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Hablemos, de Octavio Santana Suarez

Poemas de Inversa memoria

• Miércoles 11 de octubre de 2017

César Cañedo

Recientemente César Cañedo ganó el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2017 con el poemario Loca [Demencia social al VIH], en el cual explora distintas voces a través de la poesía jota. Caso semejante ocurre en su otro libro, Inversa memoria (Valparaíso, 2016), del cual se realiza esta breve entrega. El autor alcanza una voz propia, un tono que va de lo lúdico y crítico al juego de la sintaxis y la expresión. La sexualidad rompe lo hetero y alcanza, mediante la poesía, un nuevo rostro e identidad, ejemplo de la inversión que logra hacerse al rol de lo masculino y femenino.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

O negativo

A Pedro Montealegre, in memoriam

Poetiloca muscuflora rimbomvérgica,
retablista del sexo broadcasteado,
orgiástica saltimbanqui y poetisida,
remáchame de versos y esteroides,
conjúrame la carne que se asienta,
enséñame a deletrear Antofagasta
sin que Ibáñez nos jale de los pelos
abajeños, cresposos, bocaamantes.
Ni pobre, humana prosa, ni alopécica,
la tuya más bien es me voy, me vengo,
chaquetera y ridícula, excelsa y cuaternaria,
exiliada, ida y vuelta, de cordel y timpánica,
fermento de boundage y el S/M,
forzoso aterrizaje sin laureles ni espanto,
calavera que entierra con el bíceps poético
a la fuerza en la tumba de la democración,
rechifla pluralista en fáunico congreso,
decisiones erradas, como el bulto en calzón.
Puñístico que entras ano, trioísta
legítimo, suspensorio del tiempo,
especulador de indecencias y sexshopes,
vena salida de remarle tanto,
sangre ponzoña de negadas fallas,
cazador de dildoposas, arrojado del templo,
niño perdido para no estar en gracia,
“a veces ser feliz sólo es no serlo”,
lubrica más tu pluma
que tu ganso.

 

Hombre

Para Álex J. Trejo

Te quiero porque eres hombre y tienes vulva
y un olor aceituna de jardines,
pelos de más, caricias rubicundas,
un misterio en el sexo y en el nombre,
y en la calle, coda a coda,
digno volvemos lo trans.
Te quiero porque quererte
es romper con esa inercia
que define
niño con pene y nena con vagina
que acompasa
el pensar regular de tantas masas.
Te quiero porque haces pesas,
porque sabes
que jugar al varón
es sólo un truco
y si bailas me agarras la cintura
y me quiebras y doblas la figura,
y en la calle, coda a coda,
digno volvemos lo trans.
Te quiero porque tu voz
parece de adolescente,
esconde de los gallos femeninos
ese grito viril que ruge y quema
cuando con fuerza dice:
¡soy un vato
y quiero fornicar con otro vato!
Y así asentado,
por lo legal y lo feliz pactado
hombre serás le pese a quien le pese,
tierno viril decides por amante
quererte así para salir avante
y reclamar la o nominativa,
y en la calle, coda a coda,
transonriente varón inacabado
reta al mundo feliz desde su estado.

 

Jotuitero

La homosexualidad no se crea ni se destruye,
sólo se encubre.

A mí que me rompan el culo,
el corazón qué.

Todo cabe en un culito sabiéndolo lubricar.

¿Si tu ano no es cerrado, por qué tu mente sí?

Hay pájaros que nacen / con el pico en la cola / con el nido en los huevos / con el vuelo en reversa.
La suerte de la obvia la discreta la desea.

 

Bohórquez

para Orlando Mondragón

Nos pariste a deshoras,
Abigael Bohórquez,
gran matrona norteña
y gran artista.
De anales siempre abiertos
una estirpa
de poetales neorrabiosos inauguras,
según Borges, uno sabe quién precede
el linaje poetista que lo pare,
y eres tú, pichurrienta y rechazada
la estrella marinera y efebista
de tantos seres como yo calados
entre el sida y el miedo,
el recato y el ano,
el amor oprimido,
la familia embistiente,
amar adolescentes y pagarles a veces,
forzar besos tronados en el cine Savoy,
pagar motel de sueños y ladillas,
chacalín colorado con mi recto ha acabado.

Y me deshojo entero
de este abrir al lenguaje
porque en torcido rostro
la palabra que enuncio
chueca nace fonética y lamida.
Si de escriba está escrito que mi verso
hondo calar rumores
perversiones al aire
y un ring de tres caídas,
ven a rabiar en lucha gladiadora
para desierto declarar el premio
de altar poeta y dramaturgo abierto.
Sonora y Sinaloa se funden en El Fuerte,
destino recelado de unos cuantos
que burlan a Bohórquez con Cañedo,
santífico Malverde y narcorista,
entrada sobaquera y coyotuna,
la arena desertora Mayo Yaqui
pluma vuela en su máscara venada.

Yoremánsame el pelo,
versicúname el ritmo,
acurrúcame el sueño y la esperanza,
“ahí viene el Coco
y viene bien caliente”,
de soslayo otra vez carcajamiras.
Todo es ir y venir sin equipaje
como tu suerte echada en este cáliz.
Consagramos la muerte por la caza
del amado varón endurecido.

