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Indóciles: nueva visita al laberinto, de Mario R. Cancel Sepúlveda

miércoles 3 de abril de 2024
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“Indóciles: nueva visita al laberinto”, de Mario R. Cancel Sepúlveda
Indóciles: nueva visita al laberinto, de Mario R. Cancel Sepúlveda (Laberinto, 2023). Disponible en la web de la editorial

Indóciles: nueva visita al laberinto
Mario R. Cancel Sepúlveda
Ensayo
Ediciones Laberinto
San Juan (Puerto Rico), 2023
ISBN: 9781950414192
276 páginas

Mario R. Cancel Sepúlveda es oriundo de Hormigueros, Puerto Rico. Nació en 1960, y estudió su grado de Bachiller en Artes con concentraciones en Historia Europea Moderna, Humanidades y Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, y en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, recinto de San Germán, ambos en el oeste de Puerto Rico. Prosiguió estudios graduados en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en San Juan, Puerto Rico, donde completó su Maestría en Artes con concentración en Estudios Puertorriqueños y del Caribe. En dicho centro docente completó estudios en Archivística Civil y Religiosa.

Cancel Sepúlveda es catedrático de historia en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez. Ha sido docente graduado de crítica literaria en la Universidad del Sagrado Corazón de Jesús, y de Estudios Puertorriqueños y del Caribe en el Centro de Estudios Puertorriqueños y del Caribe, ambas entidades universitarias situadas en San Juan, Puerto Rico.

Indóciles: nueva visita al laberinto es un libro de ensayos de investigación historiográfica. En estos ensayos, Cancel Sepúlveda da rienda suelta a su mirada al pasado y al paso del tiempo, a eventos y próceres, tan vivos que de vez en cuando pareciera que dialoga o conversa desde su presente y su porvenir. Indóciles: nueva visita al laberinto es un texto que debe leerse como continuidad de ese otro libro de investigación historiográfica de Cancel Sepúlveda, El laberinto de los indóciles (Puerto Rico: Educadora Educación Emergente, 2021).

Mario fue mi mejor profesor en la Universidad de Puerto Rico. Fue uno de los pocos que puedo decir, si no fue el único, que tenía en su haber el manejo de la investigación sociohistórica, la poesía y el cuento.

Mario fue mi mejor profesor en la Universidad de Puerto Rico. Fue uno de los pocos que puedo decir, si no fue el único, que tenía en su haber el manejo de la investigación sociohistórica, la poesía y el cuento. Fue y sigue siendo un vivo ejemplo para mí, como sé que también lo ha sido para otros de sus alumnos. Fruto de ese dominio transdisciplinar son sus múltiples textos, de los que quisiera destacar su tesis de maestría, Segundo Ruiz Belvis: el prócer y el ser humano (una aproximación crítica a su vida) (Puerto Rico: Editorial Universidad de América/Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe/Municipio de Hormigueros, 1994).

En un comentario a un texto previo, El laberinto de los indóciles: estudios sobre historiografía puertorriqueña del siglo 19, también de Mario, pude comentar en 2022:

Cualquiera que conozca la obra historiográfica de Cancel Sepúlveda atisba que lleva casi tres décadas de producción y crecimiento dentro de los marcos transfronterizos de la literatura, la historia y los estudios culturales. El laberinto de los indóciles es un volver a temas que ya ha trabajado sin volver a lo mismo, salvo que no sea para recalcarnos aquello que de lo previo le haya podido servir para argumentar.

