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Cuatro poemas de Natalia Lara

viernes 19 de junio de 2020
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La casa

En tus enaguas saturadas de tu perfume sepultar mi cabeza dolorida.
Charles Baudelaire

TIFÓN
confina una estrella desértica
linde de la casa
presa parda del hastío
mártir lengua alambrada.
C..O..N..V..U..L..S..I..O..N..O

…………….Y me miras
legua de fuego ardida.
Cárcel mustia
paredes silenciadas
el minúsculo canario
a mis espaldas.
Las burbujas
imprecisas, agitadas
hu….me..de..c..e..n
el rugido entre alas.
Ígneo lecho
y los huesos la mortaja,
tem..p..e..s..ta..d
embebida por la Esfinge
hecha trino
………………….temblor
presagio
Los caminos amalgama,
huracanes ofuscados
a b s o r b i d o s
como impregna, Leteo
…………..mi morada.
desmemoria
…………..desmemoria
desmemoria…

 

Talismán

Se inclina el pecho efímero
un talismán es roído en sus costuras
la razón augusta mira de soslayo
………………………….[al ciprés antiguo
inquieta suspende el pálpito.
La danza perfecta del cristal
r..e..v..i..e..n..t..a
el camino insondable es cenizo.
El cuerpo tiembla
…………………………………en espiral.

 

Medea

Mi mente está tramando
un crimen fiero, ignoto, pavoroso,
que hará temblar al cielo y a la tierra.
Séneca

Llevo un templo callado en cada ojo,
abismos insondables extendidos
pueblan la tormentosa simiente.
Arden los carbones movedizos,
caen los fragmentos angustiantes
en la subyacente cúpula de tiempo.
¡Ah! La gélida arpa se desprende
asoma su música de lágrimas
escupe el rostro en la vigilia
fuera de mí la bestia muerte.
Ruedan impertérritas membranas
y en los nudillos de humo sangrantes
de mis dedos claros turbios
se confunden los temblores derramados.
¡Ah! Un péndulo de luz que se da vuelta,
Luzbel escala mi carne mancillada
no titubea el río rojizo
se traga la cintura de los niños
pequeña y blanca, siempre blanca.
Me zafé de la noche que sin farol boqueaba.

 

Narciso

La imagen de la imagen,
la nada.
Foción

¿Qué oculta bajo la mano
la noche?
El calumniador se inflama
anuda conspicuos ojos
inventa salvoconductos
y clava centellas en mí.
¿Quién ese farsante
que a la sombra de mi sombra
inyecta su mancha roja?
La espiral del tiburón,
primer réquiem*
A la anchura del frío
L A C E R A N T E
Arrastrada lengua intrusa
en carcoma de palomas,
de albatros o lombriz.
¡Tantas máscaras Narciso!
Verdinegras, coloreadas…
Rompiendo a latigazos
tu impía sombra.
En mi pie, transparente,
la espina de tu grito demoníaco
se abre y se incrusta
en tu lecho agónico.
¡Ay, Narciso!
¿Qué ocultan los espectros
bajo tu nombre?

(*) José Lezama Lima

Natalia Lara
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