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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Marcos Tarre y Yajaira Requena organizan la Semana Negra Caracas
Escribir sobre la violencia ayuda a entenderla

• Domingo 15 de octubre de 2017
Marcos Tarre y Yajaira Requena de Tarre
Marcos Tarre y Yajaira Requena de Tarre conducen un equipo que se ha empeñado en fomentar la escritura y la lectura de literatura negra.

Caracas es una ciudad de plomo. Las afrentas, los secuestros, los robos y las mil formas del delito involucran el empleo del plomo como moneda de cambio, si es que podemos considerar las balas como monedas. En sus calles es una temeridad estacionar un vehículo —sea cual sea su tipo, modelo o año de fabricación—, contestar una llamada telefónica o incluso caminar. Hay sectores donde los cuerpos policiales deben llegar a acuerdos, tácitos o expresos, con los grupos delictivos, o donde incluso tienen prohibida la entrada. Las autoridades ensayan casi cada mes un nuevo “dispositivo de seguridad”, pomposo apelativo para movilizaciones inútiles que en poco o nada han incidido sobre las cifras de criminalidad, que no hacen sino aumentar bajo las lluvias de plomo entre funcionarios mal pagados, mal preparados y mal equipados, y bandas que en muchos casos disponen de armamentos militares. Caracas es una ciudad de tanto plomo que sus habitantes han acuñado toda una jerga para referirse a los enfrentamientos armados: plomamentazón, plomazón, plomazo, plomo parejo.

Marcos Tarre y Yajaira Requena conducen un equipo que está a punto de presentar, del 23 de octubre al 4 de noviembre, la Semana Negra Caracas.

La literatura, como es natural que ocurra, se ha convertido en un reflejo de esta realidad, que ha permeado todos los géneros con la misma fuerza con que lo ha hecho el otro tema neurálgico del venezolano: la polarización política. La novela, el relato, la crónica, el teatro, la poesía: todos los géneros literarios han terminado por delinear el perfil escrito de un país que se desangra a razón de unas ochenta víctimas cada día, lo que le ha valido ocupar el segundo lugar en los índices de violencia criminal en el mundo.

Marcos Tarre es un veterano de la narrativa negra escrita en Venezuela. Arquitecto de profesión, nacido en Nueva York y educado en Suiza, ha publicado desde los años 80 novelas policiales que se han convertido en éxitos de ventas. Una de ellas, Colt Comando 5.56, publicada en 1983, representó —con su adaptación fílmica de 1987 dirigida por César Bolívar— la irrupción en el cine de su personaje emblemático, el subinspector Gumersindo Peña. Su obra más reciente, Bala morena, publicada originalmente en Venezuela por el sello Alfadil, acaba de ser reeditada en España. Su esposa es Yajaira Requena, politóloga con un máster europeo en educación para ciudadanía y valores, quien trabaja como productora de eventos socioculturales. Juntos conducen un equipo que se ha empeñado en fomentar la escritura y la lectura de literatura negra, y que está a punto de presentar, del lunes 23 de octubre al sábado 4 de noviembre, la primera edición de la Semana Negra Caracas.

El referente inmediato del evento es la Semana Negra de Gijón, el festival creado por Paco Ignacio Taibo II en 1988 y que se ha convertido en la más importante iniciativa relacionada con la novela negra en lengua castellana. Tarre presentó allí el año pasado su novela Bala morena en la reedición española. “El año pasado el escritor José Luis Muñoz me informa que está dirigiendo una colección de novela negra para Ediciones del Serbal, una pequeña editorial de Barcelona, un sello familiar que se especializaba en libros de texto y que, al asumir su dirección la hija, Noelia Riaño, se lanzó a la aventura de publicar la colección La Orilla Negra. Se trata de una colección coordinada por Muñoz y que se inició con seis novelas, la mitad de autores españoles y la otra mitad de autores latinoamericanos. Entre éstas se encuentra Bala morena, pues Muñoz la había leído, le había gustado mucho y quería que se publicara en España, así que me la pidió y además me invitó a participar en la antología Relatos de la Orilla Negra, que congregó a casi treinta escritores, también españoles y latinoamericanos”.

