
El doctor Roberto Gutiérrez Laboy es originario de Lajas, Puerto Rico. En la actualidad ocupa el cargo de Catedrático de Humanidades en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, donde ha impartido cursos como Pensamiento Puertorriqueño y Realidad Nacional, Ética de la Investigación y Bioética y Derechos Humanos, entre otros. En el año académico 2008-2009, la UPR lo reconoció como Catedrático de Honor Eugenio María de Hostos, un prestigioso galardón académico otorgado por la institución.
Completó sus estudios en literatura y filosofía en Montclair (licenciatura), Fordham (máster) y Rutgers (doctorado). Además, ha enriquecido su formación académica con estudios en bioética y filosofía en universidades como Oxford, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Universidad Central de Chile, entre otras. También obtuvo un Diplomado en Educación en Derechos Humanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).
El profesor Gutiérrez Laboy ha sido docente y ha dado conferencias en diversas instituciones de educación superior en Estados Unidos, Brasil, Puerto Rico y la República Dominicana, incluyendo Seton Hall, City University of New York, Fordham, Essex, Federal de Paraná (Curitiba), Federal del Amazonas (Manaos) e Interamericana de Puerto Rico, entre otras.
Su labor se centra en el análisis filosófico y la presentación de sus propias ideas en áreas como la ética, la bioética y la epistemología. También ha realizado numerosos análisis literarios y estudios históricos, publicando ensayos y artículos en periódicos y revistas de Europa, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos. Es autor de varios libros, incluyendo Puerto Rico: tema y motivo en la poesía hispánica (Nueva York, 1980), Hostos y su filosofía moral (Lajas, 1992), Pensamiento filosófico y literario de Hostos (Georgia, 2000), El discurso moral en Eugenio María de Hostos (Buenos Aires, 2005), La fragilidad humana y otros ensayos (Madrid, 2005), Ética a Ana Laura: hacia una ética humanista (Madrid, 2008), Pensar y entender a Hostos (San Juan, 2009), Eugenio María Hostos: precursor de la bioética en América Latina (Santo Domingo, 2010), Humanidades, bioética, derechos humanos (San Juan, 2013), Eutanasia y la ayuda a morir (San Juan, 2017) y Bioética y tragedia humana (con reflexiones básicas sobre la vida y la muerte) (Sevilla, 2020). Sus obras más recientes, publicadas en julio de 2024, son Miradas bioéticas latinoamericanas (Chișinău) y la novela Solamente un instante (Armería). Gutiérrez Laboy ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
Hace muchos años usted publicó Hostos y su filosofía moral: acercamiento a moral social (1992). ¿De qué trata este texto de investigación? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
Hostos y su filosofía moral fue mi segundo libro publicado y su origen fue un capítulo ampliado de mi tesis doctoral, Moral y lenguaje en Hostos, que presenté en la Universidad de Rutgers. En la obra pretendo que se pueda entender mejor el pensamiento ético de Hostos. Opino que es imperativo conocer las ideas éticas y morales que propuso Hostos que aún continúan vigentes. Como sabes, la ética y la moral no son sinónimos, así que explico la diferencia entre ambos conceptos y, después de ubicar su pensamiento filosófico moral en el contexto de la América nuestra, explico lo que considero que es lo auténtico de su pensamiento. Luego investigué las influencias de otros filósofos en su pensamiento. Traté de mostrar las aportaciones de los krausistas y de las positivistas que Hostos asimiló. De igual manera, identifiqué las huellas de Séneca, Kant, Fichte y Hegel, entre otros, presentes en la obra de Hostos. El libro recibió buenas críticas y fue presentado, entre otros, por la Sociedad Puertorriqueña de Filosofía en las personas de los pensadores Carlos Rojas Osorio y Rafael Aragunde.
