Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Escupiendo el amor en clave morse, de Carlos Orellana
(extractos)

lunes 4 de octubre de 2021
¡Compártelo en tus redes!

Poema 1

Mi vida está hecha de cosas inmensamente triviales.
Para empezar la diaria y pedestre escenificación
De la aurora y el atardecer;
Incursiones en los mercados de abastos
Para depredar absurdos vegetales y estúpidos pollos,
Mirar muchachas ordinarias de una incómoda belleza;
De mi estupor ciudadano cuando la corrompida democracia burguesa
Aletea y grita liberté, egalité, fraternité.
De vueltas por el parque de este zoo en el que vivo,
Ignorando los aires de opulencia
De quienes escriben la historia todos los días
Y exhiben magníficas mujeres de pechos como altares enjoyados,
Ataviadas en costosas pieles prehistóricas,
Y que descienden de automóviles de uranio.
Cuando descubres esta vida inmensamente trivial,
Ya nada es igual en estas comarcas de sal y arena;
Todos los ruidos, ningún ruido
Y Dios en sandalias
Compareciendo en tu sueño
Pidiendo que indagues
Por el origen de la luz.
Todo lo has perdido, salvo el amor
Que gira como un satélite
Alrededor de tu testa coronada,
Por un rocío estelar.

 

Poema 11

Cuando éramos jóvenes y la palabra aurora
Teñía labios y dirigía manos
Hacia fantásticos pianos de alegría,
Tú eras el número primo,
El talle descubierto,
La boca de flor sumisa,
La carta que el cartero trae sin prisa
Con novedades nuevas,
Enteros crisantemos.
La palabra aurora y la palabra nuevo
Olían a tafetanes perfumados.
A fresca agua del mercado
A río,
A legumbre despierta
En la cocción de lo insurrecto.
Cuántas Rusias de Lenines
Se entretenían entre dientes
Y lúpulos y cuántos
Muertos de vida
Apretábamos en el pecho
Más joven que un cascarón de huevo,
Más frágil
Que la verdad amenazada
Por la mentira terrateniente.
Y la tierra era de otros,
Más fuertes y más grandes,
Más sonoros y distinguidos.
Y nosotros pequeñoburgueses entusiastas
Soñábamos con una tierra horizontal,
Soñábamos solos,
Y solos nos quedamos
Con una sonrisa equivocada
Como cuchillo de madera
Entre dientes.
Oh, REvOluCióN.

 

Poema 17

Los poetas jóvenes tienen un cerebro verde y brillante
Encima de sus altivos cuellos de cisnes amamantados por la aurora.
Es un cerebro con hojas frescas de artemisa, flores en botón
Y aromas culposos de amanecer.
Es lo más parecido a un planeta que nace,
Con criaturas que son la mezcla de una mariposa y un elefante,
Con colores inauditos que jamás volverán.
Con sueños solubles al tacto
Y una república de afectos imperecedera.
Cuando un animal tierno contrae la fiebre azul,
Es decir la poesía,
Muere antes o casi al alcanzar la edad de Aquiles.
Tengo más de una razón para envidiar a los poetas
Jóvenes.
Veamos:
Razón 1,
Razón 2,
Razón 3 y
Razón 4.
Soy un hombre tranquilo que mira el mar
Que cubre su cabeza y que por las noches
Lo absorbe como a una triste luciérnaga.
Después de muchas consideraciones, de muchos
Ruidos con la boca, veo cómo se extingue la rosa y el día
El pan fresco y la melodía.
Después de algunas copulaciones con el cuerpo y la gramática
Escribo algo de poesía,
Como quien guisa palabras crudas.
Me persigno mirando el norte magnético.
No soy distinto a los demás,
Los demás son distintos a mí.

Carlos Orellana
Últimas entradas de Carlos Orellana (ver todo)