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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Cinco poemas de TS Hidalgo

• Miércoles 3 de abril de 2019
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Un mundo feliz

En realidad,
el sometimiento cercena la felicidad.
Imagínate al magnate de soma, qué contento
(y los hombres, cada vez más neuróticos y aislados).
Como los cerebros tienden a economizar energía,
los CI bajarían a niveles alarmantes.
Creo que los perros se harían con el poder en la Tierra.

 

Catalunya, II

Esta ha sido una de las sorpresas de la temporada:
pretendieron erigir, sobre una inmensa grieta, unas montañas,
para los siglos de los siglos…
y con ellas poder refugiarse de las esquinas del viento,
a modo de sutil frontera.
Contaban con ayudas, además
(como la niebla).
Una cocina en la que todos algunos bailar,
para los siglos de los siglos
(“Me autodestruyo para confirmar
que yo soy yo y no todos ellos”,
Artaud dixit),
una tormenta a campo abierto para los desnudos,
para los siglos de los siglos,
¿un futuro Diario de Artkino?,
quizá,
una notaría comprometida del desastre,
para los siglos de los siglos,
para los siglos de los siglos:
caviar falso en un plato sucio;
en el mejor de los casos,
un billón de kilos de amebas,
una veleta.
Hace falta una política
a la altura de los desafíos del siglo XXI:
contraataquemos con un jardín, de lado a lado,
sobre el que poder pasear,
un arroyo cristalino,
en el que todos todos poder contemplarnos:
esperemos que esto nos lleve, acaso,
a frenar por siempre a los culpables.

 

Ajuste de cuentas

Amanece, a la salida de un afterhours,
en una avenida del downtown:
asfalto derretido,
neones que anuncian supremacía y amistad
(también “Desaparezca aquí”,
o “Incluso alucinante”);
una historia de Occidente,
vista desde un punto lateral:
una masa de uniforme,
todo brilla a la luz del caos,
y las ambulancias han recorrido, de noche, 
este naufragio urbano.
Una mujer.
Un silencio frío, y oscuro.
Está ahí enfrente, apostada.
Tirita levemente, mirándonos.
Oculta bajo un delantal dorado.
¿Es promesa, quizá,
lo que veo en sus ojos?
Llegó cuando quedaban, apenas,
cinco años para que desapareciéramos de aquí.
El ritmo sincopado con el que este hombre vuela junto a unos bongos,
eee… ¿de dónde sale?, ¿qué culto ancestral lo impulsa?
Entonces canta sin apenas cantar,
canta recitando sobre el ritmo tribal.
Dice:
“Escucha el órgano que toca para ti,
la melodía es terrible, os gusta, ¿verdad?
Es un réquiem para gilipollas,
lo compuse a vuestra sórdida memoria, es un bonito tema.
Habrá que limpiar, a conciencia,
al menos una de esas ambulancias”.
Dice eso, con rabia elegante.
Y también:
“Me van a subastar, en sueños.
Este ya no es nuestro mundo:
no es el de la guerra, ni siquiera el de alguna posguerra”.
Y está todo aquí,
en una escena breve, de apenas dos minutos.
Poco más hace falta para caer enamorado,
o muerto.

 

NightCrawler

Una clienta,
un Sí quiero
(unas campanas de posterior sellado grito),
Mendelssohn,
y reparto de cuchillos a los postres,
más tarde hubo un baile
en la propia iglesia,
góspel, mucho vino,
gentes de todo orbe,
el rugido de la masa
en anárquica policromía,
los niños callan, saben cosas,
fotos en las redes sociales,
unas estudiantes americanas suben al púlpito,
regalando guiños al tendido
se están bajando las bragas,
esto último parece no seguir nuestro guión negociado y escrito,
los ojos de unas monjas entonces son medallas
(ellas tienen metido a Dios en una bolsa de plástico),
un baño ritual, todos ellos, al fondo del tiempo,
¿una escena en su conjunto absurda, o no lo es?
No hubo de serlo, champanes, dos, en mano,
nuestra cuota de pantalla:
enésimo éxito de VideoNews.
El espectacular suicidio en masa en vivo
cotizó, con todo, apenas,
en las páginas sepia de los periódicos.

 

Old Street at Wall Street
(I don’t like mondays)

¿Para qué explicar el silencio?
(o cerrarle las cortinas a Cristo):
un hombre de negocios,
traje de Cerruti, gorra de los Lakers,
cruza un cementerio godo,
tras cierre de mercados,
de vuelta a casa:
frío de hormigón en el pecho:
la pistola como medio de comunicación.
Aparecen las tinieblas,
y, hasta el exterior,
una distancia inmensamente blanca.
Este hombre ha cambiado, en las últimas horas,
y muy sustancialmente,
su percepción de la Historia
(osos y toros pueblan su Vía Láctea).
Una burbuja,
otra, otra,
otra, otra,
otra, otra,
otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra.
¡Dios mío, sigue con los relámpagos!
La Humanidad construye cuando la Humanidad elimina
(y construye,
y destruye
y destruye,
y construye,
y elimina)

TS Hidalgo

Escritor español (Madrid, 1971). Es economista y MBA. Textos suyos han sido publicados en revistas literarias de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Gran Bretaña, Alemania, España, Nigeria, Botsuana, Suráfrica, India y Australia.
TS Hidalgo

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