“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Tres poemas inéditos

lunes 21 de agosto de 2017

Estaba escrito

Nadie me dijo por dónde ir
aunque vi huellas en el suelo
y me guiaron al fondo,
a ese rincón oculto en la memoria.
Olvidé algunos rostros
pero no lo dicho aquella tarde
mientras todos dormían
y en la radio
alguien repetía un nombre.
Adoré esa voz,
la fuerza en el acento,
una música que venía de lejos,
la misma que escucho ahora
cuando la ciudad duerme
y veo una foto que me resulta familiar,
como esa tarde, esa voz,
como las manos de mi madre.

 

Irse

Volver es una forma
de alcanzar lo que creímos
perdido: una mirada, un libro,
el nombre de lo amado.
Una voz insiste y me dice:
no cruces esa puerta.
Pero ya es tarde,
desobedezco, salto y canto
como un grillo.

 

Retrato

El espejo se rompe
y avanza la imagen de lo pequeño
que olvidamos hace tiempo.
Con asombro vemos unos ojos
de mirada limpia
que casi no podemos reconocer.
Ha pasado tanto
sobre nuestras cabezas
que el claro de esos ojos nos toca
y es mejor
estarse quieta por un rato.

María Laura Decésare
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