 

Semana negra tropical

Animado por Muñoz, Tarre asistió en 2016 a la Semana Negra de Gijón para participar en una presentación colectiva de la colección, cuyos autores hicieron además presentaciones individuales en el marco de una programación que fluye a un ritmo delirante. “Los eventos son de media hora, cronometrados; al minuto 29 ya está el próximo para que tú salgas y dejes el sitio. Es un frenesí de autores, actividades, conversatorios”, cuenta Tarre.

Pensando en replicar en Caracas esta experiencia pero traduciéndola a las particularidades de esta ciudad de plomo, Tarre habló de la idea con autores del género en Venezuela. “El primero fue José Pulido, que ha sido un gran entusiasta de la idea, y empezamos a reunirnos un poco informalmente con autores como Eloi Yagüe, Valentina Saa, Inés Muñoz Aguirre, que forman como el núcleo fundacional. Al principio nos planteamos la posibilidad de publicar un libro y organizar un evento, teniendo muy presente también Medellín Negro. La idea fue pasando por diversas etapas hasta que devino en la Semana Negra Caracas, que va a ser un evento más literario, con actividades en las que el público pueda tener contacto con los autores”.

Con este grupo que Tarre identifica como el núcleo fundacional de la Semana Negra Caracas, el 18 de marzo de este año se realizó en la librería y café Kalathos el foro “Amores que matan”, en el que participaron Muñoz Aguirre, Saa y el autor de Bala morena, y en el que se habló de la narrativa negra venezolana. “Sin embargo no teníamos nada que ofrecer, no teníamos libros ni otras publicaciones, así que desde el punto de vista de la proyección estábamos un poco limitados”, explica Tarre.

La favorable respuesta del público y la certeza de que se podía lograr mucho más le dio al grupo el impulso necesario para concebir un evento de mayor alcance. Se lanzaron a la búsqueda de aliados y consiguieron el apoyo de, entre otras entidades, el Trasnocho Cultural, la Biblioteca Los Palos Grandes, la Sala Cabrujas y la Universidad Simón Bolívar, donde se realizará la primera actividad de la Semana Negra, un conversatorio sobre la academia y la novela negra con el profesor Argenis Monroy, especialista en el género que además escribió el prólogo del libro con el que se presenta el evento, Relatos de la Orilla Negra V., con textos de dieciocho autores venezolanos.

Como consecuencia de la situación económica por la que atraviesa Venezuela, este libro tendrá un precio elevado. Pensando en esto, la Semana Negra Caracas ofrecerá además la colección de relatos “La Iguana Negra” en pequeño formato, idea de Yajaira Requena. Son libros de bolsillo con textos de breve extensión —“Pequeño formato, grandes historias” es el lema de la colección—, sufragados por los propios autores. Ya están confirmados cinco títulos, uno de los cuales será Gumersindo Peña y la ciudad perdida, en el que regresa después de varios años el subinspector Gumersindo Peña, el personaje de Marcos Tarre. “Son ediciones pequeñas y relativamente económicas, en un formato especialmente atractivo para los escritores venezolanos que están fuera del país”, agrega Tarre. “Pensamos manejar el precio de venta con un esquema sin intermediarios que permitirá mantenerlo accesible para el público. Además, posiblemente llevemos ejemplares a librerías en el exterior. Estamos seguros de que cuando salgan los primeros libros habrá más autores interesados en participar”.

 

La narrativa negra ha tenido éxito en Venezuela porque, según Tarre, hay una urgente necesidad de contar lo que está pasando.

Un género saludable

El género negro en Venezuela ha gozado siempre de buena salud. Consecuencia de una sociedad en permanente crisis, el cine venezolano ha explorado la violencia y la delincuencia con filmes que retratan en mayor o menor grado esta realidad, y muchos de ellos han sido inspirados en libros que han sido éxitos de ventas. Las películas Cangrejo (1982) y Cangrejo II (1984), de Román Chalbaud, basadas en dos de los casos que el escritor y criminalista venezolano Fermín Mármol León narró en Cuatro crímenes, cuatro poderes, consiguieron un respetable apoyo en la taquilla y por muchos años fueron referentes del género en el país.

