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Per Wästberg, de la Academia Sueca:
“Es una tragedia que Borges no haya recibido el Premio Nobel”

miércoles 6 de octubre de 2021
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Per Wästberg
Per Wästberg: “He intentado hacer lo que para mí es divertido y, al mismo tiempo, útil”. El escritor ocupa la silla número 12 en la Academia Sueca.

Per Wästberg nació en noviembre de 1933 en Estocolmo. Es un escritor prolífico, y ha incursionado en diferentes géneros literarios. Fue jefe de redacción del periódico Dagens Nyheter (Noticias del Día) y presidente del PEN Club Internacional. En 1964, junto al abogado Hans Göran Franck, fundaron la sección sueca de Amnistía Internacional. Ha obtenido varios premios y ha ocupado cargos importantes en el ámbito cultural sueco. Actualmente es columnista del periódico Svenska Dagbladet (Diario Sueco). Es miembro de la Academia Sueca desde 1997 y ocupa la silla número 12. También es miembro del Comité Nobel.

Con tan sólo quince años debutó en el campo literario con una novela titulada Pojke med såpbubblor (Niño con pompas de jabón, 1949). Y desde esa época hasta el día de hoy ha escrito un libro por año y muchas veces dos libros. En total tiene 78 libros publicados.

Wästberg es un hombre con una profunda sensibilidad humana, y se ha caracterizado como un escritor interesado en los problemas de los países en vías de desarrollo. En la década de los 60 viajó a África, hecho que marcó hondamente en su producción literaria, pero también en su forma de ver el mundo desde el punto de vista político. Se involucró en el movimiento anticolonial, y luchó fehacientemente contra el Apartheid en Suráfrica. Y, en gran medida, fue él el que concientizó al pueblo sueco sobre ese sistema inhumano. En este sentido, escribió dos libros: Förbjudet område (Zona prohibida) y På svarta listan (En la lista negra). En 1960, los gobiernos de Suráfrica y Rodesia, actual Zimbabue, declararon persona no grata a Wästberg. Sin embargo, regresó a Suráfrica tras la liberación de Nelson Mandela. Su interés por África le llevó a publicar otros dos libros: Afrika berättar (África cuenta), una antología de escritores africanos, y Vägarna till Afrika (Los caminos a África), que es parte de sus memorias. Al mismo tiempo, es conocido por sus novelas, que fluyen en ambientes de la alta clase media sueca. A los 71 años se divorció de su mujer para contraer matrimonio con Zofia Morzynska, ahora más conocida como Sofia Augustdotter, una masajista polaca 32 años menor que él.

Este mes de octubre empiezan las actividades en torno al Nobel. El Comité Nobel está a punto de dar a conocer el Premio Nobel de Literatura 2021. Esta entrevista se realizó por Internet.

 


 

Ha habido filtraciones, pero no en los últimos años.

—¿Podría contarme cómo trabajan los miembros del Comité Nobel?

—Somos cinco miembros en el Comité Nobel. El 1 de febrero de cada año recibimos, de todo el mundo, las nominaciones para el Premio Nobel de Literatura. Entonces enviamos alrededor de 450 invitaciones a universidades, al PEN Club, a ex ganadores del premio Nobel y a otras instituciones. Hacemos una lista de los posibles ganadores, y luego agregamos nuestras propias sugerencias. Este proceso resulta en 220 nombres. A finales de marzo hacemos una nueva lista de veinte o veinticinco posibles nombres. Y a principios de abril, como presidente del Comité Nobel, doy conferencias sobre los nombres escogidos. En mayo escoge el Comité cinco nombres, y pedimos a la Academia que los apruebe, o que cambie un nombre por otro. Durante el verano, es decir, entre junio y agosto, todos los miembros del comité leen las obras literarias de las cinco personas escogidas. Además, escribimos pequeños ensayos sobre esas obras, y lo hacemos sin consultar entre los miembros del Comité. El penúltimo jueves de septiembre está dedicado a la presentación de los cinco posibles ganadores del premio. El siguiente jueves se habla sobre las obras escogidas, el tercer jueves buscamos llegar a un acuerdo en consenso. Y el cuarto jueves anunciamos el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura.

—La periodista de la sección cultural del periódico Noticias del Día, Maria Schottenius, adivinó de antemano que Le Clézio recibiría el Premio Nobel de Literatura 2008. Ha habido especulaciones sobre filtraciones en la Academia Sueca. ¿Qué opina al respecto?

—Ha habido filtraciones, pero no en los últimos años. No comunicamos sobre posibles ganadores por correo electrónico.

—Elfriede Jelinek y Bob Dylan han ocasionado un debate con opiniones a favor y en contra de su nombramiento como ganadores del premio. ¿Cómo fue la selección de esas personas al Premio Nobel de Literatura?

—El testamento de Alfred Nobel admite varios géneros literarios. Hemos ampliado el concepto de literatura. Jelinek es una dramaturga modernista provocativa. Bob Dylan es uno de los poetas más grandes de Estados Unidos. Y Svetlana Aleksiévich es una periodista con una visión profunda que relata cosas de la vida cotidiana.

—He leído su libro Los caminos a África, en donde usted menciona que su padre no le incentivaba a hacer los deberes, ni a ser ordenado. Sin embargo, le animó a ser juguetón. A pesar de ello, usted ha estudiado en buenos colegios y en la famosa Universidad de Harvard. Además, se ha convertido en un escritor exitoso. ¿Cómo ha logrado todo eso?

—Es difícil responder a tu pregunta. He intentado hacer lo que para mí es divertido y, al mismo tiempo, útil. También hice un doctorado en la Universidad de Upsala.

El premio debían compartirlo entre Borges y Miguel Ángel Asturias.

—Usted ha estado en algunos países de África. Ha conocido personalmente a Robert Mugabe. ¿Por qué y cuándo empezó su interés por África?

—Desde mi infancia siempre me ha fascinado África. He leído libros, para niños, sobre el continente africano, como, por ejemplo, de la gran escritora Karen Blixen. Hice un curso de geología africana en la Universidad de Harvard. Y solicité una beca de Rotary en 1958, afortunadamente la obtuve. Quizá porque elegí una universidad que no tenía ni un solo estudiante extranjero. Me refiero a la Universidad Salisbury de Harare, en Rodesia, actual Zimbabue. Allí estudié literatura africana concerniente a la década de los años 40 en adelante. Vi de cerca las injusticias y luché contra el racismo. Entonces fui deportado a Suráfrica, en donde conocí a Nelson Mandela y a su entorno social antes de que fuera encarcelado. Viajé casi por toda África, y he visitado ciertos países africanos cada dos años, principalmente los países del sur y del este de África.

—¿Por qué no hay Premio Nobel de Matemáticas?

—Porque en el testamento de Alfred Nobel no menciona las matemáticas.

—Por último, Jorge Luis Borges fue uno de los escritores más importantes de América del Sur. Su nombre se barajó, varias veces, como posible ganador del Premio Nobel de Literatura. ¿Cuál cree usted que fue la razón para no otorgarle este prestigioso galardón?

—Es una tragedia que Borges no haya recibido el premio Nobel. Fue el error más grande de la academia junto con Vladimir Nabokov y Karen Blixen. La idea era que el premio debían compartirlo entre Borges y Miguel Ángel Asturias. Asturias recibió el premio, mientras que Borges hizo el ridículo cuando recibió una condecoración de las manos del dictador Augusto Pinochet.

Javier Claure Covarrubias
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