
Joey Pons es de San Juan, Puerto Rico. Estudió Ciencias Políticas en el City College de Nueva York (Maestría en Artes, 1994). Su vida representa un ejemplo de valentía y un firme compromiso con la justicia. Su activismo comenzó en 1987 en Nueva York con la Coalición Contra el Sida para Liberar el Poder (ACT UP), en un momento crítico de la epidemia. Un año después de unirse a la lucha, recibió su diagnóstico de VIH, lo que intensificó su deseo de defender los derechos y la dignidad de quienes viven con esta condición. Desde antes de su diagnóstico, él defendía la educación, los derechos humanos y la igualdad LGBTQ+.
A lo largo de su carrera, ha sido un influyente activista y estratega político, colaborando con organizaciones como la Campaña de Derechos Humanos y el NMAC. Su experiencia en política y salud pública lo ha convertido en un referente en la lucha por la justicia en el contexto del VIH, especialmente para las comunidades a menudo ignoradas. Además, su compromiso con el arte se refleja en su coautoría con Moisés Agosto de Poemas de lógica inmune, una obra que resalta la importancia de la narración y la expresión artística en la sanación.
Actualmente, es miembro ejecutivo de la Red Nacional de Defensa del VIH y el Envejecimiento (NHAAN) y copreside su Comité de Capacitación de Capacitadores. Esta red se dedica a garantizar que las personas mayores con VIH tengan dignidad y oportunidades. A nivel internacional, forma parte del Comité Directivo de la Coalición Internacional de Personas Mayores con VIH, donde su trabajo busca amplificar las voces de estas comunidades. Su participación en la 25ª Conferencia Internacional sobre el Sida en Múnich destacó la urgente necesidad de priorizar a las poblaciones mayores en las respuestas globales al VIH. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

Hace ya mucho tiempo publicó Poemas de lógica inmune (1991, 2021). ¿De qué trata este poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
Había escrito poemas sobre el VIH desde antes de ser diagnosticado en 1988. De hecho, escribí una carta poética el 16 de septiembre de 1985, recién comenzando mi primer año de universidad a los dieciocho años sobre el sida. La escribí como si yo me estuviera muriendo de sida, pidiéndole a la gente que fuera a mi funeral, al mismo tiempo que hablo de la homofobia y el discrimen. Siempre fui activista. LOL. Escribir sobre el VIH luego de mi diagnóstico me ayudó a aliviar un poco el efecto en tiempos en que eso significaba una sentencia de muerte, y también me ayudó a desahogarme por las muertes de tantos amigos. Vivía en la ciudad de Nueva York y un grupo de activistas del Latino Caucus de la AIDS Coalition to Unleash Power (ACT-UP) vinimos a Puerto Rico a realizar una serie de protestas contra el gobierno de Rafael Hernández Colón, por su inacción ante la epidemia. En conversaciones con mis amigos, Moisés Agosto-Rosario y Mayra Santos-Febres, durante ese viaje a la isla, se decidió publicarlos junto con poemas de Moisés sobre el tema. Yo no tenía suficientes poemas para un libro y Mayra me instó a escribir más, lo cual hice, en su apartamento de Santurce donde me estaba quedando. Mayra fue insistente en su provocación de instarme a escribir más y me retó con escribir décimas.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Poemas de lógica inmune y su trabajo creativo entonces y hoy? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de escritor y su memoria personal de caribeño dentro de Puerto Rico o fuera?