Mi interés en el pensamiento hostosiano comenzó en mi adolescencia cuando, como autodidacta, inicié mis estudios en filosofía. De modo que, mientras leía a Platón o Descartes, tomaba unos recesos para leer algunos artículos de y sobre uno de nuestros mayores próceres y filósofos, Eugenio María de Hostos. Creo que es justo agregar que ya como profesor de historia y literatura en Estados Unidos, al terminar de dictar una conferencia sobre la situación política de Puerto Rico en la Universidad Estatal de Montclair, se me acercó una profesora de Rutgers y Columbia que fue a escucharme y me preguntó por qué me iba a Harvard a estudiar el doctorado (que se mencionó cuando me presentaron). Le expliqué y me dijo que por qué no Rutgers, que era en Nueva Jersey, donde yo vivía. En fin, la historia es un poco larga, pero me dijo que fuera a Rutgers-New Brunswick, que ella me haría una cita con la directora, que no perdería nada y ganaría mucho. Y así fue. Esa profesora era la doctora chilena Gabriela Mora, feminista y hostosiana. Pues, yo que previamente había decidido escribir mi tesis doctoral sobre Miguel de Unamuno, modifiqué el tema y la escribí sobre Hostos para que Mora fuera mi directora de tesis.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Hostos y su filosofía moral: acercamiento a moral social, y su trabajo creativo-investigativo anterior y posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?
Antes de esa obra yo me dedicaba también a escribir poemas. Un día se me ocurrió buscar algunos poemas sobre Puerto Rico de autores no puertorriqueños para conocer su visión sobre nuestra isla. Pensé que si conseguía tres o cuatro poemas escribiría un artículo sobre el tema —para entonces yo escribía artículos para el diario La Prensa de Nueva York. Cuando terminé la investigación había encontrado más de treinta autores de España y América Latina (y de otros países no hispanoparlantes). Autores que van desde Lope de Vega, Eduardo Marquina, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Pablo Neruda y muchos más. De esa investigación surgió mi primer libro, Puerto Rico: tema y motivo en la poesía hispánica, publicado en una editorial de Nueva York. En esa época yo era muy joven. Tenía veintidós años. Posteriormente a Hostos y su filosofía moral publiqué cuatro libros más sobre Hostos: Pensamiento filosófico y literario de Eugenio María de Hostos (2001), publicado en el Repertorio Ibero e Iberoamericano de Ensayistas y Filósofos de la Universidad de Georgia, que es parte del Proyecto Ensayo Hispánico, dirigido por el pensador español José Luis Gómez-Martínez. Luego, en Argentina se publicó El discurso moral en Eugenio María de Hostos y otros ensayos (2005); en Puerto Rico, Pensar y entender a Hostos (2009), y en Santo Domingo, Eugenio María de Hostos: precursor de la bioética en América Latina (2011). De igual manera he ofrecido múltiples conferencias sobre Hostos en países como Brasil, República Dominicana, Estados Unidos y por supuesto Puerto Rico. Debo destacar la lección inaugural que tradicionalmente se ofrece en la Facultad de Estudios Generales. En 1994 tuve el honor de dictar allí la conferencia “Vivir con Hostos: reflexiones en torno a la educación general”, que fue muy bien recibida por estudiantes y colegas. También he publicado ensayos sobre Hostos en revistas académicas. Destaco el trabajo que escribí en portugués, “A filosofia educativa de Eugenio Maria de Hostos”, publicado en la Revista Brasileira de Educação.
Si bien yo me formé en universidades de Estados Unidos, en mi pensamiento ha estado gravitando siempre mi puertorriqueñidad. Yo también comencé a enseñar en universidades norteamericanas. Lo curioso es que el primer curso que enseñé fue Historia Cultural de Puerto Rico. Después, ofrecí cursos sobre Historia de Puerto Rico y el Caribe, Historia Cultural de América Latina y Lengua y Literatura Hispánicas. Así que podrás imaginar que Puerto Rico siempre estuvo en mi corazón y en mi mente. Por tanto, mi trabajo creativo-investigativo es totalmente boricua.
Si compara su crecimiento y madurez como persona, escritor y docente-investigador con su época actual, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
Creo que en nuestro pensamiento y nuestras ideas, y junto a ello la escritura, inevitablemente, van evolucionando a través de los años. En la medida en que uno lee e investiga conoce ideas de otros pensadores que hacen reconsiderar las propias. Asimismo, mientras más uno vive nuevas ideas surgen y evolucionan y en ese proceso se generan nuevas representaciones y se descartan otras. En mi caso, que trabajo la filosofía, es natural que haya sido así. De mi labor literaria, luego filosófica de análisis y expresando mis propias ideas, trabajando la ética, los derechos humanos y la bioética, he vuelto a la literatura con dos novelas recientes. Después de todo, mi trabajo y estudios siempre han sido en torno a la filosofía y la literatura, unidas, como debe ser. Cuando miro mis obras primigenias observo algunas diferencias con lo que escribo en la actualidad, pero también veo que hay unas ideas fundamentales que se han mantenido a lo largo de mi carrera como autor y pensador filosófico.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer y a su trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico y fuera?