“Hablar de géneros hoy en día es cada vez más difícil o quizás innecesario”, opina Tarre. “Prácticamente en cualquier manifestación escrita, cinematográfica o televisiva, me atrevería incluso a decir que artística, está implícita la conexión con la violencia, porque vivimos en un mundo violento; más específicamente, en un continente violento, y Venezuela se ha vuelto también terriblemente violenta”.

La narrativa negra ha tenido éxito en Venezuela porque, según Tarre, hay una urgente necesidad de contar lo que está pasando. “Lo que ha ocurrido en Venezuela en los últimos veinte años en materia de violencia, bajo el punto de vista académico es algo que se estudiará como un fenómeno que llamará la atención de los especialistas, de los científicos sociales, de los técnicos, que se preguntarán cómo se llegó a esto. A diferencia de lo que ocurrió en Colombia, cuyos escritores muy tardíamente empezaron a escribir sobre el conflicto, creo que es casi un deber de los escritores venezolanos que cada uno a su manera, bajo su punto de vista, ayude a contar esto. Porque contar ayuda a entender”.

En este contexto, según Tarre, la narrativa de ficción tiene una ventaja sobre el reportaje periodístico en tanto que éste se plantea el objetivo de ceñirse a la verdad. “La ficción no tiene esas barreras porque está sujeta a la imaginación del escritor, a lo que quiere transmitir, y permite profundizar mucho más, analizar, ir mucho más allá, y eso ayuda a entender el problema. Y a lo mejor por eso es que han surgido todos estos movimientos como Medellín Negro, donde se combinan ficción y realidad, o eventos de ficción como puede ser Barcelona Negra, donde recrean situaciones de un crimen para mostrárselas al público”.

El venezolano, lo reflejan encuestas de diversas fuentes, está en permanente preocupación por tres temas: la economía, la violencia y la política. “El tema de la violencia se mezcla con el de la política”, advierte Tarre. “A lo mejor en una primera lectura la expresión de la violencia no es necesariamente política, pero cuando se profundiza más en el tema siempre aparece el factor político, porque el Estado puede hacer o dejar de hacer, puede asumir una responsabilidad o no asumirla correctamente. Eso siempre va a estar ahí”.

Tarre asegura que leer sobre la violencia funciona como una catarsis para la sociedad, pero además escribir sobre ella desempeña el mismo papel para quien escribe, independientemente de que sea lo que se conoce como un escritor profesional o sea incluso la propia víctima de los hechos de violencia. “Es un desahogo. En Francia, y basándose en el trabajo de un investigador canadiense, se está probando con las víctimas de los atentados en París y Niza un procedimiento para tratar el estrés postraumático, consistente en que las víctimas cuenten de su puño y letra lo que les pasó, y luego en varias sesiones leen lo que han escrito, permitiendo una evaluación del efecto que lo narrado ejerce sobre la misma persona. Por medio del manejo de la palabra las víctimas se desahogan contando lo que sucedió o leyendo la interpretación de otra persona”.

“Hay mucho que contar, hay mucha catarsis que hacer”, agrega. “En un foro en el que participé hace poco para hablar de la Semana Negra Caracas, por ejemplo, se me acercó una joven y me dijo que estaba interesada en el evento pues fue víctima de un secuestro y tuvo la iniciativa de escribir su historia. Quizás esta muchacha haya hecho su propia catarsis al contar su historia. Y a lo mejor hay cierta catarsis social al hablar de estas cosas. Hay una necesidad de entender lo que nos está pasando, entender por qué Venezuela pasó de ser un país que generaba envidia en los países vecinos por la poca violencia que había aquí, a ser el segundo país más violento del mundo según algunas fuentes”.

El periodismo da una aproximación absolutamente válida y absolutamente necesaria al género.

Las características mismas del acto de escribir, agrega Tarre, lo convierten en la vía predilecta para esta catarsis. “A diferencia de otras artes, la escritura sólo necesita papel y lápiz”, sentencia.

De entre los autores venezolanos del género en la actualidad Tarre menciona algunos exponentes que le parecen imprescindibles. “José Pulido, por ejemplo, inventa un lenguaje en El bululú de las ninfas”, sostiene. “Están también La otra isla, de Francisco Suniaga; o El baile de madame Kalalú, de Juan Carlos Méndez Guédez, que además acaba de publicar La ola detenida con una investigadora que es la inspectora Yaracuy, cuya arma se la regaló mi personaje, Gumersindo Peña. Pero por otra parte algunas novelas incluso no tienen que mostrar un crimen para poder ser consideradas parte del género: Prima lejana, de Federico Vegas, que es una novela corta, contiene un suspenso y una intriga casi policial”.

