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Narrativa y dialéctica en Mickey y sus amigos, de Luis Arturo Ramos

miércoles 7 de septiembre de 2016
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Luis Arturo Ramos
No sólo en su praxis cotidiana Luis Arturo Ramos agencia la dialéctica, sino que la objetiva en su producción literaria.

1. A que te cojo ratón…1

Coordenadas mínimas. En la obra Fenomenología del espíritu (1807), Hegel expone su visión más notable de la dialéctica de la historia; aquella serie de procesos sistémicos que intentan dar cuenta del espíritu humano desde su historia o su fenomenología. Representante significativo del idealismo alemán y con la idea del absoluto como rector de su mirada, Hegel, sin embargo, dará vida a formas de pensamiento que encuentran en el materialismo histórico, corriente renovadora que reconoce lo social como el fenómeno que moldea y condiciona la historia del ser humano.

Mickey y sus amigos (2010), la novela del escritor mexicano Luis Arturo Ramos (1947), reconfirma su maestría literaria.

Pero será en La ciencia de la lógica (1812) donde Hegel dará continuidad a la Fenomenología del espíritu y consolidará las bases del pensamiento hegeliano. Allí reconoce como una de las hipótesis fundamentales de La ciencia de la lógica que todas las categorías están íntimamente relacionadas entre sí de un modo dinámico. A esta interrelación profunda, ya anunciada por Baruch Spinoza, la denominó movimiento dialéctico. Según esta dinámica; una afirmación o tesis supone siempre su negación o antítesis que a su vez resulta superada (superación) en una nueva negación a la cual se le reconoce generalmente como síntesis. En nuestro caso utilizaremos estas categorías filosóficamente más heterodoxas (tesis, antítesis y síntesis) para acercarnos a la lectura de Mickey y sus amigos.

Independiente de la voluntad de los creadores (escritores, artistas, videógrafos, etc.), éstos agencian en sus obras una cosmovisión o ideología que se expresa de manera consciente o inconsciente. A esa puesta en escena de los universos simbólicos que anidan en el autor y se traslucen en su obra se le denomina “objetivación”. Nos interesa, para empezar a acercarnos a la demostración de nuestra lectura sobre Mickey y sus amigos, señalar la existencia de un pensamiento dialéctico en la comprensión de mundo de Ramos y ver cómo se objetiva esa forma de pensar en su obra.

Contexto. Mickey y sus amigos (2010), la novela del escritor mexicano Luis Arturo Ramos (1947), reconfirma su maestría literaria. La seriedad de su relación con la palabra escrita lo llevó a compartir sus conocimientos inicialmente en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y en la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Texas, El Paso (Utep). En esta última orienta asignaturas relacionadas con el ensayo, la narrativa y la novela chicanas y codirige la revista y el Congreso de Literatura Mexicana Contemporánea. Otro de los compromisos de Luis Arturo con la literatura de su país que se ha convertido, año a año, en el más cualificado escenario para la crítica y la puesta en valor de sus coterráneos.

Desde su inicial obra, Violeta-Perú (1979), a la actualidad, Ramos atesora nueve novelas. Reseñamos de las últimas décadas: La mujer que quiso ser Dios, 2000; Los argentinos no existen, 2005; Ricochet o los derechos de autor, 2007, y De puño y letra, 2015. Su rica trayectoria, galardonada con diversos premios nacionales e internacionales —Premio Nacional de Narrativa, Premio Latinoamericano de Narrativa, Premio Nacional de Ensayo y finalista del Premio Internacional Planeta-Joaquín Mortiz—, lo consagra como figura sobresaliente de la literatura de México y Latinoamérica en crónica, narrativa y ensayo. La narrativa de ruptura de Ramos ha concitado la mirada de la crítica internacional que reconoce en el conjunto de su obra una originalidad narrativa que lo sitúa en un sitio privilegiado de la literatura universal. En el libro La poética de la percepción y los intersticios de la memoria: Luis Arturo Ramos, una veintena de críticos, entre ellos José Homero, Raymond Williams, Russell Cluff, recorren, sin agotarla, la geografía narrativa de Ramos para evidenciar los vasos comunicantes de su personales búsquedas literarias con los grandes maestros y las características particulares de su ars poética.

