I
Cavó su tumba y se echó a dormir hasta el día siguiente.
II
Aciago el día que encontró una serpiente en su cuarto. Murió tratando de tomarse una foto con ella para publicarla en su estado de WhatsApp.
III
El más sereno de las bestias pide calma. Son muchos y durante la última presa devorada, se comieron entre ellos mismos.
IV
Su amor por ella pudo salvarlo de su terrible adicción a la soledad. Nunca ha dejado de visitarla en el cementerio.
V
La joven observa con horror al ente que se desvanece. Su inútil esfuerzo no evita la tragedia. Su celular se quedó sin batería.
VI
Justo cuando iban a dispararle decidió despertar. Su miedo es tan terco que ni en sueños se entrega a la Parca.
VII
Un tiro de gracia logró la excitación increíble. El brote de sangre fue su instante de eternidad. Sólo lamenta perderse la autopsia.
VIII
Una vez que estuvo en el infierno, y comprobó que el sufrimiento era un ciclo: repetitivo, rutinario, se sintió en casa.
IX
Su maldita necesidad de escribir no lo deja descansar. Abrieron su tumba y encontraron encima de su cuerpo una novela sobre el mundo de los muertos.
X
Empezó a desmembrarse en busca de su alma. Cuando la encontró su duda desapareció, también lo hizo el alma.
XI
Vagaba por el Hades sumido en una búsqueda frenética. Un cliente murió y le adeudaba una mísera cantidad de dinero.
XII
Totalmente ebrio pensó que moriría y se despidió dramáticamente. El día siguiente fue trágico, debió enterrar a su resaca.
XIII
Cada día teme a la llegada de la noche. Sabe que, al dormir, estará filosofando sobre la muerte.
XIV
Era un pirómano suicida. Moría de placer cada vez que encendía en su amante una llama peligrosamente desinhibida.
XV
Lo quería como a un libro. Triste, tuvo que leer su último capítulo. Sólo dejó hojas sueltas, dispersas e hirientes en su memoria.
XVI
Amaba lo abstracto hasta que su esposa murió. Ahora vive trastornado, tratando de reanimarla en sus pensamientos.
XVII
Nunca más ha leído la página de sucesos en el periódico. Ya estaba a punto de creer que esas tragedias tan macabras eran reales.
XVIII
Aunque mal herido, el héroe venció a su terrible enemigo. Un rato después, perdió la vida por escupir toda su sangre sobre el cadáver rival.
XIX
Para escapar de la muerte, armó las fiestas más escandalosas en ultratumba. Feliz, fue echado del cementerio por mala conducta.
XX
Cruzaba la calle pensando que había tenido el mejor día de su vida. Un carro descontrolado se acercaba para anunciarle que sería el último.
XXI
Saltó desde una torre altísima y aterrizó en un poema. Murió destrozado, pero todo el mundo decía que había quedado bello.
XXII
Todo el estudio apestaba a su alma calcinada. Lo fulminó el final electrizante de una novela que leía.
XXIII
Ya había escapado de una horda de zombis. Se regresó y se encerró en un callejón. Era adicto al miedo.
- La muerte en micro - jueves 7 de marzo de 2024


