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¡Sabe a México!, de Aidé Partida

miércoles 29 de junio de 2016
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“¡Sabe a México! La cosecha del chile jalapeño en Nayarit”, de Aidé Partida

¡Sabe a México! La cosecha del chile jalapeño en Nayarit
Aidé Partida
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit
ISBN: 978-607-97088-1-8
118 páginas

A finales del año 2015 la fotógrafa mexicana Aidé Partida contribuyó al diálogo en torno a la mexicanidad por medio de su libro ¡Sabe a México! La cosecha del chile jalapeño en Nayarit. El texto presenta un discurso dialógico con la fotografía, la historia y las técnicas tradicionales de la recolección del fruto. El chile como icono de lo nacional se focaliza desde el ámbito del trabajo en el campo, con la cámara como primer instrumento y el teclado como vehículo de reflexión.

Cada una de las imágenes muestra un punto de vista único, la fotógrafa entrega la forma particular de la representación, crea un sentido de realidad y de verdad, propicia el intercambio de ideas.  

La investigación de Aidé Partida se inició con un pensamiento en torno a sus raíces. Sus ojos de niña vieron crecer durante muchas temporadas el verdor al norte de Nayarit. Luego, al convertirse en universitaria, quiso llevar a cabo un constructo, partir de aquella mirada individual hacia la reflexión social. Tomó cientos de fotografías, las suficientes para cimentar una comunicación discursiva.

¡Sabe a México! puede considerarse como un referente histórico, es un testimonio rural, económico y artístico. Se ha plasmado en un material duradero, un libro, susceptible de ser leído hoy y mañana. Las generaciones venideras sabrán cómo se cosechaba el chile jalapeño en el siglo XXI, y retomarán los enunciados del libro para vincularse con el contexto histórico-cultural de las prácticas agrarias.

La concepción del libro visualizó el dinamismo como su premisa. Cada una de las imágenes muestra un punto de vista único, la fotógrafa entrega la forma particular de la representación, crea un sentido de realidad y de verdad, propicia el intercambio de ideas. El lector en ciernes atiende la exposición escrita y sus argumentos, para identificar los rasgos de la mexicanidad, como respuesta a planteamientos colectivos previos.

Para cimentar la propuesta de la iconicidad del chile se desarrolla un índice que parte de lo general a lo particular: muestra la geografía, detalla las noticias históricas, especifica el discurso fotográfico y concluye en los modos del cultivo del fruto. El registro de hechos se contrasta con las imágenes como productoras de significados. De un conjunto se exponen los aspectos que la autora propone para la cabal comprensión del fenómeno que estudia.

Hay que decir que la fotografía es el medio, pero la propuesta central es la identidad del mexicano y su relación con el consumo del chile.  

El contenido presenta un prólogo de Hanna Figueroa, tras el cual se ofrecen los datos preliminares para un estudio profundo y documentado del tema, a los antecedentes se suma la parte medular: El consumo de chile y su relación con la identidad mexicana. El apartado ilustrado es una secuencia fotográfica del cultivo, cuya particularidad reside en seguir paso a paso una jornada en el campo, desde la salida del Sol hasta su ocaso.

Hay que decir que la fotografía es el medio, pero la propuesta central es la identidad del mexicano y su relación con el consumo del chile. Es por eso que en las apretadas conclusiones, Aidé Partida destaca el doble interés del documento: por una parte, da a conocer a los citadinos la última fase de la producción, la de la colecta, conocida por pocos; por otra, permite a las comunidades rurales encontrarse en la cadena alimenticia nacional.

El fruto ha estado presente en la cultura mexicana con diversos usos: fue elemento central de los rituales de limpias espirituales, así como unidad para ejercer presión en los individuos a quienes se deseaba obligar a hablar. Nada más penetrante e incómodo que el olor a chile quemado; entre sus funciones, se encuentra el del apego a la diosa del chile, deidad que protegía las cosechas.

La aportación de ¡Sabe a México! La cosecha del chile jalapeño en Nayarit consiste en la creación de un bien artístico, entendido éste como un producto que registra, para la posteridad, la condición social de los recolectores y sus alcances laborales, las prácticas agrícolas de recolecta manual, los alcances del ojo fotográfico, pero sobre todo el lazo de comunión e identificación que se establece entre los lectores y el libro.

Silvia Quezada Camberos
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