 

J canadiense

Ay ay ay,
mi cante jondo de la jota viaja
ay ay ay,
ir por el mundo a deleitar verguetas
y donde apunta punta entra la flecha
de academista turistear joteando.

En conserva de frío y talla M,
carne de maple y pierna gacelada,
de Jottawa edecán y grandes venas
con un flirteo digno del congreso
en un inglés abierto pero espeso
un canadiense macho me declara
sorber la miel trilingüe y escaldada.
Imagina el violeta de su nabo
pintando interracial mi pliegue abierto,
pátina plastinada que deforma
mis carnes amasadas de su ritmo
primermundano y colosal murmullo
cuando al revés versátil retozamos,
de dar y recibir libre comercio
que nos avala neoliberfornicio.

 

Paisanaje

Para A. E. Quintero

La tarde tiene un gato
que se muerde la cola de otro gato
para no estrangularse.
Bigotal maullativo sodomizas
a Caín que conjura la tristeza
en una vieja y sucia tostadora.
No hay simiente ni pan que te consuele
saberte errado niño y sinaloense,
paciente esperas descorrer el rímel
de una vida marchita porque duele.
Pájaros engarzados te anticipan
cuando cantas melódico y desnudo
y un alpiste nocturno son tus versos,
sabio poeta antiguo y deslenguado
que enseñas a volar no eclosionado.
Invítame al Parnaso, que llegaste
sin cita ni etiqueta y siempre luces,
¿será entonces que la melancolía
es la carta mayor de la poesía?
Me resisto a caer porque mi vuelo
paracaidista sube pajarrabo,
altazorado,
lemebelúnico,
pherlongenésico,
estrellado en los huevos con machaca
de piar y ser ave abigaelplúmica.

 

Próxima estación

Desde ese templo de incensario azteca,
quemada llanta de ciempiés naranja,
final vagón de un sacrificio macho,
en esa inversa cacería del génesis
donde
los últimos serán los primeros
en venirse
recorro vista Lot la oferta fresca
con la cancelación del consumista
que ve tres comerciales en la tele
y quiere que la escala sea la misma
tú no, tú fuiste gordo, tú muy loca,
adiós, lo cacarizo nunca vende,
tú tienes cara de varón de lechos,
a ti te sobra lo que a mí me falta
entre las piernas,
lo bueno de la oferta y la demanda
es que en cada estación juega la suerte
de los escaparates renovados,
cinco pesos,
una entrada en escena de actores de reparto
y en la próxima tal vez se suba ese
que dé sentido a mi The Truman Show,
en la lúbrica urgencia de lo gay sin nombre
el sexo por el sexo de varón torcido
y así claudica el reino de los cienos.

Pero de pronto, en la esquinita,
arrinconados en su amor destajo
dos hombres ya mayores se comparten
en sesenta y pico de fallidos sueños
y son la hidra altanera entrelazada
en el recuerdo del terror del tiempo
y cual Gorgona, congela más su vista
que la estatua de sal que tú esperabas.

Son los testigos de la pandemia,
del miedo, del rechazo
y están ahí juntos, erectos.
Dándose lo que les queda
de una dignidad despojo y muerte y sal.
Aprendieron a jotear sin mapas, a pelo,
tocándose la verga como señal que invita,
sin más radar que su intuición, sin Manhunt.
Destilan la paciente certeza de que no hay mañana
ni futuro mejor
para los que como ellos buscan santificarse por la luz del falo.
Una mano entrelaza sus canas de fracasos, su estrella de David,
qué importa, te miran retadores, que tú seas joven, igual llegarás.
Y dan repudio, dan asco y un ternúrico miedo que te inunda,
son tu memento cinaedus,
la hora que será el ahora para los que compramos en la Zona Rosa
un futuro muy rosa y muy jodido.
Con este estigma crecerás, como ellos.
Te dará sarpullido en los huevos, como a ellos.
Te invadirán las ladillas, como a ellos.
Serás aprisionado en un matrimonio gay, no como ellos,
que en el promiscuo encontraron al profeta.

Repasas lo que cuesta
cada una de tus prendas
y con el dedo activas
la burla de tu smartphone
para virtual y en vivo
buscar macho calado
que quite lo salino del futuro
y que te dé esperanza en cada palo
para envilecer de puro orgasmo
para pensar con el culo y no sentir sintiendo
que la noche no es noche si está sola

Correspondencia con ya no quieres saber si es Garibaldi.

César Cañedo

César Cañedo

Poeta mexicano. Miembro de la casa de vogue House of Apocalipstick. Fundador y coordinador del Seminario Interdisciplinario de Estudios Cuir de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam). Ha publicado cuentos y poemas en diversos medios impresos y electrónicos. Autor de los poemarios Rostro cuir (Mantra, 2016) e Inversa memoria (Valparaíso Ediciones México, 2016). Textos suyos han sido incluidos en las antologías Afuera: arca poética de la diversidad sexual (Diablura Ediciones, 2017) y Al menos flores, al menos cantos (Valparaíso Ediciones México, 2017). Ganador del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2017 con su poemario Loca [Demencia asociada al VIH]. Algunos poemas suyos han sido traducidos al catalán y al italiano.
César Cañedo

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