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Desde el sur de nuestro sur, habla la poesía de Luis Benítez

viernes 9 de febrero de 2024
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Luis Benítez
Para Luis Benítez, la poesía “es la expresión más franca y directa del espíritu humano, en todas sus múltiples formas de hacerlo”.

Hace ya algunos años, alguien me escribió un email comentando elogiosamente no recuerdo bien qué poema de mi autoría que había leído en esa nave viajera y cargada de tantas cosas que es la internet.

Agradecí al hombre, que firmaba como Luis Benítez, y quien no me había dado más datos de él que su comentario amable a mis poemas. Pensé que era alguna de esas personas que aprecian la poesía y envían al autor alguna cordial observación.

Algunos días después, revisando mi correo, volví a ver el mensaje enviado por mi “desconocido crítico” y la curiosidad por saber quién era el remitente del mensaje me decidió a buscar en la red su nombre a ver quién era el benévolo comentarista de mi poesía.

El tiempo nos fue haciendo amigos por correspondencia y accedió a publicar en mi revista online Red y Acción.

La sorpresa que me llevé fue mayúscula, pues la búsqueda en la red me permitió darme cuenta de que era un renombrado escritor argentino, que tenía en su haber un sinnúmero de premios literarios, que era autor de más de treinta libros, que además de poeta también escribía ensayos, teatro y narrativa, y que su obra era reconocida en Chile, España, Estados Unidos, México y Venezuela, y que estaba traducido a varios idiomas.

El tiempo nos fue haciendo amigos por correspondencia y accedió a publicar en mi revista online Red y Acción.

Un día le pedí leer un poemario que deseaba publicar y gracias a su gentileza me animé a que New York no es el cielo se fuera de gitano en las manos de los lectores. Fue él quien hizo la nota de presentación de ese libro.

Es ese escritor a quien hoy quiero presentar a mis lectores para que conozcan un poco de su oficio, de su obra.

 


 

—Háblenos un poco de usted. ¿Quién es Luis Benítez el escritor?

—Nací en Buenos Aires en 1956. Soy miembro de la Asociación de Poetas Argentinos (Apoa), de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina (SEA) y del Centro PEN Argentino. Recibí varios premios nacionales e internacionales por mi obra literaria, entre ellos el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991), la Mención de Honor del Concurso Municipal de Literatura (Poesía, Buenos Aires, 1991), el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992), el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996), el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996), el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996), el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003), el Accesit 10éme Concours International de Poésie (París, 2003), el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2007) y el Tercer Premio Municipal “Ricardo Rojas” de Novela (2022). Mis 44 libros de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay. Mi último título publicado es La vida entera: una antología (2023, 156 páginas), editado por Pro Latina Press, de Nueva York, Estados Unidos.

—¿Cómo descubre la poesía y por qué la hace suya para expresarse?

—En 1970, a los catorce años, comencé a leer a los clásicos españoles y latinoamericanos: Miguel Hernández, Antonio Machado, Rafael Alberti, Pablo Neruda, César Vallejo, Álvaro Mutis, Enrique Molina, Jorge Luis Borges, entre otros. Intentaba escribir como ellos, creo que así comenzamos todos, pero no encontré el punto de partida para comenzar a buscar mi voz personal hasta que di en 1975 con los Poemas completos del gran poeta galés Dylan Thomas, el autor que mayor influencia tuvo sobre mí en aquella etapa formativa. Luego abrevé principalmente en los surrealistas franceses y la poesía estadounidense del siglo XX. Considero que la poesía es mi forma más directa de expresarme, aunque trabajo también otros géneros, como el cuento, la novela y el ensayo literario.

Es en la poesía donde encuentro el medio más adecuado para hablar de la interioridad y su relación con la otredad.

—¿Por qué la poesía y no otra disciplina literaria?

—Como dije antes, además de la poesía escribo también bajo otras disciplinas literarias, pero es en la poesía donde encuentro el medio más adecuado para hablar de la interioridad y su relación con la otredad, ya que ella permite relacionar lo subjetivo con lo objetivo, dando una imagen más completa del hombre contemporáneo. Asimismo, es la poesía el género que posibilita llegar hasta los límites mismos del lenguaje y avizorar lo que está más allá de él, eso que no se puede expresar, lo inefable, que es lo real más profundo.

—¿Es difícil destacar en la poesía por lo prolífico de la producción poética? ¿Cómo destacar en ese mundo tan competido?

—Creo que el cometido de un poeta es alcanzar a escribir genuina poesía, no competir por un lugar en la historia del género, lugar que en todo caso le darán o no los demás, sus lectores y sus críticos. Toda otra preocupación resulta extrapoética y, de hecho, en la valoración pública de un autor intervienen muchos elementos extrapoéticos, ajenos al género. Sí el poeta debe intentar por todos los medios posibles dar a conocer sus obras, pues la difusión de éstas es fundamental para llegar a los lectores, que son sus directos destinatarios. Detesto particularmente los lobbies literarios, de los que participan tan activamente muchos medios de comunicación, la academia y los departamentos de marketing de los grandes grupos editoriales, intentando imponer tales o cuales nombres, especialmente cuando al leer uno las obras así tan promocionadas, suele encontrarles falencias insalvables.

