odiología
odio tener que hacer acto de presencia
en paños menores
y enunciar mis odios,
avergonzando a mis escasos amores,
a mis escasos patrocinadores,
odio cuando la ignorancia
se viste de inocencia,
cuando la villana de la peli
se hace pasar por la mosquita muerta
y me atrapa,
odio tener que acercarme a la ventana
para concluir que nada ha cambiado,
todo sigue igual de bien,
todo sigue igual de mal,
odio tener que seguir jugando a las escondidas
para ver si me encuentro,
ver si me identifico
y continúo vivo,
odio cuando el querer me acusa de ingrato,
me tira en cara
todo lo que me ha provisto
cada vez que trato de zafarme
de sus garras,
odio tener que recordarle la hora al reloj,
la edad al amor
y tener que sacar a pasear al paraguas,
como quien saca su perro los domingos
para cumplir,
odio tener que hacer de camarógrafo,
tener que grabar el ménage à trois
del presente, del pasado y futuro
sin opciones de editar, menos de participar,
odio tener que mentirte
para motivar a la verdad, convencerla,
tener que tragar en seco y aceptar
que esto no va a poder continuar
por culpa de la culpa
puestos al sol
a magno laracuente
una mirada larga, aunque de corta duración,
que ha visto mucho, demasiado,
pero no lo suficiente
cansada,
una mirada marcada por el sueño y lo verde,
por la lluvia y el humo de la niebla, de un fósforo,
de un pachuché
en medio de una partida de dominó
un rostro salado como el mar
y dulce como un río lleno de mujeres
y de amores puestos al sol,
atento al pasado y al hambre del mañana,
empecinado en no cerrar los ojos,
en sólo abrirlos
cuando contemos hasta diez
política
la izquierda a veces le agarra el culo a la derecha.
y la derecha, para desquitarse,
a veces se pajea usando la izquierda.
por estos charcos
es así como mantenemos el decoro,
como nuestros pleitos no suben a mayores.
quierología
quiero que sea suficiente con la luz
para mi oscuridad,
que baste con la lluvia
para saciar la sed de los mares,
que la mirada
no se entrometa tanto con el tacto,
con el gusto,
quiero que los sueños se conformen
con su pista de despegue, de aterrizaje,
con la cama que ya no es la misma,
que la ciencia del aguacate
me rescate con su arte,
con su desenlace,
quiero que la división deje de meterme
en líos con la multiplicación,
que el presente deje de pensar
en el futuro,
de acordarse del pasado,
que el agua y el aceite lleguen
por fin a entenderse
y que las manos dejen de meter
la pata,
quiero que el gris no pare de exclamar:
“¡soy blanco!, ¡soy negro!”,
y que la lengua
me la sirvan con música y vino
mas no siempre sin pelos,
no siempre sin espinas,
darme el gusto y lujo de toser, estornudar,
de escupir e injuriarla antes de que ella
me dé otra pescozada,
me mande a callar
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