
Sandra Rodríguez Cotto es una periodista con más de tres décadas de experiencia en el ámbito del periodismo y la comunicación, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos y en varios países de América Latina. Además de su labor periodística, se desempeña como analista de noticias y política, comentarista de radio, productora de televisión, columnista y bloguera.
Obtuvo su título de licenciatura en Periodismo y Comunicación, así como en Literatura Latinoamericana e Historia del Caribe, en Rutgers, la Universidad Estatal de Nueva Jersey. Actualmente, está cursando estudios de posgrado en la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Según el estudio sobre Tendencias Digitales de 2024 en Puerto Rico, llevado a cabo por la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeo, su plataforma informativa, En Blanco y Negro, fue reconocida como la segunda fuente de noticias independientes más relevante de la isla.
Ha escrito varios libros sobre comunicación y periodismo y ha recibido múltiples premios a nivel local e internacional por sus publicaciones. Entre sus distinciones destaca el Premio Nacional de Literatura y Periodismo Bolívar Pagán, otorgado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña, por sus columnas de opinión en el diario digital NotiCel y en su obra En Blanco y Negro con Sandra durante el período 2016-2017.
Además, fue cofundadora del Centro para la Libertad de Prensa y ha ocupado la presidencia del Overseas Press Club. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
En 2016 publicó usted En Blanco y Negro con Sandra. ¿De qué trata este libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
—El libro En Blanco y Negro con Sandra se publicó en 2016 —ya han pasado nueve años desde entonces. Después de ese saqué Bitácora de una transmisión radial (2018), The News Media in Puerto Rico (2020) y Para entender los medios de comunicación en Puerto Rico (2022). Antes de En Blanco y Negro, publiqué el librito Frente a los medios: consejos para manejarse ante los periodistas y otras audiencias (2014).
He publicado ensayos en antologías tales como Crónicas de María (2018), Aftershocks of Disaster (2018), Réplicas del desastre (2019), Strike (2019), La noticia y yo 2.0 (2019), Pandemia de escritores ante el distanciamiento social (2020), y la Primera antología de comunicación política en Puerto Rico (2024), entre otros.
Pero debo admitir que gran parte de lo que he trabajado siempre se ha relacionado con los medios de comunicación y el periodismo, que es lo que inicié con En Blanco y Negro. Ese libro es una recopilación de sobre mil artículos con los que inicié el blog homónimo En Blanco y Negro con Sandra, donde iba documentando los rápidos y vertiginosos cambios en los medios de comunicación y el periodismo puertorriqueño en los primeros diez años del siglo XXI y desde 2010 hasta el presente. Ahora mismo son veintiséis años corridos haciendo esos análisis e investigaciones.
Pero volviendo al libro, es de los primeros diez años del siglo y los textos los seleccionó mi amiga, la escritora y profesora Mayra Santos Febres.
Mayra llevaba desde el 93 diciéndome que escribiera, y un día me volvió loca con su insistencia, al punto que imprimí todos los textos del blog y se los llevé. Eran como mil doscientas páginas. Ella lo dividió en cuatro grupos. Y me dijo que tenía tanto material que podía publicar cuatro libros adicionales a ese de En Blanco y Negro. Finalmente, el libro lo editó ella y lo publiqué.
Debo aclararte algo. Yo he estado escribiendo sobre el periodismo y las prácticas periodísticas en Puerto Rico y el mundo, consistentemente desde 1993, que fue el año en que regresé a la isla de mi graduación de universidad en Nueva Jersey. Todo se debe a que, en mi primer trabajo en Puerto Rico, que fue el periódico Caribbean Business —que ya no existe—, se me asignó cubrir la “fuente” o “beat” de medios, publicidad, televisión, o sea, el mundo de las comunicaciones. Hice fuentes y amistades entre los dueños y gerentes de todos los medios (prensa, radio, televisión), agencias de publicidad y firmas de relaciones públicas, así como las universidades. De ahí me nutrí y aprendí de tendencias. Estudié y leí mucho del asunto.
Desde esa época son cientos de artículos publicados del tema de medios, publicidad, periodismo y todo ese ecosistema. Por ejemplo, me gané mi primer premio de periodismo investigativo cuando comparé los cuatro años del gobierno de Rafael Hernández Colón y el primer cuatrienio de Pedro Rosselló y comparé el gasto de fondos públicos en publicidad del gobierno. El estimado fue de sobre cuatrocientos millones de dólares de fondos públicos gastados por cuatrienio, según los datos de la Oficina del Contralor. Hoy en día el gasto es como diez veces más.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a En Blanco y Negro con Sandra y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña y su memoria personal del periodismo, la literatura y la historia de Puerto Rico y el Caribe dentro de Puerto Rico o fuera?
