Saltar al contenido

El monstruo

martes 20 de agosto de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!
A Federico Fellini

Usted, el de la butaca, preste atención a este individuo pelón, algo acorchado, patizambo, ojeroso además, gris ceniza de los pies a la cabeza, o sea, a mí. Yo, el monstruo, el ser abandonado a su fealdad. Porque yo, que merezco una sonrisa caritativa y unos profiteroles de vez en cuando, muy de vez en cuando, no veo flotar más que picatostes duros en la sopa sin sopa del banquete diario y oigo sólo saludos de medio huevo que son aquellos que se quedan en la yema. Algo así:

—Buenos días.

—Buenos.

Eso, que te dan las malas buenas así, de cualquier manera. Y yo, el monstruo giboso, el don nadie, el pobre hasta las trancas, me paseo con el gabán roído y la indignación a cuestas como aquel Atlas después de que se le cayera eso en el juanete (era enorme, creo que fue el orbe) y camino en medio de aquellos que rehúyen mis pasos o sortean mi sombra tumefacta. Y si me cae un ojo o una garra o me quedo de repente sin colmillos pasan de largo como si tal cosa. Benedetto, el monstruo, así me llaman. Y pienso que no soy nada, que hasta mi alma es pobre. Mas, milagrosamente, todavía quedan corazones bondadosos.

—Benedetto, quiero un poema romántico. Es para mi novia Giulietta. Que salga Civitavecchia, ella es de allí.

—Lo tendrás. Serán cincuenta liras, precio de amigo.

—Eres grande, Benedetto.

—Qué va, qué va. Un humilde rapsoda, un marginado de la literatura que se contenta con mirar a las estrellas, eso es todo.

¿Lo ha oído? Ese soy yo realmente, un poeta. Un poeta feo, feísimo, es cierto. Pero yo, que me leí de pequeño el libro de Dante, esa Biblia de locos, que veo la naturaleza humana tal como es, con o sin pámpanos, advierto enseguida las virtudes y los defectos y esas deformidades, las verdaderas, disimuladas en narices perfectas, ojos perfectos, labios perfectos, moralinas perfectas que caminan como querría Praxíteles pero piensan como gárgolas en días de tormenta y dejan caer sus palabras como bolas de granizo. Y digo más. Yo, Benedetto, el monstruo, os compadezco, compadezco vuestros desprecios, vuestro silencio hipócrita a punto siempre de despotricar y el narcisismo pétreo carente de ideales con que justificáis lo injustificable. Por eso cada día me arrimo al templo de la sabiduría y grito como un monstruo fuera de sus casillas, exhalo mi rabia incontenible por los callejones la vieja y hermosa Suburra.

—¡Grrrrrrrrrrr! Con este dolor de muelas no hay manera de inspirarse.

—¡Ayvá, si es Benedetto!

—Tranquilo, paisano. Sólo quiero un café con leche. Y de paso haga el favor de traerme un vasito de grappa, que hoy tengo el bolsillo alegre.

Ya ve, querido espectador, me rehúyen todos como si fuera un sacacorchos y eso que nunca he pedido nada a nadie. A nadie salvo a aquel señor de traje gris y pinta de odre. Todavía me acuerdo de aquel desgraciado con peluquín. Dante, ese gran genio, sitúa algunos de ellos en el cuarto círculo.

—¿Venía usted a pedir un préstamo?

—En efecto.

—Oiga, ¿no es usted el que me vino el mes pasado con bigote postizo, un bastón enorme y el pelo espolvoreado con escayola? Sí, un tipo llamado Benedetto.

—¿Benedetto yo? ¿Qué dice usted, buen hombre? Es la primera vez que piso este banco. Sepa que yo soy un intelectual como la copa de un pino y no sé nada del tal Benedetto. Digo yo que merezco un respeto. Perdóneme pero usted no sabe con quién está hablando.

—Muy bien, muy bien. ¿Y qué va a ofrecerme en garantía? Porque si no hay garantía no hace falta ni que empecemos a hablar, ¿entendido?

—¿Ha oído usted hablar de mi última novela?

—No. Ni siquiera sé cómo se llama usted.

—Pues pronto va a oír hablar de ella. Voy a leerle el primer capítulo. Me he tomado la libertad de traer un atril. Escuche, esto es una primicia absoluta. Memorias de Benedetto, un superviviente de la vida, capítulo uno.

—Madre mía.

Aarón Andrés
Últimas entradas de Aarón Andrés (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio