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José Javier Ruiz Pérez:
“La historia del baloncesto nuyorican se da en un marco importante de resiliencia puertorriqueña”

domingo 26 de febrero de 2023
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José Javier Ruiz Pérez
José Javier Ruiz Pérez: “La investigación deportiva es muy impactante e influyente, muy necesaria e ideal para motivar a otros investigadores jóvenes a investigar y publicar sus hallazgos en el campo deportivo”.

José Javier Ruiz Pérez (Puerto Rico) es teólogo e historiador. También escribe. Estudió su licenciatura o Bachillerato en Artes con concentración en Teología (B.A., 2006) en la Universidad Adventista de las Antillas, en Mayagüez. Allí también realizó una concentración menor en Historia. Al graduarse, se fue a Corea del Sur como maestro misionero de inglés y religión. En 2009 regresó a Puerto Rico, integrándose como maestro de la Academia Adventista de Arecibo. Simultáneamente, completó su Maestría en Artes con concentración en Historia (M.A., 2012) en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, en Ponce. En 2018 completó su doctorado en Historia de Puerto Rico y el Caribe (Ph.D., 2018) en el Centro de Estudios Puertorriqueños y del Caribe, en San Juan. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Hace algún tiempo publicó usted Los Nuyoricans: identidad e impacto en el baloncesto nacional puertorriqueño (1965-1988) (2020). ¿De qué trata este ensayo de investigación y cómo recorre usted entre el baloncesto y la etnohistoria deportiva en Puerto Rico? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

—Principalmente, la historia detrás de los trascendentales canasteros nacidos en Estados Unidos durante las décadas de 1950 y 1960 con ascendencia puertorriqueña. Presento su impacto y legado en nuestro baloncesto nacional a partir de la década de 1960 y con grandes aportaciones durante las subsiguientes décadas. En adición, la investigación resalta el constante vaivén boricua a los estados, aportaciones de la diáspora, cultura, identidad y nacionalismo. La transición entre investigación y baloncesto me fue natural porque todo tema tiene trasfondo y contexto, y el baloncesto nuyorican no es la excepción. Me apasiona la historia y el deporte también, por lo que pude enfocarme en una investigación académica para aportar a la historiografía puertorriqueña con un tema que hacía mucha falta. Surgió en mi búsqueda de un posible tema para mi tesis doctoral en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

“Los Nuyoricans: identidad e impacto en el baloncesto nacional puertorriqueño (1965-1988)”, de José Javier Ruiz Pérez
Los Nuyoricans: identidad e impacto en el baloncesto nacional puertorriqueño (1965-1988), de José Javier Ruiz Pérez (Soul to Ink, 2020). Disponible en Amazon

—¿Qué relación tiene el libro con su trabajo creativo-investigativo anterior y hoy?

—Pues soy profesor e historiador y tengo una mayor afinidad con la historia social de Puerto Rico durante la segunda mitad del siglo XX. La historia del baloncesto nuyorican se da en un marco importante de resiliencia puertorriqueña. Factores económicos llevaron a muchas familias a abandonar su tierra en búsqueda de mejores condiciones y oportunidades de vida; muchas de estas familias fueron afectadas por decisiones políticas que impactaron a la sociedad directamente. Hay muchas lecciones de vida para analizar, reflexionar y aprender. Tener la oportunidad de enseñar sobre esta época en mi curso de historia de Puerto Rico es muy gratificante. Considero importantísimo que nuestros jóvenes conozcan sus raíces y sobre nuestra historia. Que conozcan sobre nuestros errores y sobre nuestra lucha. Mi meta es la formación de ciudadanos de bien que valoren lo que somos. Nuestra identidad y nacionalismo es imprescindible, por lo que es algo que disfruto resaltar.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, investigador y escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo inicial con el de hoy?

—Como persona he madurado y aprendido que la vida tiene altos y bajos, que todos erramos, por lo que hay que continuar la marcha con mucho enfoque, perseverancia y ánimo. Como investigador y escritor he crecido y adquirido mayor dominio de las destrezas investigativas, particularmente en redacción y análisis de documentos primarios. Anteriormente era más soñador y flexible mientras que ahora estructurado y rígido.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera?

—Aunque no he tenido un acercamiento sustancial con otros escritores que han aportado al campo de la historiografía puertorriqueña deportiva, visualizo mi trabajo como parte de un nuevo enfoque histórico, valioso, abierto y enfocado en nuestra historia social y cultural. No se ha desarrollado tanto como pudiese. Trabajo deporte e identidad como lo hizo el doctor Félix Huertas en 2006 con su publicación Deporte e identidad: Puerto Rico y su presencia deportiva internacional (1930-1950), por lo que considero que la investigación deportiva es muy impactante e influyente, muy necesaria e ideal para motivar a otros investigadores jóvenes a investigar y publicar sus hallazgos en el campo deportivo.

Recibí un correo electrónico de un profesor en California que se acababa de topar con el libro y estaba muy entusiasmado con poder leerlo porque era baloncelista.

—¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico, y la de sus pares, bien sean escritores de ensayo de investigación u otro género?

—La recepción fue mayormente positiva, hubo mucho interés en el proyecto. Obtuve comentarios de bien de parte de periodistas, historiadores, escritores, profesores y fanáticos del deporte en general. No obstante, siempre hay críticas. Hubo un reconocido ex dirigente nacional de nuestro baloncesto que quise integrar al proyecto por su amplio conocimiento y respeto dentro del ámbito deportivo, pero éste discrepó de mi interpretación temática y optó por no formar parte del proyecto. Ya van dos años desde la publicación y recientemente recibí un correo electrónico de un profesor en California que se acababa de topar con el libro y estaba muy entusiasmado con poder leerlo porque era baloncelista y conocía personalmente a muchos de los canasteros destacados en la investigación.

—Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor de historia, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Me describo como nacional puertorriqueño con ciudadanía estadounidense e identidad nuyorican: orgullosamente boricua. Tengo un concepto pleno de ambas culturas y no las considero iguales. Nací en el norte de la isla, pero a temprana edad mis padres emigraron, por lo que me crie entre Estados Unidos y Puerto Rico. Los considero dos “mundos” totalmente distintos y mi formación entre ellos es precisamente lo que me hace quien soy: puertorriqueño y nuyorican.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo?

—El lector de seguro podrá interpretarlo, mi identidad e ideología están directamente relacionados en la investigación a través de los subtemas de la diáspora y el estatus político de la isla. Soy de la generación xennial, pero fui impactado grandemente por el ilustre José “Fufi” Santori Coll. Creo que la objetividad es importante pero no hay tal posibilidad en su totalidad porque todos tenemos una identidad e ideología particular y ello sale a relucir naturalmente. Igualmente creo en el poder de la influencia, por lo que educar también es sumamente necesario.

Soy un apasionado de la historia, el deporte y los viajes.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy?

—Yo me vivo el deporte. Soy un apasionado de la historia, el deporte y los viajes. Además, soy padre de un niño, por lo que tengo con quien compartir mis pasatiempos directamente. Hablarle sobre nuestras raíces y encaminarlo como ciudadano de bien es mi deleite de vida. Como profesor también interactúo directamente con jóvenes, por lo que trato de motivarles a amar nuestra tierra e historia por medio del deporte y la investigación académica. Tengo vivencias reales que utilizo para captarles la atención inicialmente y evidenciarles de lo que todos somos capaces.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Realmente no ha variado. La recepción fue muy buena original y particularmente con la generación que vivió y presenció el despunte de nuestro baloncesto y de la época dorada del arribo e impacto de los canasteros con ascendencia puertorriqueña (la generación de los baby boomers y la generación X). Aun los que se enteran en el presente del proyecto se emocionan, aunque pues ya el interés inicial generado por un nuevo proyecto no está. Diría que el reto mayor es llevarle el interés a la población juvenil de los millennials y de la generación Z que desconoce los orígenes de nuestro baloncesto y se inclinan, naturalmente, al baloncesto de la NBA.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

—Mi primera publicación fue sobre el notorio bandido puertorriqueño que cautivó a la isla con sus andanzas particulares entre las décadas de 1970 y 1990: Toño Bicicleta: hombre, mito y leyenda (2013). Actualmente estoy trabajando una nueva impresión, porque sigue siendo una historia sin igual y un tema que siempre llama la atención. También deseo continuar trabajando la investigación deportiva, y particularmente sobre otros canasteros que impactaron el baloncesto nacional superior. ¡Hay mucha más historia para seguir destacando!

Wilkins Román Samot

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