Editada en agosto de 2010 por Ediciones Cal y Arena, en el DF, Mickey y sus amigos cierra una década productiva para el escritor. En esta obra utiliza toda su capacidad narrativa para taracear, con la destreza de un orfebre de la palabra, y el tópico es ineludible para referiste a esta nouvelle elaborada sin aspavientos, que la convierte en una joya de la literatura latinoamericana, digna de figurar en el catálogo antológico de la novela corta donde pueden inscribirse los nombres de Carpentier, García Márquez, Revueltas, Sábato. En Mickey y sus amigos rutila su experiencia de cronista, ya confirmada en el libro Crónicas desde el país vecino (1998) y en Direcciones y digresiones, crónicas de libreta (2010), libro juiciosamente acotado por Anadeli Bencomo en el ensayo Luis Arturo Ramos, cronista de dos orillas. En el Ramos cronista, Anadeli Bencomo encuentra “un estilo vivo, un lenguaje parco y expresivo, capacidad de síntesis, combinación de técnicas ensayísticas (argumentación, definición, analogía) con estilo literario (intensidad descriptiva, comentarios autoriales, tonos y perspectivas narrativas)… muestras de distintos modos de ‘cronicar’ la realidad”.

Recurriremos aquí, sin ser exhaustivos con la totalidad de su copiosa producción, a tres fragmentos extraídos de Direcciones y digresiones para evidenciar que no sólo en su praxis cotidiana Luis Arturo Ramos agencia la dialéctica, sino que la objetiva en su producción literaria, como lo hará después con maestría narrativa en Mickey y sus amigos:

Frente a él (el glaciar Hubbard), confirmo que los extremos se tocan y provocan analogías reveladoras.

(…)

No vine a Alaska a conocer el hielo sino para visitar el extremo más septentrional del continente que me vio nacer. Ya había estado en el extremo sur y no era la primera vez que empequeñecería ante esos portentos helados desde hace tanto tiempo que tienen olvidada su condición de líquido.

(…)

Mañana desembarcaré en Vancouver y mi paso por el estrecho me bendice con la certeza siempre renovada de que nada es posible sin su presunto contrario. El mar adquiere sentido cuando se aprecia la costa que lo contiene, y contar la velocidad por nudos equivale a un acto poético semejante al de medir el mar por olas, como exigía Tablada; a escanciar el vino y escandir los versos como demandan los gourmets del alma y el cuerpo.

Este movimiento dialéctico lo encontrará el lector a lo largo de Direcciones y digresiones, pero para terminar aquí la constatación que nos permita avanzar en el ensayo sobre Mickey y sus amigos, le recomiendo al lector la mirada irónica de Ramos sobre “El monumento a los gloriosos héroes del 30 de mayo de 1961 que celebra el ajusticiamiento” de Trujillo “El Chivo” en República Dominicana:

El grupo escultórico es homenaje al horror estético, más que al horror dictatorial. El autor, cuya firma no encontré por ninguna parte, fundió forma y contenido de manera tan indisoluble, que mirar una implica recordar las atrocidades del otro. En ese sentido, y sólo en este, el monumento cumple a cabalidad su cometido. No obstante, más que alabanza a los héroes justicieros, resulta una prueba de la presencia viva del dictador emérito.

 

2. A que no gato ladrón

Con la sapiencia que comparte en la clase Teoría de la Forma y la Técnica Narrativa de la Utep, Ramos desgaja en Mickey y sus amigos su conocimiento del manejo de las personas narrativas para entregarle de entrada, al lector, un relato vívido, fluido que sacude y conmueve.

Desde la perspectiva de Jessie, fotógrafo de Ciudad en Miniatura, asistimos a una narración en primera persona de la vida y contradicciones de Paula Pharman y Tobias S. Truman (Mickey).

Su nombre verdadero es Nora (aunque haya resuelto renombrarse Paula por razones que consignaré más adelante).

En la primera parte de la novela, Luis Arturo Ramos realiza una crónica ficcionada —de alta sensibilidad y depurado manejo del detalle— sobre la vida de Nora o Paula Pharman y Tobias S. Truman. En la novela estos dos pequeños personajes tienen la responsabilidad de ser el alma del Ratón Mickey, símbolo máximo de la corporación, la artificialidad, lo kitsch, el engaño.

De hecho las dos figuras que encarnan el alma del Ratón Mickey constituyen dos figuras antitéticas sobre las cuales oscila la historia, hasta construirnos un mosaico creíble y consistente de la Ciudad en Miniatura.

Esta es otra de las diferencias. Paula convertía en suya la oratoria de Mr. Higgings: “Soy el alma de Mickey”. Toby afirmaba: “Soy el cáncer que lo mata por dentro”.

Y en este juego pendular entre la tesis (la afirmación de Paula Pharman) y la antítesis (la negación de Tobias S. Truman) el clic incesante de la cámara de Jessie que dirige la mirada del lector-espectador-narratario, constituyendo una nueva síntesis en los incesantes movimientos que la concepción hegeliana establece para entender la historia dinámica de la humanidad y la interdependencia de las categorías que explican la permanencia del cambio: afirmación, negación, síntesis. La historia individual de tres seres humanos que deviene en historia universal, en imagen arquetípica del pícaro mundo, bajo la lente de Jessie. Clic, clic, clic.

