
El doctor René Arrillaga Armendáriz es egresado de la Escuela Superior (UHS) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), donde obtuvo su Bachillerato en Ciencias Políticas con una concentración adicional en Historia de Puerto Rico. Además, cuenta con un Juris doctor de la misma universidad y un doctorado en Filosofía, con especialización en Historia de Puerto Rico y el Caribe, obtenido en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico, donde desarrolló su tesis sobre los juicios a los nacionalistas de 1936. Con más de tres décadas de experiencia como abogado, ha ejercido como fiscal en las ciudades de Ponce y San Juan. También se desempeñó como director ejecutivo de diversas comisiones en la Legislatura, incluida la Comisión de Ética del Senado, donde llevó a cabo investigaciones que resultaron en la renuncia de varios legisladores. Ha sido asesor legal para diferentes recintos de la UPR y para el municipio de San Juan. Además, ocupó el cargo de presidente de la Junta de Síndicos de la Universidad de Medicina San Juan Bautista. Actualmente, dirige su propia firma de abogados, Arrillaga & Arrillaga, en Hato Rey, y ha impartido clases en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, en la Facultad de Estudios Generales y en el Departamento de Ciencias Sociales, así como en la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Arrillaga Armendáriz ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
Recientemente publicó 1936: antecedentes y juicios a los nacionalistas y a Albizu Campos (2025). ¿De qué trata dicho libro de historia? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
Fíjate, la historia de cómo se prepara este libro es un poco cómica o irónica. Tomaba un seminario sobre Pedro Albizu Campos en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe con quien luego fue mi director de tesis y mi mentor en la investigación histórica, profesor Mario Cancel Sepúlveda. El primer día de clases entregó una lista de aproximadamente veinte temas para que cada estudiante escogiera uno y lo desarrollara en un escrito de quince a veinte páginas al final de la clase y esa sería la nota final de la clase. Uno de los temas era los juicios de 1936. En ese momento pensé pasarme de listo debido a que soy abogado y ex fiscal, y me dije que en un fin de semana investigando hacía el trabajo y no tendría nada más que hacer en dicha clase en el resto del semestre. El problema fue que el tema me enamoró y el trabajo de quince páginas se alargó y entregué uno de cien páginas porque no podía parar de investigar.
Luego de eso el profesor Josué Caamaño, conversando por el pasillo, me convenció de que si ya había empezado una investigación tan seria, esa debería ser mi tesis doctoral.

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a 1936: antecedentes y juicios a los nacionalistas y a Albizu Campos, y su trabajo creativo-investigativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal o no de lo caribeño dentro y fuera de Puerto Rico y el Caribe?
Como indiqué antes, esta es mi tesis doctoral, así que es mi primer libro. Los escritos anteriores fueron en las clases que tomaba durante mis estudios de doctorado y, como siempre te aconsejan que trates de unir los trabajos de clase con el tema que hayas escogido para la tesis, algunos de mis trabajos trataban sobre el beisbol.
El tema que había escogido para hacer mi tesis era sobre la rivalidad entre los equipos de San Juan y Santurce y tratar de explicar por qué los fanáticos de Santurce eran los trabajadores y las clases menos adineradas y los de San Juan los profesionales y las clases más acomodadas. Claro, esto tiene sus excepciones: había profesionales o gente adinerada con Santurce o trabajadores con los Senadores, pero eso no era la norma. Pero la vida me puso el tema de los juicios de Albizu de frente y me secuestró el tema.
Sobre cómo este tema lo podemos hilvanar con lo puertorriqueño-caribeño, debemos indicar que Albizu fue un caribeño en todo el sentido de la palabra, pero hay que hacer la excepción de que era caribeño-hispano. No tenía las mismas relaciones con el Caribe inglés, francés y de los Países Bajos o, como se le conocía en esa época, holandés.
Desde antes de que fuera presidente del Partido Nacionalista, ya Albizu había visitado el Caribe y parte de Suramérica promoviendo la independencia de Puerto Rico. Pero sobre todo siempre mantuvo muy buenas relaciones con República Dominicana y con Cuba.
