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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Dos poemas

miércoles 31 de agosto de 2016
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Ella

Trabaja en silencio.
Su poesía habla por ella.
No es la misma la que escribe
y la que vive;
no tienes que mirarla vivir,
no intentes siquiera escucharla:
basta leerla para entenderla por completo.

Es la pluma que seduce,
la letra que inspira más que el acto,
el pensamiento de extraña belleza que asombra y atrae
como un misterio
o un gato negro.

Indescifrable para el amante quien se queda con el cuerpo.
Está toda hecha de versos
destinados al lector entre líneas
más allá de la piel.

Si de verdad piensas tenerla
déjala seguir el poemario de su existencia,
Interpreta sus silencios.
Encuentra el poema.

 

Variaciones de un mismo episodio

I
Exilio

Sentirse extraña, atrapada; presa
extranjera en tu propio país
un país lleno de gente grosera, mediocre y
………………………………………. /populistoide,
donde tú también eres grosera y mediocre
(no se puede negar que has nacido allí)
mas no comulgas con tus coterráneos
y te rehúsas —sin éxito— a la filosofía de la
………………………………………./mediocridad
que todo lo envuelve.

Inmigrar es lo mejor que te ha podido suceder.

Sales fuera de la patria,
huyes
y el grito ensordecedor de la realidad te despierta.

El fuego de otra cultura
Derrite esa asfixiante armadura de nacionalidad
………………………………………./que traes a cuestas,
que no te deja crecer ni pensar con humanidad.

Despojada del vicio tricolor
de las estrellas punzantes
de las barreras de la identidad nacional
ya puedes ser libre.
auténtica humana
antes que venezolana.
Y nada más.

 

II
Expatria

………. Y desde afuera
aunque duela
no puedes negar lo que eres.

Se sufre siendo expatriada.
Te escandalizas, reflexionas y aprendes de eso:
expulsarte de tu mundo,
mirarlo desde fuera
horrorizarte de ti misma y de tu nación
de la podredumbre de patrioterismo que
…………………………../embarga a tu pueblo
de lo que han hecho a los ciudadanos como tú
y lo que pretenden hacer con tu generación,
contigo
con todos.

Saliste fuera de la patria
y el grito ensordecedor de la realidad te despertó:
El fuego de otra cultura
Derritió la coraza de vergüenza nacional que llevabas puesta,
que no te dejó crecer ni pensar con humanidad
la tierra que es tu hogar,
ese hogar tricolor, florido, inmenso como una madre
único refugio seguro al cual regresar.

Y nada más.

Heclist Blanco
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