Es imposible separar una cosa de la otra. Yo estoy escribiendo constantemente, todo el tiempo, todos los días. Ahora lo hago desde otras plataformas como las redes sociales, en el celular, mi programa de radio y en la plataforma Substack que entiendo soy la primera periodista puertorriqueña en entrar en esa red. El En Blanco y Negro es la base de todo.
Como te comenté, primero cubría como periodista para Caribbean Business y luego, en El Nuevo Día, lancé la sección “El mundo de las comunicaciones” dentro de la sección de negocios. (Cuando dejé de ser reportera de negocios para pasar a corresponsal y política, en esa sección me sustituyó Rafael Lama, que apenas comenzaba; hoy en día dirige El Nuevo Día).
Pues resulta que cuando renuncié a El Nuevo Día me fui a hacer consultoría en manejo de crisis, pero no podía dejar de escribir. Así que seguí haciendo columnas para El Vocero y, entonces, el comentarista político Luis Dávila Colón se fue de NotiUno a WKAQ 580 y me rogó que estuviera con él al aire. Determinamos hacer un segmento semanal, los martes, para hablar del periodismo y los cambios en los medios de comunicación, eso que ahora le llaman el “ecosistema mediático”.
Estuve pensándolo bien y decidí ponerle de nombre En Blanco y Negro porque él es blanco y yo negra, y porque ambos veníamos de prensa escrita, donde el papel suele ser blanco y la tinta del periódico, negra. Además, porque rara vez coincidíamos en los asuntos. El segmento salía los martes. Toda la investigación que yo hacía, la empecé a publicar en el blog y por eso fue exitoso. El segmento también lo fue. Estuve varios años, pero después lo dejé.
Pasé a ser columnista semanal en NotiCel, donde lo hice para ayudar a Oscar Serrano y a Omaya Sosa cuando comenzaron el proyecto. Mis columnas, como pasó en El Vocero, eran de las más leídas. Todas eran sobre medios y periodismo.
Cuando vendieron Noticel los nuevos dueños pretendieron coartar mi expresión, así que me fui. Después fui invitada a escribir para el diario ¡Ey! Boricua, donde estuve como la única columnista por varios años. Aunque tengo relación todavía con ellos y solemos publicar en conjunto, he dejado un poco las columnas mediáticas.
Me concentré en el blog. Debo decirte también que ese blog es lo que yo llamo “artesanal”, porque no es una página web comercial que yo haya diseñado sino la plataforma de Blogger que es genérica.
Mi interés nunca ha sido generar dinero, sino que la gente lo lea y desarrolle pensamiento crítico. Fue en ese blog artesanal donde publiqué las primeras páginas del chat de Telegram en el verano de 2019, y luego el segundo y tercer chat. A partir de entonces, mucha gente empezó a leerlo. Actualmente Blogger (Google) registra 4,3 millones de visitas (page views) a En Blanco y Negro.
Lo más que escribía era de medios, pero con el chat de Telegram, y desde entonces, he ido incorporando muchos otros temas de noticias exclusivas e investigaciones. Trabajo mucho temas sociales y medioambiente también. A veces he incluido hasta aspectos personales y de literatura e historia, aunque para la parte creativa tengo otros dos blogs: Las canto como las veo y Niñerías, sobre mis experiencias como madre de una niña y ahora joven con diversidad funcional severa.
Te añado que antes del paso del huracán María yo hacía un resumen de noticias diario que publicaba en el blog, pero paré cuando el huracán. Lo he retomado ahora y se titula “Sandra me dijo”. Es un informe con los titulares del día de toda la prensa local e internacional, sobre cien noticias al día que resumo en escrito y audio en menos de veinte minutos. Lo publico a las 5 de la mañana en Substack y en el blog de En Blanco y Negro. Tiene miles de seguidores diarios.
Concretamente debo decir que todos estos esfuerzos con el blog y otros medios los considero como una responsabilidad con el país. Más que un simple ejercicio de escritura, audio y a veces vídeo, para mí es periodismo al servicio del país.
También lo he combinado con mis colaboraciones en medios internacionales en México (Sin Censura), Estados Unidos (Huffpost, Latino Rebels), República Dominicana (El Demócrata, Precisión) y Argentina (Página 12).
Si compara su crecimiento y madurez como persona, periodista, investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
Si supieras que considero que hago lo mismo, es decir, tengo el mismo ímpetu de cuando empecé y mi deseo de que la gente piense, pero claro, el tiempo y la vida te dan unas experiencias. A veces, muchas veces, me duele el alma escribir. Lloro frente a la computadora y le hablo, como si estuviera loca, pero no, estoy más cuerda que nunca. Eso me suele pasar cuando veo crímenes que se cometen contra la naturaleza, o cuando veo injusticias hacia niños, viejitos o personas con diversidad funcional. Me duele mucho mi país y te confieso que me lo sufro. Ahora más que antes, porque veo que la corrupción en el gobierno y en las estructuras mediáticas es cada día peor.
Si bien es cierto que mucha gente valora nuestro trabajo, es frustrante saber que en Puerto Rico hay tantos llamados periodistas que viven del fondo electoral y de la payola política o gubernamental. Por eso trato de hacer la distinción y explicarlo en mis escritos, y pienso que la gente se da cuenta.
En ese sentido, me apena lo que veo en los medios corporativos porque hay mucha gente buena y comprometida con la verdad y con el país, pero los malos lo están acaparando todo.
Quizás la diferencia mayor es que ahora no cuento con una infraestructura como cuando estaba en un medio comercial, pero eso es casi imposible para un periodista independiente. La tecnología ha democratizado muchas cosas, pero la esencia es el trasfondo, el poner contexto. Eso, para mí, lo da la experiencia y la trayectoria de vida. Pero a la vez, siempre estoy con jóvenes de la edad de mi hija, así que me nutro mucho de esa nueva generación.
El tiempo da contextos y eso se nota en mi obra. Mucha gente me insiste en que deje de escribir y haga más vídeos. Yo eso lo hice ya en 2016 hasta 2019, después en la pandemia, pero me cansé. Ahora siento que hay demasiados podcasts, demasiadas gentes hablando y haciendo vídeos, y se neutralizan. Por eso insisto en hacer combinaciones. Escribo, sigo en radio, hago podcast y de vez en cuando, vídeo. Este 2026 me propuse hacer más vídeos, pero todavía no he hecho lo que quiero.
Lo que más valoro ahora es el trabajo que hago en coordinación con otros periodistas independientes. A veces decido no publicar la noticia si sé que un colega lo está trabajando, entonces una vez el colega lo publica lo invito a mi programa de radio o lo discuto en radio y en mis redes, para darle difusión. Ese sentido de apoyarnos mutuamente lo valoro muchísimo.
Mucho ha cambiado desde que comencé en los medios, pero te diría que ahora trabajo más que antes. Esto no se detiene. Es todo el tiempo.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de periodistas, investigadores y estudiantes con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritora e investigadora y su trabajo escrito o no de interés noticioso?
Como te comenté, trabajo constantemente y hablo con gente de distintos grupos de edad.
Entre los de mi generación o mayores casi todas las semanas converso con gente como Daniel Nina, de El Post Antillano; José Maldonado, de Ey Boricua, Seguros y otros medios; Omar Alfonso, de La Perla; Julio Víctor Ramírez, de La Calle; José Luis, de prensa independiente; Carmen Enid Acevedo, de Bonita Radio; Jaime Torres Torres, de Prensa Sin Censura; Julio Núñez, de Pride Society; Vicente Toledo, de la Fundación Nacional para la Cultura Popular; Radamés, Luis Pérez, Frances Rodríguez, Andrés San Feliú y casi todos los periodistas de la Asociación de Periodistas Independientes de Puerto Rico.
También comparto con algunos colegas de la vieja guardia, como les llamo, que son de medios tradicionales o ex compañeros de labores y miembros de la Asociación de Periodistas de PR (Asppro) o el OPC.
Pero también trabajo y comparto mucho con jóvenes podcasters, periodistas ciudadanos e independientes. Cineastas y artistas también que me llenan el espíritu y me dan noticias. Líderes comunitarios y ambientalistas. Estudiantes universitarios, con ellos estoy constantemente. Nuevas voces. Ese es el grupo que más me gusta porque siempre tienen esa hambre por crear y por compartir, y me nutro de esa energía. Tengo que admitir que quizás porque comparto con muchos amigos de mi hija y periodistas jóvenes, me entero de muchas tendencias nuevas.
Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la noticia y los medios de información en Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
Aquí tengo un núcleo de gente que me sigue siempre. Muchos de éstos ahora forman parte de la diáspora boricua, y como llevo años visitando y teniendo intercambios con varias universidades en Estados Unidos, ese es otro sector que valoro mucho. Todos los días hablo con alguien de Nueva York, Vermont, Chicago, Florida y Texas porque me escriben directo por WhatsApp o Telegram, escuchan el programa de radio por podcast o leen lo que escribo. Me dan también ideas para temas.
A nivel local debo decir que, aparte de los colegas periodistas independientes, los medios regionales, especialmente las gerencias y reporteros de emisoras de radio como WPAB de Ponce, Radio Raíces en San Sebastián y Radio Casa Pueblo en Adjuntas, por donde se transmite mi programa, así como otras en el centro y noreste del país, me dan otras perspectivas para darle seguimiento a temas o corroborar datos. Valoro mucho el conocimiento local o regional y lo incorporo en mis textos. Además, me mantienen al día.
Lo único en que muchos de ellos coinciden es en que yo debería estar en televisión o hacer más vídeos. Me lo dicen todo el tiempo.
Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera una comunicadora y escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una comunicadora y escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
Yo soy cien por ciento puertorriqueña primero. Por eso he rechazado hasta trabajos en el exterior. Me encanta viajar, pero Puerto Rico es mi base, mi patria, y no puedo dejarlo. En ese sentido soy primero mujer, después madre de una niña-joven con diversidad, y eso no es poca cosa sino todo lo contrario, y después periodista-escritora. Todas esas facetas tienen igual importancia en mi vida. No separo el periodismo de la redacción. Aunque sea en audio, se escribe. Escribo a diario, todo el tiempo, pero no suelto la mancha de plátano. Soy coquí. Además, soy librepensadora, y serlo, además de tener criterio propio, me hace ser peligrosa para los ojos de mucha gente insegura.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con su trabajo creativo-investigativo, y su formación en Puerto Rico y fuera?
Bueno, no puedo abstraerme de la realidad de ser mujer, negra, trabajadora, madre jefa de familia, hija que pronto seré cuidadora de adultos mayores. Esa es mi realidad de vida. Soy una puertorriqueña que sabe lo que es no tener dinero para pagar una terapia o un medicamento del que depende la vida de mi hija.
Sé lo que es ser mujer y negra en un ambiente racista y clasista como es Puerto Rico. Pero también sé que hay gente buena, excelente en todos los aspectos de la vida. Por eso tengo que incorporarlo en mi trabajo en la manera en que abordo las preguntas hacia mis entrevistados o como escribo. Pero sobre todas esas cosas, pienso que traigo libertad de pensamiento. Reconozco que eso me hace peligrosa, casi subversiva ante los ojos de mucha gente que anda en malos pasos.
Te digo más. Tengo amigos que aprecio mucho que son socialistas y tengo amigos que aprecio mucho que son trumpistas. Republicanos multimillonarios capitalistas y separatistas que adoraban a Filiberto Ojeda. Sí. Incluso tengo gente que trabaja cercano a Trump. Muchos independentistas y también muchos anexionistas.
Uno de mis mejores y más queridos amigos es el combatiente nacionalista que estuvo al lado de don Pedro Albizu Campos. Me refiero a don Heriberto Marín. Yo lo adoro. De verdad que lo quiero mucho. Salimos mucho y suelo decir que él es “mi date”. Como soy soltera, me lo llevo a los sitios o él me invita. A veces se me olvida que es casi centenario. Cuando pasan una o dos semanas sin saber de él, me preocupo. Pero, por otro lado, te diré que soy amiga de don Jaime Fonalledas, que todo el mundo sabe que es republicano y multimillonario. Pues yo lo quiero mucho y él me conoce desde que yo era una niña. Respeta nuestras diferencias ideológicas.
Recuerdo que cuando hice la presentación del libro En Blanco y Negro, que fue en el cuartel de Ballajá, tuve de invitados a don Jaime Fonalledas y Rafa Rojo, a la ex presidenta de la Asociación de Maestros doña Aida Díaz y a mi venerado amigo Roberto Ramos Perea, que es como un mentor para mí. Sólo por darte un ejemplo. Los cuatro son amigos entrañables, importantes en mi vida, que quiero de verdad, y que tienen ideologías distintas.
