“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
Saltar al contenido

Ramalazos, de Egidio Colón Archilla

viernes 18 de febrero de 2022
“Ramalazos”, de Egidio Colón Archilla
Ramalazos, de Egidio Colón Archilla (Colón & Archilla Editores, 2021). Disponible en Amazon

Ramalazos
Egidio Colón Archilla
Colón & Archilla Editores
San Juan (Puerto Rico), 2021
36 páginas

Egidio Colón Archilla (Puerto Rico) es escritor, periodista y activista LGBT+. En una etapa previa de su fecunda vida, se dedicó a la psicología de la hospitalidad y al manejo de los recursos humanos que trabajan con eso que los boricuas llaman ser hospitalarios. Es parte del primer matrimonio de un mismo sexo en Puerto Rico, que se formaliza el 23 de agosto de 2015. Sus temas de interés son, entre otros, los estudios puertorriqueños, los estudios LGBT+ y el arte latinoamericano. Mantiene la Zona Ambiente de El Post Antillano (Puerto Rico), a través de la cual construye su propia agenda de hacer visibles las luchas y logros, los héroes y heroínas de nuestra comunidad LGBT+.

Ramalazos (Puerto Rico: Colón & Archilla Editores, 2022), su segundo libro, contiene siete textos o pretextos que si carecen de algo es de la señal clara del género al que nos tiene acostumbrados la academia. En fin, que son ramalazos por no ser relatos de por sí, ensayos de por sí, son eso y más, algo distinto matizado por lo autobiográfico, la crónica y la historia de vida y de la vida misma. En 2021, Colón Archilla publicó una novela con trasfondo autobiográfico o de mirada antropológica a su paso por el espacio-tiempo que le ha tocado vivir y sobrevivir: Musarañas (Puerto Rico: Colón & Archilla Editores, 2021). Con Ramalazos, vemos una vez más ese estilo, nuevamente matizado por el ramal, el golpe, tal cual la vida andada.

En una entrevista que le realizara en 2021, Colón Archilla nos indicó:

Cual mamífero ratonil, he pretendido excavar, embelesado y con la boca abierta, los jirones o momentos que en su conjunto han compuesto el ciclo vital de un maricón boricua típico de mi generación. Musarañas no deja de ser un ejercicio creativo, que adopta la forma de novela corta, para pretender plasmar en un proyecto de redacción la vida de todos nosotros. Utilizo uno de los medios de comunicación más comunes en esta era: el Facebook. Por medio de las conversaciones feisbuqueras de dos personajes, productos de mi imaginación y con la esporádica intervención de un consabido Deus ex machina, que todo lo juzga y todo lo ve, vamos tomando conciencia del mundo y las circunstancias que rodean la vida del personaje central. Quise que mis lectores conocieran a fondo la vida y miseria de una maricona boricua en toda regla para que, a través de sus dilemas y sus luchas, entendieran la vida que se dio en su entorno particular (Román Samot 2021).

De Ramalazos, la también escritora Lala González Rodríguez nos ha dicho:

Nuevamente el escritor Egidio Colón Archilla logra atrapar mis sentidos y sentimientos con su sencilla y a la vez profunda narrativa. Con su nuevo hijo apalabrado, Ramalazos, Colón Archilla logró sumergirme magistralmente en cada uno de sus siete cuentos. Su lenguaje coloquial y sumamente irreverente hizo que me sintiera conversando con cualquiera de mis quereres del suelo boricua. Muy pertinente esta propuesta, además de la pertenencia temática a la vez. En Ramalazos vamos a viajar por siete estampas tan diversas como unísonas, donde el autor magnifica las diversidades marginadas dentro de nuestro archipiélago.

