
La Bestia, de Carmen Mola, se desarrolla en Madrid en 1834, cuando la capital apenas contaba con unos doscientos mil habitantes; era una ciudad hundida en el caos, sufriendo una incontrolable epidemia de cólera, en medio de una guerra civil entre isabelinos y carlistas; un muro o cerca confinaba la ciudad; el hambre y la desesperación eran el día a día de las clases más humildes. En un clima de ignorancia casi total, el clero culpaba a los pobres de ser los causantes del cólera, mientras que otros sectores acusaban a los sacerdotes de envenenar el agua y causar la epidemia, llegando a estallar el llamado “motín anticlerical” con una matanza de frailes y el saqueo de la iglesia de San Isidro de Madrid. Cómo si esto fuera poco, las sociedades secretas y conspirativas florecen y empiezan a aparecer cuerpos de niñas horriblemente desmembrados en los arrabales, dando pie al rumor de la existencia de “La Bestia”, un ser o animal responsable de esos horribles crímenes.
El libro comienza con esta frase: “Bajo el aguacero que ha transformado el suelo arcilloso en un fangal, un perro famélico juega con la cabeza de una niña”... Este singular, violento y terrible inicio da una idea del ambiente, tono y atmósfera en la que se moverán, algunos tratando sólo de sobrevivir al hambre y al cólera, otros luchando por imponer a sangre y fuego sus ideas, los diferentes protagonistas: una niña adolescente de las barriadas, audaz y desenvuelta; un joven periodista luchando por publicar sus crónicas rojas en los incipientes diarios de la época; su gran amigo, tuerto y “celador real”, un policía de ese entonces, compañero de tabernas y burdeles; un monje guerrero y espía; una bella dama de la alta sociedad...
La trama está impecablemente bien ambientada en el Madrid de esa época y en el malvivir de la mayoría de sus habitantes, los sitios, calles, tabernas, palacios y prostíbulos, usos y costumbres, lo que se comía o bebía, el aire que se respiraba, el lodo que se pisaba, los “simones”, carruajes antecesores de los taxis, los “aguadores”, el miedo a todo y a todos, así como otros detalles característicos del lugar y del momento. También recoge, refleja e integra a la trama episodios históricos reales, así como ritos, costumbres, creencias de los diferentes estratos sociales que convivían o chocaban entre ellos.

La Bestia
Carmen Mola
Novela
Editorial Planeta
Barcelona (España), 2021
ISBN: 978-6073920285
541 páginas
Hacia el final de la segunda parte del libro se lee: “...el hombre que se acerca y que se lleva la mano a un bolsillo. Podría sacar un crucifijo, pero lo que saca es un cuchillo. Lo hunde en su estómago y lo retuerce dentro de las tripas. Diego va perdiendo el sentido, traspasado por el dolor, hasta que las piernas ya no pueden sostenerle”. Una escena culminante con uno de los protagonistas se limita a esta simple descripción, similar a la que se puede conseguir en un manual de instrucciones de un electrodoméstico...
Es que La Bestia, de Carmen Mola, parece formar parte de esa camada de estilo literario sencillo, plano, con muchas aventuras, violencia y acción, que las editoriales, los premios y las agencias literarias buscan y logran imponer a las nuevas generaciones de lectores. Autores como Javier Castillo, Víctor del Árbol, Manel Loureiro, entre otros, han logrado revitalizar la industria editorial y la proeza de apartar a adolescentes y jóvenes de sus teléfonos celulares, pero quizás sacrificando estilo o mayor búsqueda literaria.
Sin embargo, La Bestia tiene singularidades. Una de ellas, es el sorpresivo y a veces abrupto cambio de protagonistas. Personajes principales desaparecen, mientras que otros, secundarios, cobran fuerza; amores sumamente improbables y poco creíbles ocurren; “buenos” se vuelven “malos” y viceversa; el cólera golpea a unos y otros; la vida y la muerte se entretejen por la epidemia, las pasiones políticas desbordadas o la crueldad y violencia de “la calle”; las creencias primitivas predominan sobre los conocimientos científicos que apenas comenzaban a conocerse; las sociedades secretas se mueven a placer, conspiran, asesinan y practican retorcidos rituales...
Otro aspecto especial de la trama es esa “bestia”, quizás precursora de lo que muchos años después se llamarían “asesinos seriales”. Para esa época, según parece, en España existieron tres: el “hombre lobo de Allariz”, que atacaba a caminantes en los bosques de Galicia, los apuñalaba, descuartizaba y canibalizaba, se cree entre nueve y diecisiete víctimas; “el Sacamantecas”, que violó y asesinó a seis mujeres en Vitoria, y “el Francés”, dueño de una casa de apuestas en Sevilla, que mataba y robaba a algunos de sus clientes. Pero el asesino de la trama de La Bestia en Madrid resulta algo más complicado y retorcido que lo que parece en primera instancia.
La Bestia de Carmen Mola se inscribe también en esta interesante onda de “ficción histórica” que permite recrear y conocer episodios del pasado, bajo la amplitud y paraguas de la narrativa, mucho más atractiva y recreativa que el libro de historia, además de presentar sitios, costumbres y hasta formas de relacionarse o pensar del pasado.
La última particularidad del libro no tiene que ver con su trama, sino con su autora. Carmen Mola se dio a conocer en 2018 con la novela La novia gitana e inició la saga de la serie Inspectora Elena Blanco; seguirían La Red Púrpura en 2019 y La Nena en 2020.
Pero, al resultar ganador La Bestia del renombrado Premio Planeta del año 2021, se revela que Carmen Mola no existe, es el seudónimo de tres jóvenes y experimentados guionistas y escritores: Jorge Díaz, Antonio Mercero y —el más joven de ellos— Agustín Martínez, los tres creadores de series para televisión, guiones para el cine y también autores de novelas.
Aparentemente, los tres escritores coincidieron cuando trabajaban en una serie y allí se originó la idea de juntarse para escribir otras novelas, adoptando un sonoro seudónimo femenino. No se sabe mucho de cómo los tres escritores reparten sus funciones en este singular proceso creativo, y sería digno de interés ahondar en cómo lo hacen. Si escribir en solitario, como la mayoría de los escritores lo hacen, es difícil y complicado, hacerlo entre tres tendrá lo suyo, aunque en el cine y en las series de televisión estos procesos creativos suelen ser de mucho trabajo cooperativo...
En definitiva, el libro La Bestia se lee con facilidad, logra una excelente y precisa ambientación de espacios y tiempo, que para los madrileños de hoy debe ser divertido e interesante reconocer, identificar y comparar calles y sitios, así como saber de un pasado, no tan lejano, cruel y turbulento, con una trama con sorpresas y sobresaltos de los que ninguno de los protagonistas se libra.
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