal
tan sólo otras dimensiones,
............siempre insuficientes.

 

Todas las excusas del poeta

Danza en aceleración, te celebro,
como celebro la sonrisa que estalla
a pesar de la costumbre,
la invisibilidad de las palabras viudas,
mi inacabable deuda litoral
y todo cuanto acontece
cerca de la mueca exánime
que se tensa ante el olvido.

Celebro también
la amplia geografía de mi cuerpo,
el nombre de las cosas,
la eutanasia a veces practicada
sobre perífrasis en mal estado,
la dignidad de la imaginación cuando muerde,
la vida a trozos y todas las excusas del poeta
para pujar por los dientes de Dios
aún a sabiendas de que
ningún blanqueador dental
cotiza en el mercado lírico de valores.

 

Los desmesurados relámpagos de mis venas

Muerta sin pezón ni auxilio
donde las sombras florecen
adheridas al eréctil monstruo de cartón.

Muerta ante el ayuno de las nubes,
ante el milagro del desove
y la topografía de los peces.

Muerta por la luna
y el paseo de su lengua por mis labios,
la entonación de sus ojos
y la fragancia nocturna de su esfericidad.

Así quiero morir mucho,
e irrigar gota a gota
los desmesurados relámpagos de mis venas.

 

La columna vertebral del que escribe

Vivimos la vida que más duele
con legañas viejas en el lagrimal,
labios inservibles, trozos de vacío urgente
alcantarillando un infierno sin salida.

En ese infierno
he descubierto a mis manos
jugando a detectives con el dolor que te anuncia
y deshila el trópico de la piel.
............Con el parto natural de palabras inundando el frío
vamos subiendo el muro,
ladrillos famélicos unos sobre otros,
tú sobre mí, mi yo sobre el tuyo,
peldaños de la columna vertebral del que escribe
tan extensa como bulímica.

 

Los huéspedes de mi noche

El invierno en porciones bien dispuestas,
su curvatura colándose por el ventanal
de todas las habitaciones-vientre.
Los semáforos, con miedo en los ojos
y la fonética inadvertida, saltan
para venir a abrazar despacio
los terrores y misterios
que emparran mi jardín.

No se trata de paisajes,
océanos insostenibles o perfiles
que el polvo recupera del desuso.
Hablo más bien de los huéspedes de mi noche,
la incandescencia del sollozo
que avisa a los navíos
de la proximidad de un naufragio.

Y aun así los náufragos me besan,
tiemblan en mi mano sus historias
y siguen muriendo, una y otra vez,
en la humedad de mis paredes.

No cabe ya la oración, tan sólo lunas
y sus lápidas marinas.

Marian Raméntol
Últimas entradas de Marian Raméntol (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio