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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Extractos del poemario inédito Poemas decentes

miércoles 31 de octubre de 2018
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Las ideas de la vida

Padre nuestro que estás en los cielos
Perdona que te busque
precisamente en esta página en blanco
que llena de sol
camina a oscuras

Santificado sea tu nombre
en un mundo tan desamparado,
¿acaso no subes
que allí está mi habitación?

Venga tu reino
a ser rumor de cada rincón
y dile a cada quien
cuán fatigadas están sus almas
de hablar con piedras imprecisas

Hágase tu voluntad así en la tierra
como en los cielos
porque los humanos no se cansan
de usurpar tu reino
triunfan en vanidad y crueldad
devoran las estrellas
sin importarles herir a las noches
¡Y yo me asusto!

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy
Pero
yo mejor vuelvo a llamarte
cuando
lo hayan cortado sin trampas ni violencia

Perdónanos nuestras deudas
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores
Padre, ¿en cuál abismo
se mueven mis dudas
de saberte vivo y lúcido?
¡Ven, háblame con elegantes palabras!

Y no me dejes caer en la tentación
de ser exacta como un teorema
Y líbrame
del mal de hablar en serio
sobre la simplicidad del alma

 

Caos

Hoy quiero escribir
mis nuevos pensamientos
sobre las aspas de un molino
para que giren
ávidos de futuro

Hoy quiero imaginar
al lejano cuerpo de Dios
como si fuera el espejo
donde mi madre expiaba mi destino
y descubrir allí
los giros de la mente

Madre, ¿por qué guardabas mi equipaje en alta mar?

Ojalá en este momento nadie toque ese tiempo
Si alguien arroja la idea de la piedra
en la cesta de la ropa limpia
desvelará al olvido
y la voz no podrá fluir en el corpiño de la luna
¿Dije alguna vez la fuerza del día
bebe la escritura de mis huesos?

fue aquel huidizo día
cuando los ojos aceitunas
vieron saltar sellos del ego

En mi desconcierto
dejo escapar tu sonrisa
Soy esquiva
y en otra constelación siento nostalgia
de los instantes que borro

Desde alguna parte viene el caos
Es pasión en el vacío
Con gran cuidado agarro
los alambres del desorden
y los uso de sombrero
como si estuviera ebria
o en incomprensible absurdo

La certeza es extraña

 

Estambul

Gaviotas de Estambul
se posan en la terraza
de mi pequeño hotel
como queriendo preguntarme algo
Tal vez sea

¿Qué haces en Estambul?

El canto que sale de la Mezquita Azul
se lleva mi respuesta
al bullicio de la plaza Taksim

El tranvía se llena de gente
del tranvía sale mucha gente
la historia se monta en el tranvía
y se toca la campanilla ante cualquier recuerdo
El rostro oculto
de muchas mujeres
guardan su misterio como las gaviotas guardan
el nombre de su primer amor

Yo regreso a la pasión de mi ciudad
natal, mapa en mi mano
Y Estambul continúa
viendo su rostro
en las aguas mágicas que rodean
su invencible vientre

 

Caracas

Esta ciudad tiene múltiples realidades
A veces es una lenta araña
o una briosa montaña
Cuando
cruzo una esquina
mi historia se alarga mil cuadras
y se echa a andar
como sedienta hoja de otoño
Mi ciudad no tiene
un río limpio
donde yo pueda vivir la idea de mi sed

Aquí algunos caminan
controlando las agujas de una brújula secreta
Otros van tan de prisa
que alteran los latidos de la conciencia
tal vez otros
ensimismados de tanto haber recorrido la misma calle,
dicen mi ciudad tiene una sola calle

Lo hermoso de esta ciudad
es que no tiene ni principio ni fin
en el mapa de las manos libres

Rosalvina Jaimes
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