Por su parte, Vibeke Betances Lacourt también en 2022 comentó sobre:

El laberinto de los indóciles nos hace parte de las discusiones que se gestaron en el siglo diecinueve y que sin duda tienen remanentes en el modo en que nos acercamos a la manera en que pensamos al país. Al final corroboramos que existió “(…) una discursividad que nunca se puso de acuerdo, nunca fue homogénea y que se apropió de la identidad y de la puertorriqueñidad de manera creativa (…)” (Cancel 15) y para los que nos preguntamos, pensando en Benedict Anderson en la lejanía, ¿y qué pasó?, ¿por qué no funcionó?, el hecho de que nunca se pusieran de acuerdo ni fuera homogénea —discursivamente hablando— es una de las razones, la segunda la ofrece el mismo escritor, pues sentencia que esa discursividad terminaba “poniendo la historia y la memoria del pasado al servicio de causas que chocaban la una con la otra” (15). Si bien el libro establece que no tiene la intención de pensar asuntos contemporáneos, para aquellos de nosotros que hemos estado conscientes de las situaciones sociopolíticas de nuestro país hasta la actualidad, el libro en general nos parecería señalar otro camino más: una ida al pasado que nos aclara el presente. Es justo ese el camino en el que me quedé porque reconozco que ir al pasado, recorriendo el laberinto discursivo que por siglos se ha gestado, es una tarea que requiere un hilo mucho más sólido que el que cargo y temo entrar en él para luego no encontrar la salida de regreso.

De Indóciles: nueva visita al laberinto, José Anazagasty Rodríguez a su vez comentó (2023):

Indóciles es un libro magnífico, producto de un erudito ingenioso y novedoso, un historiador que conoce muy bien, con maestría, las arduas pero fascinantes rutas del complejo laberinto de los indóciles puertorriqueños. Los invito a visitarlo de la mano guía de Mario R. Cancel. Este historiador los llevará, como concluye Mayra Rosario Urrutia en su prefacio a Indóciles, por rutas alternativas para cavilar, contrastar e inquirir el laberinto y nuestra historia, a dilucidar la maraña de nuestra cultura política.

Finalmente, quisiera rescatar el comentario a Indóciles: nueva visita al laberinto que escribió Gary Gutiérrez (2023):

En esta nueva publicación, el autor nos lleva a mirar cómo esos sectores anteriormente detallados miraron, construyeron y redefinieron los procesos históricos que les forjaron como sujetos políticos y eventualmente históricos. Así, las páginas de Indóciles: nueva visita al laberinto nos muestran unos prohombres humanizados que durante su vida, y sobre todo al final de la misma, miraron, reconstruyeron y sobre todo recontextualizaron los eventos y procesos históricos que forjaron sus vidas y sobre todo las narrativas decimonónicas en la isla y el Caribe.

Así, las páginas de Indóciles: nueva visita al laberinto documenta, desde la aguda perspectiva de Cancel, cómo aquellos monocromáticos “próceres” y “prohombres” que nos mencionaron en los salones del Departamento de [Des]Educación del país, en realidad fueron y son seres llenos de matices y colores que miraban sus procesos y los contextualizaban en la corriente histórica que les tocó vivir.

Como hemos podido observar, Indóciles: nueva visita al laberinto es un texto de continuidad de El laberinto de los indóciles. La importancia de ambos es la contribución que aporta Mario a temas que conoce y que ha estudiado desde muy temprano en su vida de historiador y especialista en estudios culturales puertorriqueños y caribeños.

Mario busca romper consigo mismo, con su propio quehacer y su propio yo.

En Indóciles: nueva visita al laberinto, se podría decir que Cancel Sepúlveda no tiene una idea central, a no ser que sea la de, como dice Mayra Rosario Urrutia en su nota introductoria al mismo, dejarnos comprender que no hay historia acabada, que existen miradas o formas de observar y narrar la “verdad” histórica de otra manera a la ordinaria o ya contada. A su vez, considero que Mario busca romper consigo mismo, con su propio quehacer y su propio yo, lo que a su vez nos deja una mirada en la que los personajes y eventos contemporáneos a Segundo Ruiz Belvis pierden su sacralidad.