Lo que quiero decir es que me nutro de las amistades y las valoro. Respeto sus creencias y lo hago con honestidad. Quizás demasiado honesta para el gusto de algunos. Quizás eso me hace verme peligrosa para los extremos porque trato a todo el mundo igual, a menos que sea un corrupto o un mentiroso. Con esos es otro cantar. No entran en mi reino.
¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso como estudiante por la Universidad del Estado de Nueva Jersey y la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de investigadora residente y escritora en Puerto Rico hoy?
Tengo que admitir que Rutgers me marcó más porque pasé más tiempo allá. Ser minoría como mujer, negra y latina en Estados Unidos te da otras perspectivas de vida, pero te abre a otros mundos que han nutrido y siguen nutriendo mi trabajo. Me hizo conocer mucha gente de muchos lugares y me expuso a cosas que jamás hubiera tenido aquí. Hablar inglés también da unas ventajas como lo hace viajar y conocer mundo. Acá en Puerto Rico tengo mucha gente que respeto y valoro en los distintos recintos de la UPR y todas esas vivencias las incorporo a mi trabajo y a mi vida personal.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
Ahora la gente es más vocal. Mucho odio más directo a través de las redes sociales. Antes eran un poco más cuidadosos. Ahora me insultan y amenazan. Publiqué un texto en la Antología de comunicación política sobre los trolls y debo decirte que tengo material para dos libros sobre las veces en que la gente reacciona con odio y me amenaza por mi trabajo. Eso no pasaba antes. Eso es por la Web, donde la gente se piensa con derecho a ningunear y menospreciar, o amenazar hasta de muerte.
Sixto George, el productor y político, fue uno de esos que me amenazaron en las redes. Lo encarcelaron y cumplió. Yo prácticamente no lo conocía. Sólo una vez lo vi en persona, pero él hizo muchas cosas por dañarme. Lo mismo pasa con gente del Gobierno y las rémoras que quedan del chat de Telegram que intentan destruirme.
Suelo tener equipos completos de trolls atacándome. Ahora se les unen políticos como el senador Carmelo Ríos, por ejemplo, que van a la radio a insultarme. Eso antes no se veía. Por lo menos, no de frente. Y lo peor es que yo nunca le he hecho nada. Todas esas actitudes me provocan investigarlos más y sacar sus escándalos, porque si reaccionan de esa manera es que tienen miedo a que se difunda algo que la gente no sabe de ellos, y piensan que yo puedo sacarlo. El miedo los mueve. A mí no. A mí me mueve la verdad.
¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?
Tengo pendientes varios libros. Hace unos años tengo uno de cuentos que no he sacado. Quisiera publicarlo. Ese libro me lo editó Mayra Santos Febres y son cuentos de mujeres. Es interesante porque todas las historias son reales.
Tengo también un texto de la historia del periodismo afrodescendiente que fue parte del trabajo que presenté en la primera residencia que dirigí en la UPR bajo el Programa de Estudios en Afrodescendencia y la creación del Archivo de Afrodescendencia. Fui la primera investigadora allí y conté con el apoyo de Roberto Ramos Perea y Ebenezer López Ruyol, además de Mayra Santos Febres. Después de eso presenté un trabajo para mi maestría en periodismo, que fue sobre la historia de las periodistas afrodescendientes en Puerto Rico, que me corrigió Rubén Ramírez, profesor de la Facultad de Comunicación, y quisiera publicarlo como libro. Quizás combine ambos textos.
El año pasado me dio por escribir un libro de cuentos cortos en inglés. Es una serie corta de la vida de unos periodistas latinos en Estados Unidos y Puerto Rico. Hice un libro entero porque son como quince cuentos, pero en inglés. Mi queridísima amiga que es profesora de inglés en la UPR, Maritza Stanchich, me los revisó inicialmente. Debo trabajarlos un poco antes de sacarlos, pero ese texto bien podría salir este año.
Lo otro es intentar rescatar los microcuentos que tengo por ahí guardados. El profesor y abogado Reynaldo Alegría hace años que me dijo que los publique.
Si te fijas, todos los libros que he publicado tienen que ver con investigaciones o con periodismo, poco de literatura y creatividad. Quizás ya es hora de que me atreva a sacar esa otra parte de mi vida. Quién sabe. A lo mejor termino haciendo un libreto para una novela vertical de esas que se ven por celular y son un hit en China y ahora en Estados Unidos. Eso. Quizás es eso lo que debería hacer y dejar de sufrirme tanto las cosas que pasan en Puerto Rico que no puedo cambiar.
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