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Emilio Pantojas García
“Los eruditos son una especie sobreviviente del pasado”

domingo 3 de abril de 2016
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Emilio Pantojas García
Pantojas García: “Hoy en día todo diálogo y debate académico es global”. Fotografía: Biblioteca Jesús T. Piñero

“Crónicas del colapso: economía, política y sociedad de Puerto Rico en el siglo veintiuno”, de Emilio Pantojas García

Crónicas del colapso: economía, política y sociedad de Puerto Rico en el siglo veintiuno
Emilio Pantojas García
Ensayo
Puerto Rico/España, 2014, 2015
Ediciones Callejón
ISBN: 978-1932766554
290 páginas

Emilio García Pantojas es docente e investigador en la Universidad de Puerto Rico. Está adscrito como lo primero a su Departamento de Sociología y Antropología y como lo segundo a su Centro de Investigaciones Sociales. Es egresado de la Universidad de Liverpool, Reino Unido, en Estudios Latinoamericanos (B. Phil, 1976) y en Sociología (Ph.D., 1983). Ha concentrado su trabajo creativo al estudio político y económico de la Cuenca del Caribe, con especial atención a su país de origen, Puerto Rico. Hemos tenido oportunidad de intercambiar unas palabras por escrito dentro del contexto de su trabajo creativo y Crónicas del colapso: economía, política y sociedad de Puerto Rico en el siglo veintiuno (Puerto Rico: Ediciones Callejón 2014, 2015).

—Eres un sociólogo que investiga y escribe crónicas. En 2014 publicaste Crónicas del colapso: economía, política y sociedad en Puerto Rico del siglo veintiuno. ¿De qué trata o tratas en este trabajo? ¿Cómo insertas tu trabajo creativo como investigador con tus convicciones políticas y tu formación y quehacer sociológico?

Crónicas del colapso es un libro de “sociología pública” que trata sobre el colapso económico, político y social de Puerto Rico. La sociología pública es una práctica que el ex presidente de la Asociación de Sociología Americana Michael Burawoy (2004) promovió invitando a los sociólogos a tomar parte en las discusiones de asuntos y política pública. El libro recoge ese tipo de intervenciones en el debate público entre 2000 y 2015. Este volumen consta de artículos de periódicos y revistas organizados en torno al tema de colapso del régimen político puertorriqueño, conocido como Estado Libre Asociado, y el modelo de desarrollo económico llamado operación manos a la obra. Se organiza en cuatro secciones: “El colapso”, “Economía y globalización”, “Política” y “Sociedad y cultura”. La segunda edición cuenta con un epílogo. Se trata de opinar y debatir utilizando las herramientas de la sociología y las ciencias sociales.

Development Strategies As Ideology: Puerto Rico’s Export-Led Industrialization Experience (Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1990) es uno de tus primeros trabajos de investigación sobre la economía política de Puerto Rico. ¿Por qué dedicaste una de tus investigaciones pioneras a las estrategias de desarrollo implantadas en Puerto Rico? ¿Cómo se ha integrado esa investigación pionera a tu experiencia de vida como investigador en el Centro de Investigaciones Sociales? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en tu propio quehacer investigativo hoy en Puerto Rico y la cuenca del Caribe?

Development Strategies fue mi segunda gran investigación para la tesis doctoral. En los años setenta estaba muy de moda el tema de la ideología como “falsa conciencia” y como representación de las relaciones vividas. Antes de este libro, la editorial Siglo Veintiuno publicó dos libros sobre las estrategias de desarrollo como ideologías o la “ideología desarrollista”. En los ochenta se intensificó el debate sobre estrategias desarrollistas. Los economistas del Banco Mundial asumieron un rol activo en promover el modelo de promoción de exportaciones como estrategia “superior” a la sustitución de importaciones. El viejo debate entre “librecambismo” y “proteccionismo” tomó así una nueva forma.

Anticipé que la gran ventaja de la economía de Puerto Rico en términos globales era su rol como paraíso fiscal para empresas transnacionales norteamericanas.

Se tomaron como modelos exitosos las experiencias de pequeñas economías abiertas exportadoras de manufacturas de Asia. Corea del Sur, Taiwán y Singapur se constituyeron en modelos ejemplares. A estos se añadieron las experiencias de Irlanda y Puerto Rico. En el libro desmitifico la experiencia puertorriqueña y caracterizo el desarrollismo como una estrategia de desarrollo articulada por el capital transnacional.

