
Dioses y monstruos. 29 años de LetraliaEste texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2025 en su 29º aniversario
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I. Tú
Dios tuvo un sueño y le puso tu nombre.
II. Mi plegaria
San Millán:
Ya me encantaría postrarme de rodillas frente a un altar con o sin imagen y saber que al hacer eso, uno de mis deseos podría cumplirse.
Ya me gustaría peregrinar en una ruta ignota para alcanzar el destino donde me espera mi penitencia.
Ya necesito inventar, recitar y aprender un mantra que al repetirlo me dé tranquilidad.
Ya preciso que alguien escriba un libro que al leerlo me dé paz.
Ya desearía escuchar el sabor de la ternura, ver la intensidad de una caricia, oler el sonido del adviento, probar el retrato de la felicidad, palpar el perfume de una aurora boreal.
Ya quisiera conocer la humedad que dicen tienen las lágrimas y que éstas sean capaces de limpiar esa parte de mi alma que ahora se percude.
Ya tengo ansias de llevar a bolear mi sombra oscura sólo para que algo mío sea capaz de brillar.
Ya quisiera desear, anhelar, necesitar, ansiar, querer y que estas palabras signifiquen algo, aunque fuera por una sola vez.
Ya es perentorio escribir una plegaria en la cual creer.
Pero yo soy mi único Dios y me he perdido la fe.
III. Súplica
¡Líbreme Dios de quienes quieren que escriba de esto o de aquello! De los que me quieren silenciar puedo librarme yo.
IV. El mounstro del silencio
Abro la mente, la imaginación y ahí está el mounstro. Sí, ese animal informe, acuciante y letal que no me permite pronunciar ni escribir cien por ciento segura algunas palabras cotidianas de tan comunes, pero que a mi lengua y pluma hacen bailar la tarantela al ritmo de huapango con un laúd desafinado sostenido por un manco. ¿Calcomanías o calcamonías? ¿Hubieras o huberías? ¿Catálogo o catálago? ¿Ouroburos u ouroburus? Quedo estática frente al precipicio de mi duda. Dice Rafael Chirbes, en sus Diarios, que en su bulimia el mounstro se devora a sí mismo. Yo ni siquiera puedo escribir bien su nombre mientras el cursor titila sobre el blanco de mi silencio, imposibilitándome.
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