“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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La habitación del poeta

sábado 25 de mayo de 2019

La habitación del poeta, por Rosalvina Jaimes

Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2019 con motivo de arribar a sus 23 años.

Bajo llave

¿De qué siglo vengo
si a esta hora
un sediento cristo toma un sorbo
de mi taza?
¿De qué tiempo me viene esa nostalgia
de vivir humilde y segura
en el infinito cosmos de mi cuerpo?

¿En qué siglo estoy?
Si la medida de la vida está en la memoria
de un cielo de inmensas raíces
¿De qué tiempo vengo?
Pregunta el cangrejo a la roca
atontada de agua salada

¿Quién anduvo ahí, que dejó la casa herida?
¿Quién anda ahí, que incendia a una flor?
¿Quién volverá a estar ahí?
A destruir al ángel
a urdir a Dios

Rosalvina, tus poemas se inquietan,
enciérralos bajo llave

 

Sospecha

Cada quien está en su casa
Y piensa en solitario
sobre la multitud

No es fácil estar en casa
completamente solo

 

Donde habita el escándalo

Yo sigo pensando
que lo único
indecente en este mundo
es la infelicidad

Pero
las leyes y los códigos secretos
de los pudorosos
de los políticos
de quienes quieren ganar las elecciones
de las parejas herméticas
de los que se dan golpes de pecho
en la iglesia
de los que rezan arrugándose las manos
pasan de largo
ante
tal escándalo en la Tierra

¿Quién aviva la incertidumbre
en la colmena humana?

 

Subversivo

Yo no sé cómo descifrar la resurrección
y mucho menos tengo pruebas para confirmarla

Apenas puedo imaginar
la Cruz vacía y un Hombre
que desciende lleno de Vida a seguir predicando su Verdad

Las heridas las tienen los otros
cuando descubren que esa Verdad
es indiferente ante el linaje humano

La palabra escrita:
no os hagáis esclavos de los hombres
cae en el planeta Tierra
como una flor marchita
y cae en la indiferencia del ombligo
y cae como cacerola en la cocina anciana
Los sumisos no tienen paracaídas
Los amos levantan banderas livianas como hostias

En el desnudo corazón del mapamundi
cada día los transeúntes se miran las heridas

Con no pocas reservas

 

La habitación del poeta

Me gusta el terreno baldío
que por preciso azar
está frente a mi ventana
Cuando la luna derrocha su virtud
se llena de flores
y allí escribo mi pensamiento
turbado de realidad

Amo mi habitación
Tú y yo
solos
con nuestros cuerpos
vestidos de poemas
Antes de ti
era una habitación
de antiguo silencio
con una intelectual exhibiéndose
como engañando al mundo

Mi habitación
a veces ocupa todo el planeta Tierra
y mucha gente se queja
de no encontrar lugar
donde hacer el amor

 

Teoría de la evolución

En nombre de la decencia
de la moral
de la ética
de la religión
de la bondad
de la ternura
de las buenas acciones
y de las buenas costumbres
de los antepasados virtuosos
que no cometieron pecado alguno

En nombre de mi padre
que hablaba con espíritus
como el del cacique Guaicaipuro

En nombre de mi madre,
mi enigma predilecto

En nombre de los santos
que no se hicieron santos por su conducta púdica

En nombre
de los que dieron la vida por los desamparados
como Jesucristo
quien los veía en cada calle
que visitaba o
imaginaba

En el nombre de los vagabundos
que se hicieron vagabundos
por fatal indiferencia

En el nombre de los dinosaurios
que prefirieron morir
antes de dañar los jardines de la plaza

En el nombre de todos ellos propongo
que los humanos se amen los unos a los otros
sin pensar
en la teoría del más apto

 

Palabras sin pudor

Las chatarras golpean los ríos, los océanos
y el fondo de la tierra
Los bufones no pierden el humor
ante los bostezos
y hablan de nuevas estrellas
que sonríen al oírles sus maravillosas
exageraciones sobre los humanos

El lujoso encanto de una palabra sin pudor
está en un lienzo anónimo,
justamente allí aparecen nuestros nombres

Las palabras sin pudor
de los religiosos los economistas los políticos
los mercaderes los poetas los pendejos los enamorados
dichas hasta encontrar sus culpas
A lo mejor pretenden desgastar simples sonrisas

Cualquiera que conozca
un idioma blanco como la nieve
que avise a cierta gente

 

Ocio posmoderno

No sé qué hacer
Escribo un verso
y se enreda
en un árbol demasiado alto
anidando una ausencia

Sí,
no encuentro qué hacer
tomo una copa de vino
y no me embriaga el vino
sino el pensamiento de mi cuerpo
Me voy a caminar
y mis pasos
no son tan seguros
como los del vagabundo
Me siento a descansar
y la mente trabaja
como un obrero explotado

No sé qué hacer
quiero escribir una larga carta
y el mundo me dice
que escriba con señales electrónicas
sintéticas y concisas

Quiero ver la voz humana
pero
se esconde en un objeto oscuro

¿Cómo entender
este tiempo
moviéndose
en relojes efímeros?