Escribo desde que tenía once o doce años. Me inventé una compañía a esa edad y pasaba horas escribiendo sobre el conglomerado de empresas imaginarias. A esa edad también me gustaba mucho escuchar música. Mis canciones favoritas eran las baladas “cortavenas” y también leía mucho. Me impactó profundamente el poemario Animal fiero y tierno, de la poetisa humacaeña Ángela María Dávila. Eso me llevó a escribir sobre mis anhelos imaginarios de amor. A esa edad todavía no tenía conocimiento de mi orientación sexual; sin embargo, mis anhelos eran de enamorarme de un hombre, aunque en los poemas no hacía referencia a sexo, por miedo a la homofobia, aunque esos poemas nunca nadie los ha leído. Me sentaba con una maquinilla manual a apretar las teclas desde donde salían anhelos, mal amores, tragedias amorosas, como mis canciones favoritas. Comencé a escribir una obra de teatro que nunca terminé, cuyo título es Vive, no desistas, que trata sobre la salida del clóset de una chica lesbiana. Escribí un monólogo cuando estaba en tercer año de escuela superior en el Colegio San José para la clase de español titulado Escúchenme en el Olimpo. Este escrito es un grito a los dioses griegos exigiendo explicación de la vida, de los desastres causados por los humanos, y una exigencia de libertad. En los papeles donde está escrito, tiene correcciones y una nota del laureado escritor puertorriqueño Juan Antonio Ramos. Yo no recordaba este detalle hasta que busqué el escrito hoy para esta entrevista. Pensándolo ahora, creo que en esta pieza se puede ver el resultado de mi lucha interna para salir del clóset. En 1982 escribí una prosa poética dedicada al grandísimo dramaturgo y poeta Abniel Marat, quien era mi amigo. La pieza se titula “Diario de una espera latente”. No recuerdo si fue antes o después que escribí esa pieza, que Abniel me dedicó un poema épico, “La rosa de los vientos”. En 1982, a mis quince años, escribí muchos poemas y prosa poética. Definitivamente, el salir del clóset inspiró mucho de los escritos.
Luego escribí seis monólogos. Dato curioso sobre mi salida del clóset en un colegio católico de varones. En el colegio era requisito bañarse luego de la clase de educación física. Después de mi salida del clóset, lo cual hice pateando la puerta con toda mi fuerza, lol, mis compañeros de clase se duchaban con los calzoncillos puestos mientras que yo orgullosamente lo hacía desnudo dejando mi virilidad colgando con mucho orgullo. Yo pensé en lo estúpidos que eran porque ya yo los había visto a todos desnudos. Volviendo a los monólogos que nunca han sido publicados ni puestos en escena, éstos son El padre, La caza, El vuelo, La cita, La realización y El acto final. El padre es un monólogo en el cual el actor le habla a su padre. Es un monólogo visceral y cargado de odio hacia un padre que lo rechazó por su homosexualidad. La caza, que toma como inspiración la antigua barra Numbers en Condado, abunda sobre lo patético de la búsqueda por sexo en una barra gay. El actor describe lo que entiende son payasadas humillantes de su amigo Steven, que al final resulta siendo él mismo. El vuelo es una pieza desgarradora que a la vez es sumamente sensual. El actor está preso en una celda desnudo, con sólo una toalla blanca amarrada a su cintura. Mirando por las rejas al atardecer, le hace una oda al sol, al atardecer y a su añorada libertad, a la vez que acaricia su cuerpo de forma sensual, como si el sol le estuviera haciendo el amor. En su historia hace referencia a su gran amor, cuánto lo ama y cuánto le hace falta. Al final, se le cae la toalla mientras admite que está preso porque fue él quien lo asesinó, y seguido se quita la vida con un cuchillo en el cuello. La cita es de un chico que está en su apartamento unas horas antes de que venga un hombre a buscarlo para una cita romántica. En esta pieza patética y cómica a la vez, el personaje demuestra un sinnúmero de inseguridades sobre su cuerpo y su personalidad. Se dice a sí mismo que lo van a dejar plantado porque ya ha pasado la hora del encuentro, mientras se cambia de ropa en múltiples ocasiones porque se ve gordo en el espejo. Finalmente, luego de interminables disparatadas hablando incesantemente, suena el timbre y resulta ser que su date llegó antes de la hora acordada. La realización trata de un chico frenético quien tiene una adicción de hacerle sexo oral a otros hombres en baños públicos. El actor relata que estaba deprimido por su adicción y cómo dejó de ir al psiquiatra luego de que un chico a quien lo había llevado al orgasmo realizándole sexo oral en un baño público, le habló después. Nunca había mediado palabra en todos sus encuentros. Finalmente, El acto final, valga la redundancia, es sobre un hombre que está en etapa terminal de sida. Nos relata lo terrible de la enfermedad, ataca la ignorancia del gobierno, la homofobia y el discrimen. En el libro Poemas de lógica inmune, este monólogo dio paso al poema “Lágrimas de sangre”. Es importante decir que muchos de los poemas en el libro fueron escritos en mi adolescencia, mucho antes de ser diagnosticado en 1988 a mis veintiún años.
Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
No he escrito desde hace unos años. He estado envuelto en otros menesteres, pero prontamente retomaré la escritura. Pero sí, hay diferencias. Mi escritura, que mucho es prosa poética, ahora es más sosegada sin dejar de ser contundente. Es menos visceral y melodramática. Las experiencias de mi vida me han hecho mirar tras lentes más claros y livianos emocionalmente.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico o fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo a su quehacer profesional y de escritor?
Mi trabajo dentro de mi generación de escritores, en su época, se diferenciaba por lo visceral de mis escritos. En la siguiente generación me acerco más a la crudeza ocasional de Eïrïc R. Durändal-Stormcrow. Siempre mi trabajo creativo ha sido parte de mi quehacer profesional de una forma u otra. Ya sea escribiendo conferencias y seminarios o, en un momento dado, mis correos electrónicos de un viernes en la tarde cagándome en la madre de una maldita jefa que tuve de formas ocultas y poéticas.
Ha logrado mantener una línea de creación literaria enfocada en la poesía. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
Me he mantenido activo escribiendo diferentes géneros. Sin embargo, la poesía nunca me ha abandonado. Lo único que he publicado ha sido Poemas de lógica inmune. Este trabajo, junto al amigo Moisés Agosto-Rosario, marcó un momento histórico en la crisis del VIH/sida, por lo cual es visto por mis pares como un trabajo importante e intempestivo.
Sé que es usted de San Juan, Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
Yo soy un escritor puertorriqueño, con 75% de sangre gringa (algo de lo cual me enteré hace pocos años), con toques de las ciudades de Nueva York y Boston, que fueron mis hogares aparte de San Juan, y sazonado con los países que he visitado, particularmente España y Grecia.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo y su formación en teatro?
El ser blanco no creo que se vea reflejado en mis obras. Mi género y mi orientación sexual sí. Mi primer poema que habla sobre mi amor por el sexo masculino lo escribí a los quince años. Se titula “Homenaje a un hombre”. La adulación del sexo y cuerpo masculino ha marcado mucho de mi trabajo poético. De hecho, hay poemas que idolatran esta figura de forma machista, aunque sigo siendo un defensor incansable por la equidad y el respeto hacia las mujeres y personas no binarias. Yo no tuve formación en el teatro, aunque he hecho teatro. Mi formación inicial fue en el ballet clásico.
¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por el Colegio de la Ciudad de Nueva York? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?
Comencé a estudiar en The Juilliard School y luego me transferí a Cuny. Mi experiencia en la Ciudad de Nueva York, fuera del baile y lo académico, fue bien sexual, por un lado, e impactada por el sida por el otro. Tanto el sexo como el sida estuvieron presentes en mis escritos durante mi residencia en la ciudad. Hoy en día, mucho de lo que vivo se refleja en lo que escribo. Creo que esto es así por naturaleza.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
Como sólo he publicado un libro, no tengo contestación a tu pregunta. Pero prontamente publicaré más, entonces te la contesto. LOL.
¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?
Pues tengo varios. Actualmente estoy revisando una novela que escribí en inglés en 2020. Nunca la publiqué porque mi editora en aquel momento me dijo que tenía que cambiarle el final. En el final, uno de los personajes principales se quita la vida, y ella me dijo que no había nada en la novela que lo llevara a eso. En realidad, era que yo estaba deprimido cuando escribí el final. Ella tenía razón. Ese personaje, aunque pasó por un momento difícil ante la muerte de su pareja con sida, no tenía nada más por lo que pudiera estar triste. Sobrepasó esa muerte, se enamoró cuando encontró al verdadero amor de su vida, era hermoso físicamente, saludable, era un buen ser humano que sentía un deber de ayudar a los demás y no le hacía falta nada material. Pues por la misma depresión, la dejé en mi computadora, que en aquel momento era una Mac de las de la caja grandota y larga hacia atrás (lol) sin hacerle nada.