—¿Qué es para usted la poesía y que es lo más difícil al escribirla?

—No existe una definición unívocamente válida para el género. Por eso fallan y se quedan cortos, sin llegar a abarcarla, todos los intentos de su descripción. Para mí es la expresión más franca y directa del espíritu humano, en todas sus múltiples formas de hacerlo. Al escribirla, lo más arduo es que quede allí, sobre el papel, algo de lo que hemos sentido tan vívidamente al intentarlo. En este sentido, se trata siempre de un fracaso, pero cuanto más se acerca al sentir original, más grandioso y magnífico resulta ese fracaso inevitable.

—¿Cuáles son las principales motivaciones de su escritura poética?

—La poesía misma. Ella es su único tema y fondo, aunque utiliza como coartada hablar, tradicionalmente, de los pares de opuestos: vida/muerte, amor/desamor, el valor y el temor, lo subjetivo y lo objetivo, la justicia y la injusticia, etcétera, más sus múltiples combinaciones con toda su escala de grises.

—¿Cuántos libros escritos a hoy?

—Cuarenta y cuatro publicados, entre los cuales cuento al día de hoy once poemarios, sin tomar en cuenta las antologías de mi obra poética publicadas en América y Europa.

Ningún programa de software puede reemplazar la creatividad humana.

—La inteligencia artificial está invadiendo todos los espacios y la poesía no ha escapado a esta intrusión de nuestra modernidad. ¿Deben sentir algún temor los poetas o no hay nada que temer por las creaciones poéticas que ella pueda producir?

—Ningún programa de software puede reemplazar la creatividad humana. Sí imitarla gracias a una compleja programación, aunque siempre será un remedo, por muy logrado que éste resulte.

—¿Qué nuevo está escribiendo para sus lectores?

—Actualmente estoy trabajando en un nuevo poemario. Me inspiré en unas relecturas que hice de la mitología judía medieval, que señala que Lilit fue la primera esposa de Adán, antes de Eva. Por no querer obedecer a Adán, Lilit fue expulsada del Paraíso según una versión; de acuerdo con otra, fue ella quien huyó del Edén, por la misma causa. En mi poemario, Lilit, quien siendo un mito es un ser inmortal, recorre el tiempo y el espacio hasta nuestros días, observando la situación en que se encuentran las mujeres, sometidas a un injusto patriarcado que aún perdura.

 


 

Poemas de Luis Benítez

Nadie sabe dónde estuvimos

toda la tarde llovió
y nadie sabe dónde estuvimos
de ahora en más
me quedaré en tu sombra
viviré el fin de las estaciones cuando
el insecto retorna a su estado de larva
listo para creer que cada uno que anda
por la calle es uno que yo conozco
pero yo me quedaré en mi cuarto
hecho de tu sombra
en una habitación oscura
donde la muerte es una desorientada mensajera
donde entraré en esa pobre tan mínima luz
sea como eso sea

 

Alta costura

no hay profesión peor
que la de los diseñadores de moda.
esos que dictaminan convencidos
si para esta prolongada temporada
el largo de los versos
debe llegar hasta la rodilla
o bajar hasta los tobillos.
sus agrias mannequins desfilan luego
por todas las pasarelas disponibles
semejantes a enormes frutillas
—un gran salmón encarnado
trastabillando sobre altísimos zapatos—
o parecidas a ridículas cacerolas vueltas abajo
listas para el prometido aplauso
de la repetida
tediosa novedad.
si el “cómo” debe estar medio desnudo
sus creadores aseguran que de haber sido invitados
homero y t. s. eliot dirían “está bien”
y casi ninguno vacilará en aceptarlo.
en todo asunto el dictado de la moda
es la peor cosa de este mundo.

 

Lengua de los dioses

“lo que sucede en la poesía ocurre en el porvenir”.
Alejandro Schmidt

yo quiero saber si hablás
o entendés la lengua de los dioses
por supuesto los dioses no existen
y toda metáfora es una traducción
yo quiero saber si al mirar el árbol
ves la semilla y también el tronco entre las llamas
si sentís en un solo segundo condensarse
el peso estupendo de los siglos
si en tu corazón los planetas y los átomos
tienen el mismo tamaño………porque ésa es la clave
quiero saber si para vos las palabras
son las cosas y todavía más
mucho más y tras el mucho más
se te va la vida el paso………….la mano
siempre extendida hacia esa máscara
la nuestra es una conspiración sintáctica
y quien reordena las palabras
está ordenando el mundo
nacemos en córdoba en londres o en burzaco
ese muchacho que en un patio de praga
está ahora mismo fatigando el papel
no sabe todavía que está haciendo los palotes
primeros de la lengua de los dioses
el nuestro no es un solo idioma
congelado y secreto………….la lengua de los dioses
tiene infinitos dialectos usos regionales
localismos perfectos y todos ellos hacen
que siendo mestiza oscura impura
sea así de transparente y clara
hablándola hablarás con los vivos y los muertos
el tiempo es mentira el espacio una ilusión
y como dijo una en su momento
leer poesía es otra forma de la telepatía
están los monederos falsos los especuladores
los traficantes de palabras los pueriles pordioseros
pero ninguno de ellos habla ni comprende lo que les dice
inquieta………..una y otra vez la lengua de los dioses
alguno balbucea apenas………otro desfigura aquella prostituye
pero siempre la lengua queda fuera intacta ignora
los dioses no los oyen cuando hablan
sólo escuchan agitarse sus silencios
nosotros tuvimos y tenemos guerreros sacerdotes
y los mártires……………es nuestra tradición
saber querer osar y callar
según lo dicte la buena salud de las palabras
por eso es que yo quiero saber si vos hablás
si vos entendés la lengua de los dioses