Si compara su crecimiento y madurez como persona, historiador, científico político, jurista, con su época actual de escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
He madurado muchísimo como persona y como profesional. Para contestar esta pregunta tengo que contarte algo que pocos saben. Mi abuelo era ayudante militar de Luis Muñoz Marín en la fortaleza cuando la revuelta de 1950, era el encargado de la seguridad de la fortaleza y por lo tanto se batió a tiros con los nacionalistas que llegaron para tomarla. Así que obviamente Albizu no era el tema preferido en mi familia. Este escrito me ha dado otra perspectiva del líder nacionalista que no había tenido durante mis años formativos. Así que me da una perspectiva distinta a la figura que conocía y que ahora he aprendido a admirar.
Por otro lado, como jurista y ex fiscal ha sido dolorosa la investigación de estos juicios de 1936. Algunos que descubren mi investigación me preguntan si las acusaciones fueron fabricadas, y mi contestación ha sido que depende de tu posicionamiento político y filosófico. En el derecho positivo se podría argumentar que las acusaciones al liderato nacionalista fueron, en general, por conspirar para derrocar el gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico. ¿Albizu trataba de derrocar el gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico? Por lo menos yo entiendo que sí y es por eso que es tan admirado por sus seguidores. Ha sido el único movimiento que se ha enfrentado de frente al ejército más poderoso del mundo, con la única posible excepción de los macheteros. Los ingleses hubiesen acusado a Washington de lo mismo si hubiesen tenido la oportunidad. Repito, esto es mirando los hechos dentro de la filosofía del derecho positivo. Esta doctrina, haciendo una explicación bien sencilla, sólo evalúa los hechos y la ley; si los hechos se pueden interpretar como que violan la ley, entonces la persona debe ser encontrada culpable. Esta doctrina no toma en consideración las circunstancias por las cuales ocurrieron los actos; en muchos casos el derecho positivo y la justicia caminan por carriles contrarios o distintos. Un juez que preside un caso, en ocasiones, está presionado para decidir a base puramente del derecho positivo, pero para casos como este, casos de naturaleza política o casos donde la moral y el derecho puedan confligir, es que se creó el jurado. Esta institución no está obligada a decidir por el derecho positivo sino por lo que su conciencia o su mente le dicte. El descubrir que en el caso de Albizu, además de todo el proceso amañado que hubo también se traqueteó con el jurado, es terrible.
Sin embargo, lo más doloroso y escandaloso de estos juicios no son los hechos por los cuales fueron acusados los nacionalistas o si Albizu cometió o no algún acto que pudiera considerarse delictivo; fue la violación constante a los derechos de los acusados durante todo el proceso. Llegar a conocer cómo el juez y los fiscales se reunían a discutir la estrategia para ver el caso. El conocer cómo se manipuló el jurado. El ver cómo se aceptaron como prueba sucesos que no eran pertinentes al juicio sólo para crear animosidad contra los acusados. Ver cómo en los procesos apelativos ni siquiera se discutieron los errores planteados por los acusados sobre sus derechos porque no había manera de justificarlos, y decidieron por argumentos débiles y que no tuvieron que ver con la acusación.
Llevo 34 años de abogado litigando, y muchos de ellos en el derecho penal, tanto como fiscal como abogado de defensa. En mi filosofía de trabajo nos hemos esforzado en ambos lados, tanto como fiscal como abogado de defensa, de garantizar los derechos de los acusados. Estudiar cómo se manipuló un juicio para lograr la convicción de unos acusados sin tener el más mínimo pudor ni cuidado en lograr un juicio justo es un golpe a un abogado litigante que trata de defender y respetar los procesos judiciales. Cuando uno les dice a los estudiantes que el sistema judicial es el que viene a proteger los derechos de los ciudadanos y ve este juicio, lo menos que le da a uno es vergüenza y dolor de estómago.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer literario?