En 1982 la Administración Reagan propuso la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC). Ésta proponía un modelo de promoción de exportaciones como estrategia de desarrollo para la cuenca del Caribe. Publiqué en 1985 un artículo sobre la ICC y el modelo puertorriqueño, anticipando que promovería desigualdades, desempleo y emigración. Desde entonces desarrollé una línea de investigación sobre el rol del Caribe en la economía mundial.

—Si comparas la época en que realizas tu trabajo investigativo para Development Strategies As Ideology: Puerto Rico’s Export-Led Industrialization Experience (1990), con la de las Crónicas del colapso: economía, política y sociedad en Puerto Rico del siglo veintiuno (2014), ¿qué diferencias observas?, ¿qué fue aquello que no aprendió o no quiso aprender Puerto Rico de sus estrategias de desarrollo económico? ¿Tenéis en Puerto Rico algo bueno que aprender de alguna de las estrategias de desarrollo económico de la cuenca del Caribe?

Crónicas del colapso es el epílogo de Development Strategies. En el último capítulo de DS anticipé que la gran ventaja de la economía de Puerto Rico en términos globales era su rol como paraíso fiscal para empresas transnacionales norteamericanas. También anticipé que el sector dinámico era el sector de servicios, especialmente el financiero. Afirmé que si se terminaba el trato fiscal preferencial de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos a las empresas transnacionales, habría que reposicionar a Puerto Rico como un centro de servicios internacionales para mantener el dinamismo económico de la isla.

No obstante, la élite gobernante se fue transformando en una clase rentista, que no se ocupó de desarrollar nuevas políticas sino de consolidar su poder y posición económica en medio de la bonanza fiscal de un régimen de excepción. Cuando el Congreso norteamericano derogó la sección 936 en 1996, esta élite no anticipó que debía reposicionar la economía de la isla en los circuitos de producción y cadenas de valor global. Se negó a reformar e insistió en sus prácticas de mala gobernanza y corrupción, llevando el país al colapso.

—Emilio, ¿cómo visualizas tu trabajo creativo de carácter económico y sociológico con el de tu núcleo generacional de escritores e investigadores en Puerto Rico y la cuenca del Caribe?

—He tenido el privilegio de trabajar con una cohorte de colegas investigadores de mucha calidad y compromiso académico. He participado y participo en grupos regionales de investigación. El más reciente en un grupo de investigadores sobre los territorios no independientes del Caribe. Es ahí que he podido entender a Puerto Rico y el resto del Caribe en un contexto global. Estos son, además, grupos interdisciplinarios que compartimos una perspectiva de economía política y nos retroalimentamos del trabajo de unos y otros.

A través de la Asociación de Estudios del Caribe (Caribbean Studies Association) contribuimos con nuestro legado y recibimos el trabajo de las nuevas generaciones, a quienes preocupan nuevos problemas como las identidades transnacionales, las nuevas identidades de género, la transmigración y otros.

—¿Cómo concibes la recepción a tu trabajo creativo dentro de Puerto Rico, y la de tus pares, bien sean escritores de carácter económico y sociológico o no?

—La recepción de mi trabajo investigativo-creativo ha superado mis expectativas. Crónicas del colapso no sólo ha llegado a una segunda edición sino que, además, recibió una mención honorífica del Pen Club de Puerto Rico en la categoría de ensayo.

Para este libro creé una página de Facebook que me permite interactuar con los lectores y que hace del libro un ente vivo, pues le añado las publicaciones sobre los temas de la crisis que aparecen en diarios y revistas del país.

—Sé que eres de Puerto Rico. ¿Te consideras un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor de literatura económica y sociológica, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué?

—Soy un autor puertorriqueño, caribeño y latinoamericano. Mis temas y mi perspectiva se sitúan en los debates de nuestra América. Claro, que esos debates se informan por teorías y escritos que vienen de muchas partes. Por eso he dado cursos sobre perspectivas y teorías sobre desarrollo económico en la Universidad de Harvard (2010) y en la de Kassel, Alemania (2014).

Hoy en día todo diálogo y debate académico es global, aunque enraizado en nuestra realidad nacional/regional específica.