Todos hablan muy apresurados
ahorrando palabras
que al final se oxidan
Se duermen masticando claves

Es una estupidez hablar con soltura
frente al televisor
que lanza las palabras
con una velocidad mayor que la luz

Yo continúo aquí con una soledad mental desesperante
Rubén Darío

 

Diez mandamientos

UNO: Convive con tu palabra y tu silencio, al pensamiento de la noche le sucede lo mismo.

DOS: Cuida la belleza y la patria.

TRES: No le temas al miedo. Allá es la noche, no desconfíes de las estrellas.

CUATRO: Debes estar muy atento al movimiento de la vida. Gira con ella siempre, si es posible hasta el alba. Repentinamente la vida puede preguntarte: ¿Quién está aquí?

CINCO: Busca a Dios como a ti mismo. Enróllate en su mente desnuda y limpia. Él siempre barre tu sabiduría.

SEIS: Sé idéntico a ti mismo. Ningún espejo miente. Los rasgos alterados son espumas de dudas aprendidas.

SIETE: Búscate cuando llegues a casa. No te apresures a encontrar zapatos cómodos. ¿La indiferencia es una extraña prisa?

OCHO: Que no te ofenda la misteriosa igualdad que tienes con el otro.

NUEVE: No hagas como algunos intelectuales que abrazan con ideas al amante.

DIEZ: Acepta lo sublime que está tan cerca de ti, lo sublime es ese Dios que buscas, es esa ilusión cierta de tu casa, es esta ansia mía de proteger mis versos del mal.

¿Dónde vives, oh mi dios dador de la vida?
Yo poeta, en todo tiempo te busco
Poeta precolombino

 

La rutina del poeta

yo no soy poeta yo no soy poeta
Yo sólo soy un ave que vuela
en un poema
Pero en este momento yo soy poeta
la musa es mi vestido original
vengo de la dinastía del azur
Y eso ya es bastante para una persona
que por escondida razón quiera
ser otra persona
sin tener necesidad de usar máscaras

¿Es posible oír la canción que el mundo está cantando?

La vida se llena de pensamientos
que parecen hilos tejidos por arañas distraídas y tristes
El poeta
algunas veces está atento
al secreto del silencio
otras veces es un distraído forastero

¿Qué ángeles vigilan la crueldad que
cae tan impunemente?

Basta ya de saludos apresurados
Luce despacio el paso del poeta
El siglo se escucha en mi ventana

 

Las ideas de la vida

Padre nuestro que estás en los cielos
Perdona que te busque
precisamente en esta página en blanco
que llena de sol
camina a oscuras

Santificado sea tu nombre
en un mundo tan desamparado,
¿Acaso no sabes
qué allí está mi habitación?

Venga tu reino
a ser rumor de cada rincón
y dile a cada quien
cuán fatigadas están sus almas
de hablar con piedras imprecisas

Hágase tu voluntad así en la tierra
como en los cielos
porque los humanos no se cansan
de usurpar tu reino
triunfan en vanidad y crueldad
devoran las estrellas
sin importarles herir a las noches
¡Y yo me asusto!

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy
Pero
yo mejor vuelvo a llamarte
cuando
lo hayan cortado sin trampas ni violencia

Perdónanos nuestras deudas
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores
Padre, ¿en cuál abismo
se mueven mis dudas
de saberte vivo y lúcido?
¡Ven, háblame con elegantes palabras!

Y no me dejes caer en la tentación
de ser exacta como un teorema
Y líbrame
del mal
de hablar en serio
sobre la simplicidad del alma

 

Caos

Mis pensamientos sobre las aspas de un molino
para que giren ávidos de futuro
Hoy quiero imaginar al lejano cuerpo de Dios
como si fuera el espejo
donde mi madre expiaba mi destino

Madre, ¿por qué guardabas mi equipaje en alta mar?

La idea de la piedra en la cesta de la ropa limpia desvelará al olvido
y la voz no podrá fluir en el corpiño de la luna
¿El sol bebe la escritura de mis huesos?
Sí, fue aquel huidizo día
cuando los ojos aceitunas
vieron saltar sellos del ego

En mi desconcierto dejo escapar tu sonrisa
Soy esquiva y en otra constelación siento nostalgia de los instantes que borro
Desde alguna parte viene el caos
es pasión en el vacío
con gran cuidado lo agarro
y lo uso de sombrero
como si estuviera ebria
o en incomprensible absurdo

La certeza es extraña

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