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Construcción sexo-genérica en La última niebla, de Maria Luisa Bombal

domingo 29 de enero de 2017
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María Luisa Bombal
La obra de Bombal es adelantada a su época, pues presenta la temática del amor desde la perspectiva de la mujer.

La última niebla (1931) es una novela insigne de la literatura chilena. Su publicación resulta rupturista en cuanto al pensamiento masculino de la época (siglo XX), pues transgrede el discurso que el poder patriarcal le ha atribuido a la mujer y ha anticipado una problemática de género que en la actualidad continúa latente.

En efecto, la novela presenta una sociedad en que la mujer es reprimida en distintos aspectos; de hecho, desde el comienzo del relato se plantea una construcción sexo-genérica sobre la protagonista: la mujer es presentada desde la sumisión, jamás se menciona su nombre y a lo largo que avanza el relato se muestra cada vez más desilusionada con su matrimonio, debido a que Daniel, su primo y esposo, le pide que sea “perfecta” al igual que su primera mujer: “Mi marido me ha obligado después a recoger mis extravagantes cabellos, porque en todo debo esforzarme en imitar a su primera mujer que, según él, era una mujer perfecta” (p. 13).

Esta situación es detonante en su vida, la innombrada protagonista vive en el límite de lo real y onírico, entre su vida insatisfecha y el sueño en que sus anhelos e ilusiones reprimidas son posibles. En esencia, la construcción sexo-genérica que se produce en la novela parte desde la dualidad indisoluble de los anhelos interiores de la protagonista, las normas convencionales de la sociedad que previenen la satisfacción de dichos deseos y la sumisión frente a la imagen masculina, característico de la sociedad de su época, y al parecer también de la actual.

La última niebla plantea una construcción sexo-genérica que demuestra un empoderamiento femenino y la negación al poder patriarcal.

Resulta importante destacar que el rol de la mujer en la novela juega un papel fundamental en la formación de la protagonista, no sólo en la construcción de ella como personaje, sino en su enfrentamiento, aunque onírico, contra el poder hegemónico masculino representado en Daniel, la jerarquía, el control y la posesión del hombre por sobre la mujer. De esta manera, a través de la narración, María Luisa Bombal se opone al modelo masculino y realiza un juego con elementos como el tiempo o el espacio para crear tensión en el relato y marcar el tránsito de la existencia opresiva a una existencia liberada del dominio patriarcal, que llega a su clímax con el intento de suicidio por parte de la protagonista, al darse cuenta de que lo vivido con su amante es producto de su imaginación.

En conclusión, La última niebla plantea una construcción sexo-genérica que demuestra un empoderamiento femenino y la negación al poder patriarcal. Según lo planteado por Lucía Guerra-Cunningham (1985), el elemento clave en novela es precisamente la representación de la mujer y sus conflictos desde una perspectiva interior, lo que hace completamente necesario determinar las características de la vivencia femenina a partir de los roles asignados por la sociedad y las concepciones que se le han atribuido a la imagen de la mujer. De esta manera, la obra de Bombal es adelantada a su época, pues presenta la temática del amor desde la perspectiva de la mujer, algo que es rupturista y refuerza la idea de la nueva novela moderna, en una reconstrucción del imaginario de la sumisión femenina, con una protagonista que posee el poder para decidir qué hacer con su vida, pero que termina nuevamente condicionada ante la representación social en que la mujer se ve menoscabada por el poderío masculino.

 

Referencias

Eric Salazar