 

Sobre la necedad de los cuentos de hadas

los buenos casi nunca ganan.
el amor es más débil.
por lo habitual ni tarde ni temprano
se hace justicia y el tiempo
no es capaz de curar
ni la más mínima herida.
¿pero qué sería de nosotros
—comprendé, estimá y valorá—
sin los cuentos de hadas?

 

Tuviste varios horizontes país

Aunque los días de grasa y los años de fuego
te frieron como un biscocho todavía parecés ser
esta materia hecha de paisajes y familias
donde cada tanto alguien le pregunta a otro qué sucedió
qué te llevó a hacernos ciertas cosas
parecidas al crimen o a eso que nadie osa mencionar entero todavía
como una vergüenza escondida en fotografías oportunamente quemadas
o parientes sepultados en el fondo de la casa en la madrugada
cuando nadie está despierto y quien lo está
no quiere ver y se ampara en la gastada historia
de la pesadilla y el insomnio
fui educado para amarte país
yo lloraba de niño cantando la oración a la bandera
y fui la última generación encontrada la última bala de tu ruleta rusa
el clic en la sien que hace despertar en otro mapamundi
donde busqué tu silueta de chica mala inútilmente
dándole manotazos cada vez más furiosos al globo terráqueo
fulana vieja sé que pasaste por muchas necesidades
(los últimos doscientos años no fueron nada buenos
pero para los muchos nosotros tampoco)
y espero que elijas mejor a tus gigolós mañana
por el bien posible de tus hijos también
el internado donde nos dejaste huele a meadas de perro
y nadie es muy amable en ninguna parte
además de que no venís a verme demasiado a menudo
extraño todas esas promesas de cariño
cuando me engendraste en un hospital municipal
tan tuyo parir entre goteras
y hacer llorar a los inocentes por mano ajena
sonriendo como si no tuvieras culpa alguna
esperando felicitaciones y flores y bombones
entre almohadas y atenciones donde brilló
entera y rota y en una parte nueva
tu vieja sangre

 

Taxidermia

tomar un buen poema y quitarle cuidadosamente las tripas
que son tan venenosas como las del pez globo
rellenarlo de paja académica
peinarle los pelos como está a la moda aunque
insistan en irse para el otro lado
colocarlo sobre un pedestal y aplicarle en la base
una placa de bronce con su nombre imaginado en moderno latín
y la bestia inmóvil nunca más joderá

 

Pequeñas victorias

una buena noticia llegó hace una hora.
otra todavía no olvidada
repite una y otra vez
su salmo en el contestador.
el hombre que fuma cada tarde
y mira a través de su ventana
se anima a sonreír con disimulo
aunque obscuramente teme
hacerlo con exceso.
en su cielo interno el viejo avión
por el momento ha estabilizado de nuevo
sus alas y aunque casi todas las nubes
siguen en su sitio
por ahora
un hueco existe por donde pasar.
dos novedades muy pequeñas
detuvieron con sus mínimas fuerzas
a los hermanos fatídicos:
el temor, la angustia y el remordimiento
cerraron sus bocas rencorosas.
“que sólo entre ellos peleen por ahora”
piensa el hombre que fuma cada tarde
y mira a través de su ventana
como si el futuro estuviese a punto
de pasar caminando por la calle
y él pudiera saludarlo.

 

Hormigas

este camino viviente
que atraviesa el jardín
viene de un país
que no es el nuestro.
aunque todo el tiempo
atravesamos la superficie del otro reino
desconocemos sus selvas diminutas
el desolado desierto de una baldosa
la efímera catarata de una canilla abierta
los sucesivos abismos que abre una escalera.
abajo y alrededor de nosotros
otro mundo infinito se derrama.
nos inquieta que ese entrevisto dominio
se asemeje tanto a lo que vemos
desde la ventana de un vigésimo piso.
muy lejos y a nuestros pies
otros asesinatos heroísmos y maldades
tienen sus tiempos y ocupan sus lugares
de un modo que juzgamos mecánico:
el sentido de esos días que transcurren distintos
como mucho es un enigma
que enseguida desdeñamos.
su remoto parentesco nos asusta
cuando observamos a un niño
prestarle su atención más entera:
olvidará al crecer las veces
que fijó los ojos en el otro reino
aquel que como el nuestro
comenzó el mismo día.

Manuel Tiberio Bermúdez

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