 

3. Vamos una apuesta y un chicharrón

En la segunda parte (antítesis), Ramos vuelve a trastocar la perspectiva narrativa para relatar, desde la tercera persona y en un tono de la mejor picaresca, la venganza de Jessie y Toby sobre Mr. Higgins y su Ciudad en Miniatura. Una cuidadosa construcción de la peripecia, el detalle y las circunstancias —que aconseja, desde Aristóteles, la teoría narrativa—, le brinda al relato una verosimilitud consistente y al lector el privilegio de ser testigo de primera mano de las aventuras de estos personajes.

 

4. Vámosla

Cuando el lector cierra el libro, después de 186 páginas de gozosa lectura, aprecia la impecable condición dialéctica de la fábula (en términos de Meike Ball) y lo disfruta como una novela breve (nouvelle o noveleta) y tres novelas a la vez.

La primera parte de la novela presenta la tesis (las crónicas ficcionadas de Paula y Toby), la segunda representa la antítesis (la venganza de Jessie y Toby), y el conjunto de obra, la síntesis (la lectura sugerida por el autor): un inconmensurable mundo de mujeres y hombres pequeños, enanos, desarraigados, corren y viven en el paraíso artificial, angustiosamente, como ratas, detrás del queso verde: la green card.

Era diferente con las ratas que morían quebradas en dos por las trampas de la abrazadera o ultimadas ipso facto luego de la captura. Las primeras se iban extinguiendo dolorosa y lentamente para reposar inertes en el mismo sitio de la ejecución. Algunas tenían la fuerza y la voluntad necesarias para arrastrar la trampa como si fuera la cruz de otro martirio y esperar la muerte en un sitio oculto a los ojos humanos. En estos casos el hedor orientaba la búsqueda y preparaba contra la sorpresa de encontrar un cuerpo brilloso por la acción de la podredumbre.

La mentira edulcorada ofrecida por la ratonera a quien huye de una realidad que no desea aceptar. La falacia de sentirse ciudadanos de alguna parte, agenciada por el ratón mayor: Mr. Higgins.

Jessie, narrador testigo incorporado a la trama desde sus primeras líneas, realiza, al final de la primera parte, esa síntesis que funcionaría bien como epílogo:

Toby tenía razón. El verdadero sacrificio no tiene que ver con la muerte, sino con la decisión de sobrevivir en un mundo confabulado en contra nuestra. Ignoro si el sacrificio de Nora, Paula Pharman para quienes la conocimos, alcanza para redimirme. Ignoro también si esta historia merece un Fin o un simple Clic resulta suficiente.

Mickey y sus amigos, literatura maestra sin estridencias ni pancartas. Clic, clic, clic. Luis Arturo Ramos nunca será un escritor para señoras de tazas de té ni de académicos de cucharilla de plata, sino para lectores avisados y avezados que entienden al escritor como summa de voluntades (voluntad de sentir, voluntad de pensar, voluntad de obrar, voluntad de persistir).

 

Bibliografía

  • Bencomo, Anadeli (2010): “Ramos: cronista de dos mundos”. En: Direcciones y digresiones, crónicas de libreta (2010). Editora del Gobierno de Veracruz, México.
  • Camps, Martín y José Antonio Moreno Montero (2005): Acercamiento a la narrativa de Luis Arturo Ramos, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México.
  • García Díaz, Teresa (coordinadora; 2012): La poética de percepción y los intersticios de la memoria: Luis Arturo Ramos. Universidad Veracruzana, México.
  • Hegel, G. W. F.: Fenomenología del espíritu, traducción de Wenceslao Roces con la colaboración de Ricardo Guerra. Fondo de Cultura Económica, México.
  • Masoliver Ródenas, Juan Antonio (1986): “El infierno de la imaginación: Violeta-Perú”. Ediciones Eón-UAM, México (3ª edición).
  • Ramos, Luis A. Mickey y sus amigos (2010): Cal y Arena, México DF.
    (2003): Violeta-Perú. Ediciones Eón-UAM, México (3ª edición).
    (2010): Direcciones y digresiones: crónicas de libreta. Editora del Gobierno de Veracruz, México.
    (2007): Ricochet o los derechos de autor, Cal y Arena, México.
Carlos Alberto Villegas Uribe
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Notas

  1. Los subtítulos corresponden a las formas rituales de un juego colombiano: el gato y el ratón. Donde el ratón y el gato casan una apuesta y un corro de niños defienden al ratón de ser comido por el gato.
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