Por último, Tarre destaca la participación de periodistas en el encuentro. “Los casos reales llevados a libro han tenido mucho atractivo en el público. Desde Cuatro crímenes, cuatro poderes, de Fermín Mármol León, hasta Sangre en el diván, de Ibéyise Pacheco, o Afiuni, la presa del Comandante, de Francisco Olivares. Creo que en definitiva hay una necesidad de saber más. En el caso de los periodistas siempre está la limitación de que tienen que aferrarse a la verdad, mientras que el género negro de ficción es más amplio al carecer de esa barrera, pero sin duda el periodismo da una aproximación absolutamente válida y absolutamente necesaria”.

 

Semana Negra Caracas

Una semana de dos semanas

La Semana Negra Caracas no será un evento abigarrado de presentaciones y foros como su modelo español, sino que tendrá un formato más distendido en el que el público podrá interactuar con los autores. Tan distendido que se extenderá por dos semanas, del 23 de octubre al 4 de noviembre. La inauguración se realizará el martes 24 a las 5 de la tarde en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación Chacao (avenida Francisco de Miranda con 3ª Avenida de Los Palos Grandes, Centro Comercial El Parque, nivel C-1), donde además se presentará la antología Relatos de la Orilla Negra V., que congrega a dieciocho autores del género.

Pero antes, el lunes 23, se celebrará en la Universidad Simón Bolívar el foro “La academia y la novela negra”, que será coordinado por el profesor Argenis Monroy —autor del prólogo del libro ya mencionado— y en el que participarán Inés Muñoz Aguirre, Raquel Rivas Rojas, Marcos Tarre y otros autores que conversarán con los estudiantes sobre el desarrollo y el estado actual del género en Venezuela. Será en el Auditorio de Tecnología de 9 de la mañana a 12 del día.

El mismo lunes se iniciará un taller de escritura de novela negra bajo la coordinación de Valentina Saa, en el que autores venezolanos del género serán invitados a compartir sus experiencias y hablar de las temáticas que abordan en sus obras. Está previsto para veinticinco participantes en el Lounge del Trasnocho Cultural (Centro Comercial Paseo Las Mercedes) en cinco sesiones de cuatro horas —lunes 23, jueves 26, lunes 30, martes 31 y jueves 2 de noviembre—, de 2:30 a 6:30 de la tarde.

El miércoles 25 se realizará el conversatorio “Ficción de casos reales” sobre textos periodísticos del género basados en casos reales. Participarán Francisco Olivares, autor del libro Afiuni, la presa del Comandante; María Isoliett Iglesias, quien entre otros títulos ha publicado la colección de crónicas Y nos comimos la luz y, en coautoría con Deivis Ramírez Miranda, Capítulo final: el homicidio de Mónica Spear, además de Marcos Tarre. Será a las 5 de la tarde en la Biblioteca Los Palos Grandes.

La librería El Buscón, en el Trasnocho Cultural, será el escenario de una tertulia con los autores incluidos en Relatos de la Orilla Negra V., el jueves 26 a las 5 de la tarde. Y el viernes 27, a las 11:30 de la mañana, será inaugurado el Fondo Documental de Novela Negra en la Biblioteca Los Palos Grandes, una iniciativa para donar obras del género a este espacio y convertirlo en un polo de lectura de novela negra, según explica Yajaira Requena.

El sábado 28 será dedicado a los niños, quienes podrán participar en un taller de cuentos detectivescos moderado por Requena. “Además de explicarles qué es el cuento, qué es la trama, los estimularemos a narrar una aventura protagonizada por una mascota y un detective, que podría ser otro animal o el mismo niño. Y los que tengan habilidades para dibujar podrán ilustrar los relatos que se produzcan”, explica Requena. El taller se desarrollará en la Ludoteca de la Biblioteca Los Palos Grandes, de 10:30 de la mañana a 12:30 de la tarde. En la misma biblioteca y a las 5 de la tarde se celebrará además otra tertulia con los autores de Relatos de la Orilla Negra V. y se proyectará el booktrailer de la antología.