Veinticuatro años después (el año pasado) decidí revisarla completa y cambiarle el final. El proceso, al igual que cuando la escribí por primera vez, ha sido fascinante. Es increíble cómo los dedos caminan por el teclado creando cosas y situaciones que yo no había pensado escribir. Tan es así que uno de los personajes secundarios, que era un macharrán homofóbico, metido en palos le dio un beso a otro hombre, y eso desató un giro contundente en la trama. En este proceso, que espero terminarlo este año, le he quitado, le he añadido y ha tomado giros distintos. Descripciones, situaciones, enredos, artimañas y venganzas que no tenía la original. Es un proceso complejo porque la novela va y viene de años y generaciones de un capítulo a otro. Adicionalmente se narran situaciones históricas que sucedieron realmente, las cuales tengo que estar actualizando ya que la novela se desarrollaba en la época cuando se derrocó al Shah de Irán en 1979. Dado que uno de los personajes principales era sobrino de éste y nació en Irán en la versión original, al traer la trama a este siglo he tenido que actualizar un montón de material incluyendo que el personaje ahora nació en Francia de una familia iraní exiliada. La novela se trata de la vida de un hombre gay descendiente de la antigua familia real de Irán y una mujer bailarina de clase trabajadora nacida en la ciudad de Boston en Estados Unidos, de padre angloirlandés que era carpintero y madre francesa, de familia adinerada que fue a estudiar a Harvard en contra de los deseos de su madre. Se titula Birthmarked, que es una conjunción de birth (nacimiento) y marked (marcado), aunque también en inglés la palabra birthmark significa lunar. Al juntarlas añadiéndole una “d” al final (palabra que no existe), implica subjetivamente “marcados al nacer”. Dicho todo este mejunje (lol), a través del desarrollo de la novela se van hilvanando las historias y los personajes, y por ende el título de ésta. La novela contiene muchas situaciones de mucha intriga e ingeniosidad. Desde infidelidades hasta retos, robos, secuestros, muertes; en fin, es una trama intrincada con muchos momentos sorprendentes para el lector y un final triunfal.
Luego de terminar este trabajo, se lo daré a mi editor para que me lo pase por su excelente trituradora de palabras. Tendremos discusiones divertidas y a veces caldeadas sobre lo que hay que cambiar, eliminar o añadir, para entonces publicarla. Cabe la posibilidad de que se tire una publicación en español también.
Por otro lado, quiero editar y publicar otros escritos de los que nunca se han leído. Entre éstos hay dos poemarios. La esencia del Ser, que es un viaje poético de autodescubrimiento acompañado de autorretratos. Este libro fue escrito y las fotos fueron tomadas en la hermosa isla de Vieques. El otro es un poemario en inglés titulado An Alphabet of Love. Este poemario se lo escribí a un gringo de quien pensé me había enamorado, pero que, en efecto, los poemas son bien buenos indistintamente de quién los haya inspirado, lol. Los poemas son bien divertidos porque utilizo juegos de palabras, lenguaje entramado, poemas con todas las palabras que comienzan con la misma letra, otras en cadencia y secuencia, etc. También tengo un cuento que quisiera editar y publicar que se titula “Lo que me enseñó el mar”, que también fue escrito en Vieques. El cuento utiliza mis experiencias de niño en el mar (mi familia tenía casa de playa en Luquillo, por lo que crecí en el mar, lol) y cómo el mar y su simbolismo me ha ayudado e convertirme en el hombre que soy. Es un cuento lindo, chulo y espiritual.
En otro tema totalmente distinto, escribí un extenso libro inédito sobre diseño de interiores y estilo de vida titulado A todo dar, disfrutando de tu hogar. No sé si algún día llegue a editarlo para publicación. Algunos amigos que lo han leído me han dicho que lo publique porque su contenido es intempestivo. Pero yo pienso que es un libro tan comemierda, y ese Joey ya no soy yo. LOL.
Tengo pendiente escribir una prosa poética sobre el secuestro y la tortura que sufrí en 2012. Esto lo quiero hacer no sólo porque ayuda a sanar (aunque años de terapia psicológica me han ayudado a hacerlo), sino porque pienso que es algo que se debe documentar en beneficio de nuestras comunidades. Y en vez de una noticia, mejor hacerlo un poema épico, lol.
Muchas personas que me conocen me instan a que escriba sobre mi vida. He tenido tantas experiencias de toda índole que tengo mucho material vivido interesante para contar. Mi editor me ha dicho que lo haga, pero en forma de cuentos o historias. Veremos cómo lo hago, pero eso va.
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