Sabemos que Colón Archilla ha devenido periodista, ensayista, cronista, novelista y cuentista, por su trabajo creativo publicado en El Post Antillano, 80 Grados, El Adoquín Times, y Musarañas y Ramalazos. Él viene haciendo un trabajo creativo que integra lo personal, lo vivido a una diversidad de géneros con el fin de adelantar la visibilidad de la comunidad de vida de la que es parte la comunidad LGBT+ de Puerto Rico. Ramalazos es, a su vez, una manera de recombinar el cuento, el microcuento y el ensayo-crónica. También, una manera de Egidio contar lo que no sabe, de ensayar lo que sí sabe. El que sabe, Egidio, lo sabe.

“Mi árbol y yo”, el primero de los relatos, es uno breve. Está dedicado a Marta Escalante, Mónica Colón Escalante y Mireya Colón Escalante. Es un microcuento autobiográfico, como sugiere desde el título. Es la historia analógica de dos mellizas y las flores de un árbol de pomarrosas que un tal Yiyo sembró en la finca de don Modesto Archilla, su abuelo. Ramalazos está dedicado a aquellos valientes que la vida ha obsequiado con su parte de ramalazos. El segundo relato se titula, precisamente, “Ramalazos”. Se desarrolla en el entorno laboral donde Egidio se desarrolló profesionalmente, el sector de la hospitalidad y el turismo. Trata de la corrupción en la empresa privada, y del golpe que le da la vida a la voz que narra el relato, un tal Egidio.

“Mutilaciones callejeras” es el tercer relato. Egidio lo dedica a las caras lindas de su gente negra, lo que nos recuerda el sabor salsero de Catalino “Tite” Curet Alonso e Ismael Rivera. Tiene como pie forzado una plena: “Cortaron a Elena y se la llevaron al hospital”. Es un relato en el que Colón Archilla trata de los riesgos que corren las trabajadoras del sexo en la calle, sean o no transexuales. Es a su vez una propuesta y apuesta a la solidaridad vecinal y comunal. Una manera de invertir el relato musical de uno patriarcal a otro alternativo, y por ello, de forma transliteraria. En “La tumba de mi tía”, el cuarto relato, en tan sólo dos párrafos Egidio aborda el tema de la mujer lesbiana que todos hemos conocido. Es la tía soltera de otros tiempos, cuidadora de padres y madres, y sobrinos y sobrinas. Una historia de vida que no deja de ser la vida de tantos como tantas, “una historia de amores torcidos”. Una historia de vida que la vida le permitió vivir para contarla, tal cual, dura.

“Cotur” es el quinto relato. Está dedicado a Efraín Barradas, un destacado intelectual puertorriqueño. En “Cotur” toma control del habla popular puertorriqueña, lo que nos recuerda la narrativa de Luis Negrón, Luis Rafael Sánchez o de Carmelo Rodríguez Torres. Ya hay algo de esa manera de decir las cosas en “Mutilaciones callejeras” y en Musarañas. “Narciso” es el último relato de Ramalazos. Es un cuento que Colón Archilla dedica a su propio narciso, Armindo. El personaje es un gato, tierno, presente, solidario. Leal hasta morir. Es la historia de aquel que siempre estuvo, aquel que se va si nos vamos. Una vida paralela.

“Las iglesias de Santurce” es un ensayo-crónica en el que Colón Archilla narra desde el presente el paisaje vivo de una historia de vida de quien conoce el entorno que le ha tocado vivir. Es un entorno que se pasea a pie, de iglesia en iglesia, y que a su vez refleja la diversidad de una zona de San Juan, Puerto Rico. El autor, Egidio, nos lleva de fe a fe por las bellezas o tesoros que se resisten a desaparecer por el tiempo y el despoblamiento de Santurce, poco antes de que desaparezca, si ese fuese su destino. Es una manera de narrar la historia desde la experiencia de vivirla y recordarla desde el espacio-tiempo vivido y todavía ocupado por gente. Una gente que no se siente llamada a otra cosa que no sea resistir desde la diversidad la gentrificación. Es un algo de palabras sobre ese Santurce que siento que Egidio no quisiera ver pasar.