En los noventa se comenzó a hablar de los tigres asiáticos, el tigre celta (Irlanda) y el “quinto tigre”, Puerto Rico.

—¿Cómo integras tu identidad étnica y tu ideología política con o en tu trabajo creativo?

—No pienso en ello, soy quien soy. Si me obligas a pensarlo y conceptualizarlo, te diría que mi modelo es el del apóstol Pablo: judío, ciudadano romano y evangelizador cristiano en Asia Menor. Soy un sociólogo puertorriqueño que camina el mundo con un pasaporte de Estados Unidos como ciudadano nacido en un territorio de ese imperio y mi trabajo se extiende por América y Europa. Soy bilingüe y me aprovecho del hecho de que el inglés es el latín moderno, el idioma principal de los intercambios académicos globales.

—Tu trabajo creativo se inicia en los 90 del siglo pasado. La economía política puertorriqueña, en todas estas dos décadas, no ha sido un referente internacional como sí lo ha sido la Argentina, bien sea para bien o para mal. Eres especialista en sociología política y desarrollo económico de la cuenca del Caribe. ¿Cómo relacionas la recepción y desarrollo de tu trabajo creativo con tu lectura particular la economía política puertorriqueña y caribeña?

—En realidad mi trabajo comienza en los setenta con un artículo que publiqué en la Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico titulado “La iglesia protestante y la americanización de Puerto Rico” (1974). Esa fue luego mi tesis de maestría en la Universidad de Liverpool (1975). En 1978 escribí mi primer ensayo sobre las estrategias de desarrollo como ideología, que se publicó también en la Revista de Ciencias Sociales en 1979.

En los ochenta, la Iniciativa para la Cuenca del Caribe me dio la oportunidad de utilizar mi trabajo sobre Puerto Rico en el contexto del debate internacional sobre desarrollo económico. Escribí, entonces, y publiqué mi primer trabajo sobre el Caribe en la revista Latin American Perspectives (1985) titulado: “The US Caribbean Basin Intitiave: Some Paralles and Lessons”. Esa publicación coincidió con el debate sobre estrategias de desarrollo promovido por el Banco Mundial y otros expertos y logré insertar tanto mi trabajo sobre Puerto Rico como sobre el Caribe en ese debate. De hecho, gané una beca Fullbright en 1987 para investigar el impacto de la ICC en el Caribe oriental gracias a ese trabajo.

Claro que no fui el primero en ubicar a Puerto Rico en el debate internacional. El colega Joaquín Villamil publicó en los ochenta un trabajo pionero sobre “el modelo puertorriqueño de desarrollo” que abrió ese espacio en el que me ubicaría y expandiría hacia el Caribe.

En los noventa se comenzó a hablar de los tigres asiáticos, el tigre celta (Irlanda) y el “quinto tigre”, Puerto Rico, como lo bautizaron los economistas Edward N. Wolff y William Baumol (1996). Puerto Rico se convirtió en parte del debate sobre estrategias de desarrollo y DS se convirtió en parte de estos debates.

—¿Qué diferencias observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a tu trabajo creativo y a la temática investigativa del mismo?

—El mundo, incluyendo el académico, ha cambiado. La erudición es un reducto casi olvidado por Google, Wikipedia y todos esos recursos maravillosos de la Internet y las redes sociales. Los eruditos son una especie sobreviviente del pasado. Hoy día si alguien quiere saber algo lo busca en Google u otro buscador de Internet. En tanto que mi trabajo de investigación se difunda en Internet y las redes sociales y en formas acordes con ese nuevo mundo, su recepción es positiva. Mis columnas periodísticas son más leídas que mis artículos académicos, lo cual impone una responsabilidad mayor sobre lo que se escribe.

Tengo presencia en las redes, Twitter, Facebook y Academia.edu. Estas son las fuentes principales para la difusión de mi trabajo. He recibido comunicaciones de periodistas desde Bratislava hasta Sao Paulo. Es un gran honor y placer saber que estás conversando con gente tan diversa. Pero también es una gran responsabilidad como académico.

—¿Qué otros proyectos investigativos tienes pendientes?

—Estoy terminando un libro titulado De la plantación al “resort”: el Caribe en el siglo veintiuno. Recoge un conjunto de investigaciones sobre las transformaciones del Caribe en el cambio de siglo. Deberá publicarse luego de este verano (2016).

Wilkins Román Samot

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