Golpes y autogolpes
Esa arrogancia al descubierto
sin prudencia y deleitado
—de impudicias—
Te llama
vociferante en la brevedad
gemidos ocres
Con lentitud
enclenque engrosaste las líneas atabacadas
altares para piedras enanas
semejaban estatuas en combate
Voluminosos pensamientos decantados
discípulos como postre
El tamiz cada vez más ceñido
bajo las luces de la sugestión
magia negra tras pesquisas
de egos tibios contrapuestos
Del cráneo
aparejadas
mutaciones
Espesura y chicharras
azogue en los dardos
Había una hora que ansiaba
la luz de lo vivido
El árbol genealógico está quebrado
se despidió en agosto o diciembre
Heladas las trampas en los espejos
¿Quién nos arropará en la mañana?
Autogolpe anillado
sobrevienen los hilos desnudos
Dicen: látigo....penumbra....erranza
Golpe de gato solitario
acecha a su presa
aturdido no hallará biberón para sonreír.
Tramperos
Encapsulo azulejos
para alejarlos de las trampas
de la quebrada helada que se hace infértil
arraigada en asperezas
y suelo desgranado
Muevo la cicatriz de reverso
y las sombras que sobrevienen
T R A M P E R O S
ovales...holgazanes...púrpuras
¿Qué rebautizan?
Errante carta calma
la catapultan
aleatorio sonido orgánico
Nombrar el asedio
...........es ayunar opacidad.
De ruinas y barrancos
Ante tu imagen que es templo
o pasillo selvático mortal
con el sol como ombligo
equivalente a la historia cotidiana del mundo
Esta versión de mí asoma
—en violenta mañana—
la rosa agujereada intrascendente
el guiño que basta para que entiendas...
Se destruyen ciudades
caen las torres en golpes inflamados
hay ruinas y barrancos prolongados
que festejan la abundancia de los huesos
humanos que se apareaban en primavera
para los que no habrá más días y más noches
Este decaimiento de la abundancia
sin cambios estacionales
ligeramente aumenta la percepción
El ojo es receptor
de huidas y contrasaltos
cadetes inconclusos se enlazan
geométricos...astillados...tensados
ante complejas preguntas
¿Dónde el mediodía es más sutil?
Rostro y cosmos se integran.
Esta rosa alberga humedales.
El ser se endurece
de frente a calles incendiadas.
La raposa
La raposa y sus largas orejas puntiagudas
sube al vapor negruzco y boscoso
Pastizales solitarios
ondulaciones y presas escondidas
Como escena colgante
anturios rojos y pistilos
Blancuzco cielo
envuelve lo inhóspito
¿Qué colisionará en la hendidura?
La oscuridad sostiene a exánimes
ministerios en aturdido pleonasmo
pequeñas lombrices enrojecidas
La trampa está tendida
un espécimen despierta el fino olfato
Ratas enormes se entumecen en orilla
temblorosa la fiesta que avanza
La raposa muestra sus dientes
hiss...hiss...hiss...hiss...hiss
el círculo sangra.
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