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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Poemas de El espejo nocturno del mar

lunes 3 de septiembre de 2018

Reloj del tiempo

En la cuidadosa caligrafía de las mareas
En la exactitud apocalíptica de la vida
la brisa eriza la hierba y el polen
sobrevuela la primavera.

Y la arenilla se detiene
en el lenguaje de la llanura.

El Mar, con sueño de paisajes,
se nutre de los vientos —onírica
marcha de la levedad—
y las olas posan en las arenas de la playa.

El reloj del tiempo equilibra sus velocidades
articuladas en el vacío.

 

Sin tiempo por siempre

Han pasado los fuertes vientos
de los angustiosos días
que sobresaltados,
—en madrugadas medio cálidas,
medio frías—
levitaban entre los dos
y en la paz certera
de la blanca figura que vuela
rozando la erizada piel del mar.

Acuclillados observábamos
los hilos que nacían al pasar las olas

Y prefigurados —entre la luz y la sombra—
contábamos el nacimiento de los días
en el tiempo.

Sólo el mar allí presente
…………….por siempre…
sin tiempo.

 

El espejo nocturno del mar

Evanescente la bruma en el tiempo
Evanescente el blanco sortilegio
De las olas sobre la playa
Que suavemente reposan
en el esplendor del mar.

Y el ave rauda, fugaz, vuela
rastreando la sinuosa orilla
del destino.

El espejo nocturno del mar,
amanta los cristales de la noche
salpicando con su brillo
el plano efímero del horizonte

¡Oh Señor!
¡Oh Señor!

Y ahora, cuando la noche tiembla
…………………….al recorrer su piel
las fieras del egoísmo rapan
la inocencia de su corazón.

 

El silencio de las sombras

Me inclino ante el silencio de las sombras
en los amaneceres de barcos hundidos
………………………indignos y náufragos
Goletas perdidas, sin rumbo —a la deriva—
entre lacerantes arrecifes
que duermen en las noches
………………………………..con mil ojos.

El tiempo corroe y descascara
……………….las mentiras y las infamias
de esos cascos perpetuados en el horizonte
—piezas de otros órdenes marinos
enumeración dispar de sextantes y astrolabios
desorden de bruscas soluciones
reducción de la vida entera,
ejemplo de magia temporal—

Y aves migratorias sobrevuelan agitadas
los herrumbrosos mástiles en la bruma

De donde lo que no es, parece serlo y
lo que es, te engaña,
asaltándote la duda
para falsear ajenas historias
de viejos fantasmas.

Me inclino ante el silencio de las sombras…

 

Cangrejos azules

Tenderé esta noche mi cuerpo desnudo
………………………….en el lecho del mar.
Tenderé mi cuerpo desnudo
………………………sobre el lecho del mar
para que tus obstinadas manos
lo recorran igual que cangrejos azules
………………………………….por la playa…

Tenderé mi cuerpo desnudo
……………………..sobre el lecho del mar
para que tus ansias de mujer
……………….—bajo una luna imaginaria—
salpicada por tus olas de deseos
caigan sedosas
en el vibrante músculo que penetra en ti
serpenteando —horadando— tu cuerpo
bramante, empujado hasta el fin.

Tenderé mi cuerpo desnudo
……………………….sobre el lecho del mar
para que los besos mudos —silentes guardias
de todos los deseos—
irrumpan de entre las crestas del mar…

Tenderé esta noche mi cuerpo desnudo…

 

El vuelo del halcón

Se observa en el abierto cielo —rozando
la infinita frontera del horizonte
del día y de la noche
del mar y la cúpula celeste—
el vuelo del halcón…

Con sus alas desplegadas hiere al viento
en su indescifrable ruta marina
de suaves y vivas oscilaciones
……………….en cálidos mares tropicales.

Su rápido viraje, sin rumbo
………………….—flecha de brillo asesino—
despierta viejos sueños dormidos
……………………………en aves perdidas.

Y sus garras, como olas que saltan
sobre el malecón
séquito de blanca espuma, lejana resonancia
de caracoles,
rompen la espiral secreta de las clepsidras…

El vuelo del halcón…

Gustavo R. Cogollo Bernal
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