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Cinco poemas de Gris, de Paolo Astorga

miércoles 19 de agosto de 2015
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Gris
Gris
Paolo Astorga
Poesía
Enroque y Más Versos
Arequipa-Lima (Perú), 2014
78 páginas

Canción del extinto

Rehúye y divaga
entre sangre sinfónica
entre palabras de tierra infértil
porque el mundo es el significado de lo que nunca queremos
la miseria de no pronunciar nada
y seguir fiel a nuestro cuerpo que rehúye y rehúye
atemorizado por la angustia de intentos de sufrir
el sueño profundo en la hecatombe de la rabia
y el retumbar de tambores malditos
otra vez sobre la voluptuosidad de tus deseos
cuando te atreves a estallar y te desnudas
cuando te desnudas y hartas el espacio
con tu piel inundada de estatuas prohibidas
antigua arcilla de parapléjicas memorias
la soledad es esto que nos va combando
lo que rehúye y divaga y rehúye
todo el dolor como la máscara de la máscara quemada
que llevamos antes de ser decapitados
ante la pantomima
de los amantes puliendo su ceniza
para la próxima tragedia.

 

Otra vez decapitación y a comprar una corona

Te metieron nuevamente el feto al cuerpo
y absorbiste su tristeza como quien esconde una bella gema
del morbo de los demás

mugroso debe ser entonces tu rostro
paranoica las ganas de devolver a todos
un gesto amable
seguir en pie y sin embargo
el impulso es dinamitar lo que queda de un sexo en cenizas
vehemencia como danza del ojo
hasta la egolatría del aullido y la succión

nuevamente
el rapsoda que mira su reloj y toma dos pastillas
te dice cantando que eres una cualquiera
mientras los invitados te almuerzan uno por uno
intoxicándose de luz indigna y furiosa
mientras te dices sudorosa y complaciente
que nunca fuiste la de la culpa
sino simplemente
una idiota
que creyó.

 

¿Qué puede hacer un murmullo sobre el abismo?

Todo se lentifica
adquirimos un cuerpo indolente
nos hastiamos de los abrazos, de los objetos deseados
bebemos fuego blanco y viciamos las palabras con ruegos
atendemos un teléfono que nunca suena
vivimos como insultando
ardemos en una hoguera de presagios
y aun así
la agonía nos excita
a cumplir con la vida
a arrancarle la virginidad a la luz
y hacerla más pura
eternamente pura
entre ladridos de perros
y voces que no dicen nada
sobre la aglutinada soledad
que nos seduce con su máscara de espinas
un murmullo de bocas retornando de su ahogo
compás de buitres cansados
y la ineficacia de mi canto
que ya no puede ser
ni la más débil
insinuación hacia la muerte.

 

Representación de la inercia

Abre mandíbulas en la eternidad
escupe tu discurso y retrocede con la incertidumbre
de qué decir entre eyaculación y bastardía
universal como puntapié sagrado y noventa meses
sin salir de la misma palabra himen, himen, himen
corrugándose el deseo de trasparentar el líquido perfecto de los cadáveres
que desde ya hace un año se encuentran en medio de la calle
señalando el parir de la ignorancia
maldiciendo uno a la vez
a cada transeúnte que le importa un bledo
la lucidez de los mudos que engendran la imagen sensual
de una mujer bipolar reproduciéndose en ellos
como súcubo hambriento de nada más que gestos de furia
de nada más que filos brillantes de cuchillos
a una milésima de kilómetro de un cuello esperando su jubilación
a su Mesías mientras aplaude y cuelga en su puerta el más artificial
de los lamentos
no confundir con arrepentimiento
ni con esperanza en manos vacías
ahora todo vuelve al mismo y originario orgasmo
habrá que lucirlo bien pues
habrá que hacer presitas de nosotros a cada paso que damos
salpicarnos con el día y su expectoración de culpa y enroscamiento
habrá que cometer un asesinato
meterse un animal sangriento en el corazón
luego extrañarte mientras veo cómo se ausenta tu desgarrada sombra
engulléndote inocentemente
como cuando despiertas
y te das cuenta de que ya no tienes piernas ni manos ni pies
ni ojos ni boca ni oídos ni nada
sólo puro pensamiento
puro pensamiento
desmantelado por el aire
solo pensamiento
emblema de la cólera
un error
de carne humana provocando hiel
e insomnio
tras tu muerte.

 

Junto al manicomio

Intento dar explicaciones
Dar la cara a todos decirles que la inocencia
Es el erotismo de las palabras mientras nos crece la vergüenza
Y seguimos dormidos mientras nos violan sin control
La luz me ha abandonado miserablemente
No tengo más conciencia que la que me ha dado la inutilidad
Entonces me enamoré de un cuerpo que fingía ser un cuerpo
Me enamoré de un nada más y quédate allí
Pensé en la esperanza mientras los gusanos
Se comieron mis ganas de decir algo cualquier cosa
Preferí entonces alucinar
Copular contigo en la incoherencia
Llegar hasta donde todo se desprende
Aguardar de ti algún cumplido
Que el mundo se haga caricia o puñalada
Pero que empiece la música pronto
Que empiece la música pronto
Y mi alma no desee estúpidamente regresar
Hipnotizada por la exacta pulcritud
De lo que nunca será merecido
Sino hasta reconocer lo podrido en el dolor
Mientras sencillamente se coge un corazón cualquiera
Y se lanza lejos, lejísimos
De la memoria
Y de la culpa.

Paolo Astorga
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