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El laberinto de los indóciles, de Mario R. Cancel

miércoles 13 de abril de 2022
“El laberinto de los indóciles: estudios sobre historiografía puertorriqueña del siglo 19”, de Mario R. Cancel
El laberinto de los indóciles: estudios sobre historiografía puertorriqueña del siglo 19, de Mario R. Cancel (Editora Educación Emergente, 2021). Disponible en la web de la editorial

El laberinto de los indóciles
Estudios sobre historiografía puertorriqueña del siglo 19

Mario R. Cancel
Ensayo
Cabo Rojo (Puerto Rico), 2021
Editora Educación Emergente
ISBN: 978-1-79237-593-4
200 páginas

Mario R. Cancel Sepúlveda (Hormigueros, Puerto Rico, 1960) es historiador. Ejerce la cátedra desde la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Ha sido docente en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce en su programa de Creación Literaria. En el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, entidad de la que es egresado, ha sido docente de Estudios Puertorriqueños y de Historia.

El laberinto de los indóciles: estudios sobre historiografía puertorriqueña del siglo 19, es un conjunto de ensayos de investigación en los que Cancel Sepúlveda reflexiona respecto a la resistencia y la conformidad que se cuaja en los procesos a partir de los cuales se debate la poco constante “noción de la identidad puertorriqueña”. Es un autor prolífico de poesía, cuentos y ensayos. Concibió en 1984 su primer poemario, Estos raros orígenes, y lo publicó en 1991. En 1992 publicó su primera serie de relatos bajo el título Las ruinas que se dicen mi casa. En 1994 publicó la biografía Segundo Ruiz Belvis: el prócer y el ser humano. Sería ésta su tesis de graduado en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Tres de sus múltiples trabajos de investigaciones son sus libros Anti-figuraciones: bocetos puertorriqueños (2003), Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos (2007) y De Horomico a Hormigueros: 400 años de resistencia (2016).

En una entrevista que le realizara en 2016, Cancel Sepúlveda nos indicó:

He tratado de dejar atrás la comodidad que ofrecía el discurso manido de la identidad nacional y el imperativo moral que ello imponía a la escritura. Los requerimientos de ese tipo de discurso a veces se convierten en actos de censura. Cuando investigaba a los autores de “mi generación” ejecutaba un ejercicio en esa dirección. Pero metodológicamente no veo diferencia. Siempre he dirigido la mirada hacia los lugares invisibilizados por el canon literario o histórico porque ese pasado sacralizado enquista a la academia y a la universidad en unos lugares comunes. La intención no es revolucionar la academia o la universidad ni producir un anticanon. No tengo tiempo para ello, sólo se trata de llamar la atención sobre la diversidad de los problemas que están sobre la mesa y, a la vez, satisfacer una curiosidad morbosa. De la nueva historia social, la historia cultural y los estudios culturales aprendí a mirar hacia el abajo social, hacia los márgenes, hacia las periferias, hacia las praxis y los discursos alternativos, hacia la vida de la gente como problemas, hacia la pluralidad de las percepciones de lo que aparenta ser transparente, hacia la fragilidad de las ideas que se presumían sólidas. También aprendí que todos esos lugares son porosos al arriba social y que hay una rica dialogía entre ambos extremos. Lo local y lo micro son una expresión de lo nacional y lo global en constante intersección.

De El laberinto de los indóciles, el doctor José E. Muratti Toro ha indicado:

El laberinto de los indóciles nos presenta una extensa reflexión sobre las posturas de historiadores y protagonistas del quehacer político insular de los primeros cuatro siglos de la historia política y la historiografía puertorriqueña. Cancel Sepúlveda examina minuciosamente la discursividad de los protagonistas y las relaciones políticas con las que se forjó el “proyecto inacabado” de nuestra identidad nacional. Su documentación de la reacción, los acuerdos forzosos y, posteriormente, los acomodos que continuamos concediendo a los imperios que colonizaron la isla, nos resultan familiares a la vez que no dejan de sorprendernos. Cancel nos propone, mediante el indispensable diálogo entre historiador y lector, “pensar el problema desde una sana distancia de la retórica romántica nacionalista y al margen de cualquier presunción progresista para, con ello, estimular la reevaluación de los estudios de la historia política de los siglos 19 y 20 en Puerto Rico desde una perspectiva alterna” (Muratti Toro, 2022).

Cualquiera que conozca su obra historiográfica atisba que lleva casi tres décadas de producción y crecimiento dentro de los marcos transfronterizos de la literatura, la historia y los estudios culturales. El laberinto de los indóciles es un volver a temas que él ya ha trabajado sin volver a lo mismo, salvo que no sea para recalcarnos aquello que de lo previo le haya podido servir para argumentar.

