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La sagrada familia

jueves 14 de diciembre de 2023
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Cuánto hacía que no venía a misa, qué sé yo, uh qué me voy a acordar si hace años por no decir siglos, no está mal la iglesia, nada mal por cierto, bastante lujosa, y también, con lo que cobran la cuota del colegio, lindo curro tienen los curas con este asunto, acá sí que entra guita a paladas, qué harán con tanta guita, pero la nena se lo merece, si me quejo de la nena sería de puro gusto, siempre me dio satisfacciones, y las que me va a dar, creo que desde el jardín viene acá y ahora ya está por terminar el secundario, parece mentira que ya, no, pará un cacho, este año no, el año que viene me parece que termina, no estoy seguro, cómo no voy a saber yo cuándo termina, tengo que preguntarle, y esta mañana insistió tanto para que viniéramos, se encaprichó y para colmo nos trajo volando, como si hubiera apostado algo con alguien nos apuró para ocupar el primer banco, vamos, vamos que no llegamos, decía por la calle, y por cierto que no me gusta nada, para colmo creo que me abrigué demasiado, me puse lo primero que encontré de la bronca que tenía, encima hace un calor de la puta madre acá, es un infierno este lugar, uy perdón se me escapó, en fin, perdón pero es cierto, qué manera de transpirar, y él también transpira, jovencito el cura, mirá vos, con la pinta que tiene se vino a meter de sacerdote, no será maricón, digo yo, se debe haber dado cuenta de que es la primera vez que vengo, qué te pasa, no me quita la vista de encima, a lo mejor es una idea mía, uy, allá del otro lado la veo a Marcela, debe haber llegado recién, qué linda se vino la guacha, menos mal que al menos está ella también, mira para acá y se hace la boluda, claro, con el marido de un lado y el hijo del otro, no hay nada que hacerle, es otro nivel, qué calidad de mujer, nada que ver con Susy, Susy no es mala, no, qué sé yo, mala no es, pero en la cama Marcela le saca un campo de ventaja, es un fuego en la cama Marcela, esta noche la llamo sin falta a ver si arreglamos algo, la semana pasada no pudimos vernos, ese cornudo que no se fue a ninguna parte, y hablando de ver, la miro y la verdad es que tengo que reconocer que la nena está linda, hacía rato que no le prestaba atención, cómo creció, de golpe creció, y encima desarrolló un cuerpito que vamos a tener que cuidar, tan bonita que en cualquier momento se me pone de novia, un día de estos voy a hablar con ella, antes de que algún atorrante de los que nunca faltan le ponga una mano encima, lo mato, si lo agarro lo mato al turro como quiera que se llame, o que le hable la madre mejor, sí, tal vez convendría no meterme, esas cosas se hablan mejor entre madre e hija, qué carajo dijo el curita este, no le entendí casi nada de lo que dijo hasta ahora y eso que lo tengo cerca, claro que mucha bola no le di, y sigue mirando para este lado, por qué nos pusimos en la primera fila, digo yo, eh, y por qué se la agarra conmigo si la iglesia está hasta la manija, la verdad que es joven, demasiado tal vez, debe ser nuevo en la parroquia, le tengo que preguntar a la nena, o a Susy, o no, mejor le pregunto esta noche cuando le hable a Marcela, ella viene seguido y debe saber, ah, claro, ya entiendo, todos se arrodillan, hay que arrodillarse entonces.

Reconozcamos nuestros pecados.

Ay mi dios qué vergüenza terrible qué papelón este inútil de Osvaldo la facha de ciruja que se trajo una vez que viene a misa porque la nena se puso como loca se encaprichó y le pidió tanto esta mañana y se viene hecho un croto a la iglesia y justo acá en primera fila adelante de todo el mundo me parece que todos miran para este lado qué desastre por qué no se habrá quedado en casa ni siquiera se afeitó un poco y encima con esa panza que tiene pero por favor nada que ver con Pablo ahí llegó qué turro la percha que tiene y todo lo demás que lleva bien escondido para mí solamente para darme a mí dale Pablo mirame por favor Pablito querido que Osvaldo está dibujado no existe dale que pero no hay caso Pablo no me mira es repiola el guacho el hijo es muy parecido no estaría nada mal que la nena le echara el ojo lástima esa engrupida de Marcela que no se le despega lo tiene agarrado del brazo si supiera esa nariz parada frígida de mierda flaca escuálida reventada ay si supieras pero qué vas a saber vos y lo importante lo que de verdad me alienta es que prometió que me iba a llamar y él sí que no me falla nunca siempre listo dice siempre y es verdad vamos dale dale Pablito aunque sea una vez qué te cuesta dale mirame bueno no importa amor entonces eso sí llamame esta noche sin falta a la hora que vos sabés que tengo tantas cosas para contarte tantas cosas mi cielo decirte por ejemplo qué caliente me tenés no lo puedo creer tanta calentura a esta altura del partido que aunque no se lo diga igual se da cuenta si hasta ahora mismo siento que ay ay mejor que piense en otra cosa no sé qué le pasa a este curita no se le entiende nada lo que dice parece nervioso hoy otras veces se lo ve tan sereno y tan claro para hablar será este calor del demonio acá adentro no hay nada que hacerle demasiado joven le falta experiencia si se debe haber recibido y lo habrán mandado enseguida para acá cuánto hará que vino un año más o menos me parece que poco después del incendio sí más o menos para esa época lo que me llama la atención es la insistencia de la nena qué cómo que no que sí que teníamos que venir los tres a misa que la familia y que los tres juntos y qué sé yo todo lo que dijo sobre todo para convencerlo al cabezón del padre ay el padre qué barriga no se puede creer y es raro porque siempre quiere venir sola y cuando la acompaño que sé que también va a estar Pablo le da una bronca que ni me habla ni me mira por la calle no sé será que quiere encontrarse con algún amigo a la salida porque ya me la veo venir un día de estos se aparece en casa con algún noviecito y bueno yo a su edad ya había tenido mis lindos asuntitos ay dios mejor ni acordarme qué metida de pata hice al quedarme con Osvaldo ufa padrecito de juguete ya lo escuché y qué le vamos a hacer parada no me puedo quedar pero qué macana se me va a arrugar la pollera.

… y no nos dejes caer en la tentación…

Y bueno, listo, ya está, aquí estamos todos, ya no hay retorno y no me arrepiento. De nada me arrepiento, las cosas simplemente suceden. Me dieron trabajo, por un momento pensé que iba a ser imposible lograrlo, papá sobre todo que no quería saber nada de venir, pero los convencí, vinieron y acá estamos los tres, como cualquier familia normal. Va a ser jodido, ya lo sé, se van a poner mal, muy mal, y lo lamento por ellos, no habrán sido los mejores pero son los míos. En fin, lo hecho, hecho está, y lo peor sería andar con mentiras, eso no me lo quita nadie de la cabeza. Cuando termine la misa les vamos a hablar, así lo arreglamos la semana pasada con Julián luego de discutir bastante, se lo hice jurar por Dios y todo. Porque yo el hijo lo voy a tener. No fue producto de una calentura del momento, no, Julián jura que me quiere y yo le creo. Claro que me quiso hacer desistir y eso me dolió mucho, no era lo que esperaba de él, es verdad, pero bueno, me pidió que lo pensara y lo pensé. Bastante. Es el padre y lo amo, siempre hice lo que él me pidió pero esta vez me puse firme, ni un paso atrás, ni loca aceptaría hacerme un aborto. No nos podemos casar, no están dadas las condiciones, bueno, mala suerte, el futuro dirá. Te estoy mirando, no te hagas el distraído, qué lindo sos Julián, cuánto te quiero mi amor imposible. Por qué digo imposible, quién te dice que cuando lo vea al pibe se anime a dar el paso, porque va a ser un varón, seguro, y va a saber quién es su padre, no podría soportar que viviera en el engaño. Tal vez se palpiten algo los viejos, pero no creo, si casi nunca hablamos, muy poco hablamos, eso está mal, lo reconozco. Parecen inquietos, quizás no se dan cuenta pero se mueven en su lugar, se la pasan mirando a la gente de la otra fila, mamá se vistió como nunca y está toda colorada, ay, y el viejo ni sabe lo que hacer, si jamás viene a misa, para peor me lo traje acá adelante, me imagino lo que estará pensando, pobre, está gordito, cómo transpira, ahora me mira como si recién me conociera, como si me estudiara, sí, mirame bien, soy tu hija, papá, la que tuviste en brazos, a la que le calentabas la mamadera y le cambiabas los pañales, sucede que crecí y no te diste por enterado. Y a mí antes tampoco me gustaba venir a la iglesia, me tenían que arrastrar a la fuerza, me acuerdo cómo puteaba por lo bajo porque me obligaban a venir. Cómo cambian las cosas. Por eso mismo, con el tiempo las cosas cambian, y yo tengo todo el tiempo del mundo, y con mi hijo a mi lado la vida va a ser distinta. Ojalá se le parezca, que tenga esa cara angelical de mi Julián. Ay, Julián, qué nervioso estás hoy, vos siempre tan seguro, con tanta facilidad de palabra, no me vas a decir que es por el calor, pero quedate tranquilo, ya te entendí, conozco tu rutina, querés que me arrodille, te gusta verme de rodillas.

Por mi culpa, por mi gran culpa.

(del libro de cuentos Piedras heridas; Ediciones Corregidor, 2005).

Mario Capasso
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