Una nueva presentación de la antología, esta vez en El Buscón, tendrá lugar el martes 31 a las 5 de la tarde. También se presentará una novela de Inés Muñoz Aguirre que aparecerá con el sello de La Orilla Negra.

El miércoles 1 de noviembre a las 9 de la mañana habrá un encuentro con los estudiantes del Centro de Artes Integradas de la Universidad Metropolitana. En esta actividad, alumnos de la Escuela de Teatro dramatizarán textos de autores del género. En la tarde, de 4 a 6:30, se realizará en el Lounge del Trasnocho Cultural el conversatorio “Tacones que matan”, en el que participarán Mónica Montañés, Valentina Saa e Inés Muñoz Aguirre.

Los periodistas Miguel Dao y Vanesa Moreno Lozada acompañarán a Marcos Tarre el jueves 2 a las 4 de la tarde, en la Sala Cabrujas, en el encuentro “Una voz en el gatillo”. La actividad abordará el elemento anecdótico de la fuente de sucesos: Dao hablará de la jerga de los secuestradores; Moreno contará sobre los rituales y las costumbres de las megabandas, y Tarre sobre las armas que usan los delincuentes. Los organizadores aseguran que no se tratará de una conversación técnica sino sobre lo anecdótico, lo folclórico, lo que no aparece en los reportes de la prensa. Ese mismo día, a las 9 de la mañana, habrá tenido lugar un taller para los niños participantes del Centro de Artes Integradas.

Para el viernes 3 de noviembre se ha programado la actividad “La Semana Negra se celebra en Carabobo” con varios de los autores en el marco de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo. Allí se presentará la antología de relatos en horario matutino.

El sábado 4 a las 10 de la mañana se realizará en el Trasnocho un cine-foro sobre la película británica The Third Man (1949), de Carol Reed, con guion de Graham Greene y actuaciones de Joseph Cotten, Orson Welles y Alida Valli. En el marco de la Semana Negra Caracas, el Trasnocho presentará todo un ciclo sobre el género.

El mismo sábado a las 10 de la mañana se dictará un taller en formato libre para veinte niños en la Ludoteca de la Biblioteca Los Palos Grandes, coordinado por Yajaira Requena y con participación de varios de los autores de la antología. Finalmente, a las 5 de la tarde será la clausura de la Semana Negra Caracas con la presentación de la colección “La Iguana Negra” de libros en pequeño formato.

Jorge Gómez Jiménez

Jorge Gómez Jiménez

Editor en Letralia
Escritor venezolano (Cagua, Aragua, 1971). Dirigió entre 1989 y 1990 la Peña Literaria Cahuakao, en Cagua y, entre 1990 y 1993, el semanario El Tabloide, de la misma ciudad. Desde 1996 edita en Internet la revista literaria Letralia.com, la primera publicación cultural venezolana en la red. Ha publicado, entre otros títulos, los relatos Los títeres (Baile del Sol, España, 1999) y Juez en el invierno (Lector Cómplice, Caracas, 2014), la antología de narrativa venezolana Próximos (Embajada de Venezuela en China, 2006), la novela El rastro (Libros del Sur, 2009), y la plaquette de poesía Mar baldío (Taller Editorial El Pez Soluble, Caracas, 2013). Además, textos suyos han aparecido en diversas antologías dentro y fuera de Venezuela. Ha obtenido, entre otros, el primer lugar en el X Concurso Anual de la Universidad Central de Venezuela (Maracay, 2002) y en el Concurso de Minicuentos Los Desiertos del Ángel (Maracay, 2012). Además, con Letralia.com recibió el Premio Nacional del Libro (Caracas, 2007) y ha sido en dos ocasiones finalista, y una vez mención honorífica, de los premios Stockholm Challenge (Estocolmo, Suecia, 2006, 2008, 2010). Su novela El rastro, publicada en Internet entre 1996 y 2008, recibió en 2007 el puesto Nº 32 en la lista “Las mejores 100 novelas de la lengua española de los últimos 25 años”, de la revista Semana, de Colombia. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, italiano, catalán, esloveno y chino.
Jorge Gómez Jiménez

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