Los ramalazos de Egidio traen a la vista del lector de hoy aquellos temas que ya otros habían traído, como Luis Negrón, Luis Rafael Sánchez, Carmelo Rodríguez Torres, José Delgado Figueroa, Catalino “Tite” Curet Alonso e Ismael Rivera. Egidio los trae con su particular mirada cuir queer. En sus ramalazos, Colón Archilla desmonta con argumentos de hoy una vida tan presente como pasada, tan pasada como presente. Demuestra, con su particularidad y desde su particularidad de autor-actor, autor-personaje, los golpes dados, los sobrevividos por él y su comunidad de lucha, de vida, nuestra comunidad LGBT+.

Egidio es un buen narrador. Sabe explicar por medio de sus personajes los temas y conflictos, los ramalazos de los que conoce o ha conocido.

Ramalazos, como título, no sólo da nombre a uno de sus seis relatos. Por el contenido de su ensayo-crónica como de sus cuentos y microcuentos, y su relación con lo real, lo vivido maravilloso, y sus golpes, o los golpes de la vida, Ramalazos es un buen título, tal vez el mejor, el más apropiado. En el momento que se publica Ramalazos, los ramalazos de Egidio, devenimos la intensificación de los efectos de la gentrificación en la zona de Santurce. Es un momento para dejar constancia de un tránsito de una época que evoca algo que se va, no porque lo que es para Egidio no haya sido algo que reflejó un mundo muy distinto al de la Elena que cortaron y se la llevaron al hospital.

Las fuentes, las voces narrativas de las que se vale Colón Archilla son las suyas, su yo, su experiencia, su vida y las de los suyos, su memoria, sus memorias. No dejan también de ser sus inventos, su verdad, su mentira contada como tal como hubiera sido si hubiera pasado. Aborda así su inframundo, desde un entramado que el autor no desconoce. En ese sentido, a Egidio se lo cuenta Egidio, Egidio lo ensaya desde un enfoque cuir, él. La selección de los seis relatos y “Las iglesias de Santurce” no sólo tienen un título apropiado. Reflejan el dominio de Egidio de la estructura del microcuento, del cuento y del ensayo-crónica como arma o artefacto para hacer historia, narrar desde lo biográfico, desde el espacio-tiempo.

Colón Archilla se vale de las cualidades de sus personajes para dar voz a los mismos. Esas mismas cualidades reflejan la personalidad diversa de la comunidad en la que se desarrollan autor y narración, personajes y vida cotidiana. Egidio es un buen narrador. Sabe explicar por medio de sus personajes los temas y conflictos, los ramalazos de los que conoce o ha conocido. Los microcuentos y cuentos de Egidio contribuyen al conocimiento de la sociedad desde su inframundo. Su manera de hacerlo, su enfoque cuir, reflejan el valor de dicho enfoque al abordar o tratar de abordar lo personal, lo vivido.

Colón Archilla ya había perdido la vergüenza del yo. Lo sabemos por sus Musarañas. En Ramalazos, definitivamente que la perdió. Que para bien de la literatura sea. Egidio trae un psicólogo de por sí, bien formado a su manera de enfatizar. Influye en ello su formación en Psicología por la Universidad de Puerto Rico. Su énfasis no es a regañadientes, sí es para morir de la risa. Es un estilo cuir de decir, de sugerir, más que propio, apropiado. Egidio conoce de lo que dice, de lo que se vive, de cómo se vive, pero también de cómo contarlo sin que nos duela, por lo menos, no tanto. Tenemos que botar el golpe. Ramalazos no es literatura confesional, pero los ramalazos de Egidio confiesan. Que para bien sea.

 

Referencia

  • Román Samot, Wilkins, “Entrevista a Egidio Colón Archilla (2021)”, 4 entrevistas de trabajo 1, 1-4. Puerto Rico: Instituto de Antropología, 2021.