Recibe 2020 con 20% de descuento en corrección de textos y corrección de estilo
Saltar al contenido

Tres poemas de Beatriz Peñaloza

lunes 2 de marzo de 2020
¡Compártelo en tus redes!

Somos

Ruge el viento
cataclismo roto
chorro que chispea
inunda todo
vuelve pantano las praderas
camino anegado
tránsito imposible
laberinto sin salida
el minotauro nos persigue
y en medio de la noche
un relámpago: el poema
…………………………….iluminación pasajera en la noche absoluta
sonidos silentes que ensordecen
mientras la tierra tiembla
se parte el planeta
el agua nos recorre
trayectoria pluriforme, desviada, bisagra
implosión sin remedio
estallido
impacto en nuestros bloques de cera
somos cráteres y aberturas
fallas y pendientes
somos viento huracanado
que se lleva nuestras casas y borra nuestra esencia
somos llanto y pasión
ceniza y fragmentos
vidrios rotos y sangre
gritos y mugidos del viento
somos diferentes
todos nos miran
somos arte vivo incomprendido
vida comprimida
bajo presión atmosférica
somos volátiles como un gas venenoso
como un volcán en ebullición
somos la roca y el desierto
somos el frío intenso que congela nuestras entrañas
y nos vuelve fantasmas
somos llamas ardientes de mil colores
postura frente a la oquedad
somos todo y nada
estado indefinido
elementos que nos mueven
sin rumbo, sin sentido, sin control
somos pequeños titanes
sin refugio bajo el mar
nuestra prisión está en todas partes
en el devenir constante
sin aviso, sin elección
Así vivimos y soñamos
somos la cuerda templada de un violín
carnes vivas afinadas
con el frío de la Antártida
en el desierto del Sahara
y así suena nuestra melodía
hermosa pero terrible
somos hebras de carne vivientes, vibrantes
mediodía sin atardeceres
incandescencia evanescente
somos pantano
praderas escondidas
todo y nada
nada y todo
estofa que nos constituye
nos impulsa
mientras vivimos la condena
como la Sibila

 

Soy

Es hora de la renuncia y la valentía,
es hora de la deshora,
del tiempo fuera,
de la ruptura y de la unión,
de lo carnal y lo trascendente.
Es hora de la partida y del arribo,
porque irse es llegar,
cerrar es abrir las puertas de lo indecible,
de la poesía,
único fuerte blindado
dónde hablar y vomitar indigestiones
dónde hablar con nubes y pájaros
sin que nadie entienda
¡Amante verdadero
que da el todo por el todo!
Porque es palabra,
porque es aire,
porque nos acerca a la otra orilla.
Por eso irse es regresar,
regresar al arte,
a la literatura,
a quien olvidé por tantos años.
Sólo hablaré de lo efímero
¡Qué sol más radiante!
¡Qué cielo más azul!
¡Cuánto calor hace!
¡Qué frío!
Pero a ti,
a ti te lo diré todo
desnudaré mi alma entera
porque siempre me has amado
y no he sido yo quien te ha elegido,
has sido tú quien me nombró sacerdotisa.
Pero ahora,
en este instante, estoy muda,
estupefacta, suspendida,
flotando en el suburbio,
en el asombro,
en el exilio,
en el no saber,
en el olvido,
en el sin sabor,
porque he sido arrancada de la patria
he sido arrancada del jardín,
he sido arrojada del Edén,
pero me he encontrado.
Porque soy palabra,
soy nube y pájaro,
soy lenguaje elevado,
águila en vuelo raudo.
Exhibo mi espada
y sé para qué sirve
y sé cómo usarla.
Sólo hace falta recordar
de dónde he venido
y lo que no he sido nunca.

Para blandir mi espada
sólo necesito saber lo que no soy,
lo que no he sido ni seré,
sólo hace falta saber lo que no tengo, no he tenido ni tendré.
Bailar con el silencio,
encararlo,
enfrentarlo sin miedos.
Transmutar la esencia de todo
en un arrebato de pertenencia:
Sí, pertenezco a ningún lugar,
soy princesa desterrada,
soy vacío, oquedad,
soy silencio,
soy grito,
soy una espada
que resplandece en un ir y venir,
pero vale la pena.
He vuelto al principio
y aunque me he ido,
he regresado.
Al principio costará
no sabré ni cómo iniciarlo todo,
no sabré si hablar con nubes o con pájaros,
me volveré un delfín
con tantos códigos, tantas imágenes
que nadie entenderá
y habré logrado mi cometido.
Preparen la fiesta,
porque he regresado,
he vuelto a la antigua morada,
no sin sorprenderme,
porque uno siempre espera
pertenecer a algún sitio,
tener algún lugar.

 

Llueve a cántaros

Llueve a cántaros,
escucho cómo cae cada gota,
mientras un calor pegostoso me envuelve,
mientras escucho la música,
mientras la felicidad por haber encontrado mi espada me envuelve
Pero tú no estás
Tu ausencia se repite con cada gota que cae
Como una granada que estalla
y emana su lenguaje disperso
Fruto rosado delicado sabroso
Así es tu ausencia
Como esa lluvia
Como todo en mi vida
Alegre pero triste
Blanco pero negro
Frío pero caluroso
Te veo alejarte
Acepto mi destino
Aunque mis piernas tiemblen
sigo el camino incierto
No volveré atrás

Beatriz Peñaloza
Últimas entradas de Beatriz Peñaloza (ver todo)

¡Compártelo en tus redes!
Recibe 2020 con 20% de descuento en corrección de textos y corrección de estilo