Mi trabajo creativo es bajo la influencia de Mario Cancel Sepúlveda. Este profesor, recientemente fallecido, era un creyente en lo que se ha llamado la nueva historia, que es un proceso donde ésta no se cuenta como el papagayo, recitando quiénes fueron los próceres y las fechas importantes, sino que se trata de analizar críticamente la historia y sus protagonistas. Tenía una profesora en la UHS que decía que “todos tenemos los pies de barro”. Es decir, todos tenemos, y hemos tenido, nuestros grandes momentos y nuestros momentos no tan buenos. Los grandes próceres fueron próceres por sus grandes actos por los cuales son recordados, pero cometieron errores y eso los hace humanos, y más que eso, estudiar a los próceres como humanos y no como personas perfectas explica por qué tomaron alguna posición o decisión en un momento dado. Para darte un ejemplo, cuando escribí los primeros capítulos de mi tesis me refería a Albizu como “don Pedro” o “el prócer nacionalista” y Mario Cancel me corrigió indicándome que yo no estaba escribiendo una apología, yo estaba escribiendo historia, y hay que tratarlos como personas y evaluarlos como personas como todos nosotros. Cuando se hace historia no es don Pedro, es Pedro.
Ha logrado mantener una línea creativa de investigación jurídica, política e histórica. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
Este libro no hace un mes que fue publicado y ya se agotó en el Candil en el Festival de Claridad, en Norberto González, en Libros 787 y otras; hemos tenido que enviar más cajas de libros a estas librerías; he recibido correos electrónicos de historiadores que no conozco personalmente, aunque sí por referencia, indicándome que leyeron el libro y felicitándome. Estoy muy sorprendido por la acogida que ha tenido, no solamente entre mis pares historiadores o científicos políticos sino entre la gente que lo ha comprado y me ha escrito felicitándome por el enfoque o por la investigación o por el trabajo serio que hice. Tengo que admitir que en más de una ocasión me ha costado tiempo el quedarme dormido de la emoción.
Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor de historia, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
Soy puertorriqueño cien por ciento. Debo decir que mi madre era cubana del pueblo de Gibara, en la provincia de Holguín en el oriente de dicho país. Tengo ascendencia vasca por ambos lados de mi familia y se ve en mis apellidos; cada cierto tiempo voy a Bilbao a visitar familiares. Pero sin duda no soy otra cosa que puertorriqueño, y cuando dicen que la gente se va a ir del país, mi contestación es que para irme yo tendría que ser el último y el que apaga la luz en el aeropuerto porque no queda más nadie.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación de origen puertorriqueño?
No he sentido que mi identidad étnica, de género o ideología política haya influenciado en mí de manera que mis hallazgos o conclusiones pudiesen cambiar por éstas. Debemos recordar que Albizu no abundó demasiado en diferencias étnicas, de género o incluso en lucha de clases, porque entendía que eran temas que podían separar a los puertorriqueños y entendía que esos temas debían ser abordados luego de la consecución de la independencia. Algunos estudiosos de Albizu, incluso de sus seguidores, han criticado esta postura, la cual, como todo, tiene sus pros y sus contras.
¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su formación y desarrollo profesional en la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?
Debo decir que mi experiencia como estudiante de escuela superior fue en la UHS, donde se promovió la discusión de las ideas durante los seis años que allí estuve. Luego estudié en Ciencias Sociales concentración en Ciencias Políticas en la UPR, donde en cada clase el choque de ideas era lo normal. En mi caso personal mi padre siempre fue un librepensador, muy liberal, y le gustaba discutir la situación mundial y del país. Así que no se me ha hecho difícil el proceso de investigar de manera crítica la historia de nuestro país, porque me eduqué en ese ambiente.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática no ficcional del mismo? ¿Cómo ha variado?
Como indiqué anteriormente, este es mi primer escrito, así que no he tenido la oportunidad de ver si la recepción del público ha cambiado con relación a trabajos anteriores.
¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?
Tengo demasiadas ideas en mente. Tengo que escoger alguna. Como indiqué anteriormente, soy fanático de los deportes, algunas ideas tienen que ver con el deporte pero otras ideas que me han llegado tienen que ver con la historia de la primera mitad del siglo XX. Me encanta la historia de la segunda mitad del siglo XIX pero los últimos libros de Mario Cancel fueron tan buenos que ni me atrevo a tocar esos temas. Pero si algo he aprendido es nunca digas nunca.
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