Cancel Sepúlveda busca darnos una mirada a la estadidad y a la independencia, los cuales considera los dos proyectos político-ideológicos derrotados en el entresiglos XIX y XX. Con ese fin, el autor se aproxima a los artefactos de los que se valen para persuadir aquellos otros observadores de los procesos históricos, tan historiadores como él. Su finalidad, la de Cancel Sepúlveda, es fraguar una ojeada a una narrativa que siempre si algo tuvo como base fue el desacuerdo, la ausencia de similitud o convergencia, pero que sí fue capaz de crear una historia propia, según la causa de cada cual.

El autor utiliza y maneja las fuentes apropiadas a su antojo. Para tratar su objeto de estudios utiliza desde fuentes historiográficas como de teoría historiográfica.

Él no es nuevo en esta tarea. Su trabajo me remite a los retos que ya en los noventa del siglo XX retaban la historiografía entonces hegemónica, aquella que vio sobre todo un eslabón roto en los trabajos del doctor Carlos Pabón. Hay, sin embargo, en el trabajo de Cancel Sepúlveda, la madurez del conocimiento de un historiador especializado en el tema que ha investigado, no en la teoría. Creo que él no hace nada que a fin de cuentas invitara a hacer ya desde los propios 90 el doctor Fernando Picó. Visto así, Cancel Sepúlveda se puso a hacer ese anticanon a su propia manera y dentro del marco de su propia ruta de trabajo historiográfico.

Él logra lo que dice hacer en la medida que se ubica en una “actitud de desprendimiento y tolerancia”, aquella que a tantos otros historiadores les ha faltado. En ese sentido, la idea de lo indócil no aplica al autor, sino a los autores de los discursos objetivos de sus estudios. El laberinto de los indóciles se publica en un momento en que el autor ha madurado su objeto de investigación. Y eso se nota. Tiene como base para ello una cátedra desde la que ha podido dialogar a la par que formar historiadores, entre los que me suelo apuntar. Pensar desde la conciencia historias que sabemos no se dieron como nos las contaron o, al decir de Cancel Sepúlveda, sobre “asuntos que todavía no han sido resueltos”.

El autor utiliza y maneja las fuentes apropiadas a su antojo. Para tratar su objeto de estudios utiliza desde fuentes historiográficas como de teoría historiográfica. Divide el texto en dos secciones, una introductoria y otra de contenido. En la introducción nos provee una idea de sus objetivos y metodología, y su actitud ante el contenido que lo provoca y provoca. El contenido de El laberinto de los indóciles es coherente, sobre todo con lo que se propuso hacer. Él también se vale de las palabras para su manera de entrar al laberinto. Su análisis del contenido no es otro que el del discurso de sus antecesores ahora objeto de su investigación.

Poeta y narrador, además de buen conocedor de la historiografía de Puerto Rico, Cancel Sepúlveda nos explica las contradicciones sin contradicción consigo. Aquí no hay miedo de decir ni reverencia a las vacas o ideas sagradas. El laberinto de los indóciles nos da esa lectura de la historiografía puertorriqueña que a tantos se les pasó hacer. Si alguna novedad metodológica nos da es la de poder hacer o narrar “independientemente de las posturas que desde mi historicidad pueda sostener”. Cancel Sepúlveda adolece de algo en El laberinto de los indóciles. Ese algo del que adolece es aquello que le sobró a la historiografía puertorriqueña, tiempo para dialogar. Él ha logrado poner por escrito su diálogo con sus predecesores, y ese es el mejor ejemplo de que en efecto ha agotado tiempo.

Si algo denota El laberinto de los indóciles es la biblioteca historiográfica de Cancel Sepúlveda. Un trabajo de reflexión como éste no sólo requiere de tiempo y actitud, es de la materia prima. Y esa sabemos que, como buen ejemplo de historiador, él la tiene. Él es claro, tiene claridad al argumentar. Usa conceptos adecuados para ser en efecto claro, y tener argumentos claros. Conoce y tiene conocimiento de lo que trata. El laberinto de los indóciles es una puerta que se abre dentro de una historiografía puertorriqueña que él invita a afrontar desde todos los ángulos. Sin vacas ni dogmas sagrados. Esta es la historiografía puertorriqueña de hoy, y si no lo es, es la que hace falta.

 

Referencias

  • Muratti Toro, José E., “El laberinto de los indóciles: Una lectura”, Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultural. Puerto Rico, 23 de febrero de 2022.
  • Román Samot, Wilkins, “Entrevista a Mario R. Cancel Sepúlveda (2016)”, 10 Entrevistas de Trabajo 1, 1-6. Puerto Rico: Instituto de Antropología 2016. Primera edición (2016).