No es muy difícil sostener que la lectura que nos aporta Cancel Sepúlveda es muy propia. Como tampoco es difícil admitir a qué se debe. Ya lo he dicho antes, Mario ha estudiado estudios puertorriqueños y del Caribe dentro de Puerto Rico, y la mayoría de los historiadores del Puerto Rico contemporáneo a él no. No tienen sus conocimientos, no pueden dar su versión crítica de la historia. Realidades son realidades: no basta con ser posmoderno, o criticar por criticar hechos desconocidos. En ese sentido, Mario se nutre de la contribución de los antecesores de la nueva historia, como de por sí de los que —nucleados en Cerep— hicieron una historia que ya no resulta nueva en el laberinto que maneja a su antojo Cancel Sepúlveda.

Mario, en Indóciles: nueva visita al laberinto, demuestra que conoce de lo que aborda, desde los eventos hasta los personajes. Tal vez no debamos plantear que logra demostrar el fundamento de sus argumentaciones, pues no creo que sea o haya sido ese el objetivo de Cancel Sepúlveda. Ahora bien, sí podemos decir que, como reconoce Rosario Urrutia, nos abre camino para tratar viejos asuntos y personajes con otra perspectiva que la históricamente aceptada.

Indóciles: nueva visita al laberinto corresponde con la perspectiva con la que Mario disputa, dialoga y da continuidad a su quehacer de historiador y narrador de la historia. En la coyuntura actual, Indóciles: nueva visita al laberinto resulta un texto útil, pertinente y provocador. Una muestra de que no todos los historiadores de Puerto Rico se durmieron en una de las esquinas del laberinto.

Mario no respeta, provoca al utilizar sus fuentes. Es decir, no se circunscribe a la mirada a la que nos tienen acostumbrados los historiadores. Cancel Sepúlveda recurre a aquellas fuentes que le resulten necesarias, desde las historiográficas hasta las literarias. Independientemente de la fuente que utiliza, Mario arma su mirada al historiar con fuentes primarias y secundarias. Indóciles: nueva visita al laberinto se divide en cinco ensayos y un apéndice. Cada ensayo se lee de manera independiente. En ellos, Cancel Sepúlveda aborda el Grito de Lares, el separatismo, el nacionalismo, la narrativa y el pensamiento social de Eugenio María de Hostos.

El análisis de nuestro autor se basa en el contenido de textos y documentos históricos y literarios. Poeta y cuentista, su manera de narrar, de abordar y polemizar consigo mismo y los eventos y sujetos históricos y literarios de los que trata, nos deja en el sabor de que lo ha explicado mejor que cualquier otro de los historiadores de la vieja o de la nueva escuela historiográfica, incluido Fernando Picó.

Cancel Sepúlveda sabe contar la historia, con las palabras adecuadas, como quien mejor conoce de lo que trata.

Mario, si algo aporta, es su habilidad para desde el laberinto brindarnos una mirada alternativa y anclada en la hibridez de su método, de su manera de acercarse a la literatura, a la filosofía, a la historia de las ideas y de los movimientos políticos. Ostenta Cancel Sepúlveda respeto por lo ya dicho, incluso de lo propio. Su enfoque, su acercamiento a Eugenio María de Hostos y a los eventos y personajes abordados es polémico, y a su vez dialógico. Pareciera ser que habla de continuo e incluso más allá del propio texto ante nos, consigo, como con la historia y sus sujetos históricos o personajes literarios.

Al inicio de esta nota he dejado entrever la formación profesional del autor. Historiador formado en una escuela de ciencias sociales y especialista en estudios puertorriqueños y del Caribe. De ahí que no resulte extraño que se interese por la literatura y pensamiento social de Hostos, o en eventos históricos contemporáneos a éste. Lo extraño sería que no fuera así.

Narrador al fin, Cancel Sepúlveda sabe contar la historia, con las palabras adecuadas, como quien mejor conoce de lo que trata. Sugiere, su relato, tantas lecturas como cuantas verdades quepan. En consecuencia, hay una historia de lo puertorriqueño, una historia de Puerto Rico que espera por ser narrada.

Wilkins Román Samot

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