Casi milagrosamente la prosa avanza fluida, como si un viejo amigo nos estuviese contando esas pequeñas confidencias. El texto es atractivo para su lectura, merece detenerse. Esas criaturas en un bar entre una funebrería y una carnicería? (Torito) ya configuran el clima poético de estos seres también abandonados como restos de naufragios que todo el mundo olvidó.
Felicitaciones al autor.

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