Yo siempre he sido muy celoso con mi trabajo. Comparto con conocidos y no conocidos que me han escrito o han escrito sobre mis trabajos (a todos los considero mis amigos), y yo sobre los de ellos, y he escuchado buenas reacciones de mi trabajo. Supongo que habrá otras no tan buenas. He tenido muy buenas experiencias con pensadores destacados cuya obra admiro como, por ejemplo, el cubano Pablo Guadarrama y el español José Luis Gómez-Martínez. Aunque ya no están con nosotros, el intercambio de ideas y opiniones con intelectuales de la talla de José Ferrer Canales, Manuel Maldonado Denis, José Emilio González, Leonides Santos y Vargas y Elio Alba-Buffill fue más que excelente. Si me lo permites, me parece que voy a cambiar un poco la respuesta a tu pregunta. Yo me siento muy latinoamericano y, por ejemplo, la mayor parte de mi libro Ética a Ana Laura la escribí en Brasil, y mi breve novela Solamente un instante la terminé en Chile. Tal vez, puedo decir que en el presente soy un lobo solitario.
Te cuento una anécdota. Cuando yo dije que iba a regresar a nuestro país muchos amigos y familiares me preguntaron que si estaba loco, por lo bien que estaba allá en Estados Unidos. Yo les contesté que, entre otras cosas, necesitaba regresar porque quería contribuir a que Hostos fuera para los puertorriqueños como Martí para los cubanos. Recuerdo mucho a un queridísimo poeta español (Antonio García Copado) que una vez me dijo que si le preguntabas a un cubano quién era el más importante poeta o pensador o ensayista, la respuesta siempre era José Martí. Yo le decía que los felicitaba porque la mayoría de los cubanos (por no decir todos) lo conocían y están muy orgullosos de ese gran patriota. Yo creía y creo que algo así debería ser Hostos en Puerto Rico. No obstante, cuando regresé, en mis cursos mencionaba a Hostos, pero lastimosamente me di cuenta de que prácticamente todos los estudiantes ignoraban quién era Hostos. Así que antes de intentar hacer lo que me proponía, tendría que ayudar a que los estudiantes supieran quién era Hostos. De allí mis conferencias, artículos y libros sobre nuestro prócer. ¿Logré algo? Pues, no lo sé. Creo que algo fue y es. En fin, por eso y otros menesteres en 2008 me otorgaron la Cátedra de Honor Eugenio María de Hostos, uno de los más importantes reconocimientos académicos que concedía la UPR.
¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
Bien, siempre es difícil hablar sobre uno, pero puedo decirte que revisando por medio de la internet he sido citado ampliamente, desde una tesis de maestría (ahora un libro) en la Universidad de Viena hasta comentarios y citas en ensayos y libros de otros países de Europa, América Latina y Estados Unidos. En este sentido, solamente puedo decir que he leído comentarios muy generosos sobre mi obra. Mis escritos en revistas y libros, así como las ponencias que he dictado desde las que versan sobre Hostos, la ética y la bioética, entre otros temas, hasta donde yo sé han tenido buena acogida. Claro que los libros, por ejemplo, no es que se agoten, pero cuando se distribuyen bien se venden.
Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor caribeño, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
Ya que mencionas a José Luis González, debo decirte que lo conocí en el Coloquio de Princeton que organizó Arcadio Díaz-Quiñones —se publicó después por Ediciones Huracán—, si no me equivoco el título completo es Puerto Rico: identidad nacional y clases sociales (coloquio de Princeton). Lo visité en su hogar en México y nos carteamos con alguna frecuencia y hablamos de muchos temas, incluyendo el que mencionas. José Luis González tenía que sentirse profesor mexicano puesto que su experiencia docente principal fue en la Unam, en donde también estudió. México lo acogió cuando no se le permitía entrar a nuestro país. No obstante, él también decía que era escritor puertorriqueño. Yo en cambio (mutatis mutandis) aunque, como dije antes, mi preparación universitaria, y por lo menos mis primeros siete años como profesor, fueron en Norteamérica, soy un autor, profesor y pensador puertorriqueño. Por cierto, yo suelo decirlo de la siguiente manera: yo soy escritor lajeño, puertorriqueño, antillano, caribeño y latinoamericano, todo eso y hasta ahí. Hay que tener en cuenta que yo viví diez años en Estados Unidos, pero durante ese tiempo viajé a Puerto Rico como veinte veces. Eso es un dato cierto.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Rutgers?
Mi identidad étnica y de género siempre ha estado bien definida, desde que era un niño. Mi paso por las escuelas públicas y privadas de mi querido pueblo de Lajas fueron parte de mi formación integral. A eso se puede agregar mis estudios universitarios de bachillerato en Rutgers-Newark y Montclair State. Luego mis estudios del máster en Fordham y el doctorado en Filosofía y Literatura en Rutgers. Puedo decir que en cada una de esas instancias obtuve parte de mi identidad étnica y de género y, por supuesto, mi paso por la vida, esto es, mis vivencias, me han ayudado a ser como soy, para bien y para mal. Entonces, mis ideas filosóficas y mi trabajo creativo-investigativo sin duda lo debo, en gran parte, a esos profesores que tuve la fortuna de tener. Sin olvidar que he realizado mucho trabajo autodidacta. Por ejemplo, varios de los idiomas que hablo con cierta fluidez, como el portugués e italiano, los estudié por mi cuenta. En cuanto a mis ideas políticas las tengo muy claritas. Sin embargo, estoy totalmente desilusionado con los resultados electorales que cada día puedo observar en el ámbito mundial. Es difícil comprender cómo la gente vota por los que patentemente se sabe que los van a perjudicar. En una época de mi vida estuve activo políticamente, ya no.
¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor y docente-investigador hoy?
Claro que sí. En los cursos que he enseñado en la universidad en los que intento integrar el conocimiento y priorizar el pensamiento crítico. En algún momento dicté los cursos Pensamiento Puertorriqueño y Realidad Nacional, Bioética y Derechos Humanos y Ética de la Investigación (estos dos últimos cursos yo los organicé), y en mi curso de Humanidades se puede ver claramente cómo mi trabajo de escritor y docente-investigador están muy presentes. En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, como tal, tengo sentimientos encontrados. Cuando fui contratado, en los primeros diez años más o menos creía que había llegado “al mejor de los mundos posibles”, como pensaba el personaje Pangloss, maestro del Cándido de Voltaire; ya no pienso así. En esos primeros años sentí el apoyo institucional; en los últimos quince ningún apoyo. La razón, la política partidista que se olvidó de la importancia de tener una institución de educación superior con todo el sostén necesario. La decadencia de nuestra UPR es evidente, pero nadie hace nada.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
Pues, al igual que la respuesta anterior en torno a este asunto, es difícil de saber, pero veo que, si bien muchas de mis obras tienen muchos años de publicadas, siguen siendo referencias para otros autores. Mi mayor honor es encontrar comentarios sobre mi obra. Te confieso con humildad que en una ocasión estaba investigando sobre las humanidades médicas porque quería ampliar mi conocimiento sobre el tema, cuando me topé con un artículo, en una revista de la Universidad de la República de Uruguay, escrito por varios docentes de esa institución; en ese escrito estaban basándose en algunos de mis escritos sobre bioética. Eso es un honor para mí.
¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted recientes y pendientes?
Lo más reciente han sido dos libros publicados en julio del año pasado. Uno es de ensayos, titulado Miradas bioéticas latinoamericanas, y el otro una breve novela con el título de Solamente un instante. Pendiente, tengo otra novela que terminé, pero que estoy en la segunda etapa de revisión. Del título tengo varias opciones que discutiré con el editor.
- Pabsi Livmar:
“Me interesa contar sobre lo que duele” - domingo 26 de abril de 2026 - Robert Jara:
Me he desengañado del decadente ecosistema de la literatura - domingo 19 de abril de 2026 - Quintín Rivera Toro:
“Me enerva el fundamentalismo restrictivo” - domingo 12 de abril de 2026


