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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Poemas de Travesía íntima, de Marco Minguillo

viernes 19 de noviembre de 2021

La perpetuidad de la brevedad

La felicidad
es parpadeo de niños,
gotear del barro hecho cántaro,
abrazo íntimo y multitudinario,
hierba fresca en el camino,
rayo de luz anidando
en el cuenco de las manos,
beso de alondras en la adolescencia
y en la ancianidad.

La felicidad
es la circunferencia del amor
hecha humanidad,
humanidad
y nuevamente
humanidad.

 

Contrastes

Hoy desperté reposado
y vi el apartamento
acogedor, armonioso
e iluminado.

Completamente iluminado.

De pronto
leí un manuscrito
y evoqué
los tiempos arduos,
el camino recorrido,
la solidaridad hecha humanidad,
los amores y desamores,
y me hundí como una balsa herida
en el llanto
y la penumbra.

 

Llenando el vacío

A Ana B.

Cuando el vacío
se llena de
pétalos de orquídea;
sol refulgente;
rejas secas y mohosas;
sonrisas en los rincones;
helados de fresa, coco y chocolate;
sandalias trajinadas;
hierba nueva en el camino
significa que
has crecido por dentro,
has abierto las ventanas galopantes
del tiempo,
y tu vida, tu breve existencia,
aquella acumulación de milenios,
ha derrotado a las sombras,
a la mercancía pueril
de la esperanza.

 

Pensé

A Andrea y Alexander

Ayer
celebramos el año nuevo
con botellas de vino.

Charlamos de nuestras vidas,
del tiempo transcurrido,
de nuestros sueños,
de nuestras promesas cumplidas
e incumplidas.

Charlamos también
de lo que sucede alrededor nuestro,
del mundo que habitamos,
de las guerras,
de los refugiados,
de los derechos humanos.

Charlamos hasta el amanecer
y pensé
en mis seres queridos,
en los que viven
y en los ausentes.

Pensé
en el camino transitado.

Pensé
en el río.

Pensé
en el verano
y en el otoño.

Pensé…

 

La simplicidad de la vida

A mi entrañable patria

La vida, la existencia humana
a veces
parece sencilla, cándida,
e incita simplificarla.

Disfrutar un café humeante
en el rincón preferido de casa.
Leer una novela criticada y censurada
en la banca mejor soleada del parque.
Contemplar en calma y sin sobresalto
el vuelo vivaz de los gorriones.
Imaginar la colorida y fecunda danza
de los colibríes.
Sentir el agua fresca del río
en la piel de mayo.
Escribir versos y obsequiarlos
al amor de tu vida, a la familia
y a los amigos.

Todo parece estar al alcance
de nuestras manos.

La vida, a veces,
parece sencilla, cándida,
e incita simplificarla.

Pero cuando se vive
en un país (o en un mundo)
que enjaula las aves
y prohíbe los libros, las artes,
los sueños rompeataduras,
destruye estrellas imperecederas
y al maravilloso arco iris.

Es cuando al fin
comprendemos
que la vida, la existencia humana,
aquel goteo de felicidad añorada
no es sencilla, cándida,
y de ningún modo
—repito,
de ningún modo—
amerita
simplificarla.

 

Exilio I

Pedro, María, Víctor, Dorotea
no llaman a sus familias,
patrias lejanas.
No llaman.

Pedro, María, Víctor, Dorotea
aprenden extraños idiomas,
nuevos códigos socioculturales
en países desconocidos y distantes.

Pedro, María, Víctor, Dorotea
son originarios de América Latina,
salieron de cárceles tumba
y sus juventudes
se las tragaron los muros
y las sombras.

Pedro, María, Víctor, Dorotea
no tienen hijos,
la tortura y la cárcel les arrancó
aquel don de la naturaleza.

Pedro, María, Víctor, Dorotea
no llaman a sus familias,
patrias lejanas.
No llaman.

El tiempo, la incertidumbre y la osadía
narrarán (con ojos enrojecidos y desorbitados)
más adelante (cuando el mundo
sea verdaderamente mundo)
el destino y peregrinaje de ellos
y sus añoradas
familias.

 

Raíces

Escuchar con devoción a Inti-Illimani.
Leer, reflexionar y reír
con las historias de Mafalda.
Contemplar y sentir la yerba de mi infancia.
Hundirme en este bosque
de sueño y risa liberada.
Sentir las manos tibias
de mi madre y mi abuela.
Releer al osito Winnie
y El libro de la selva.
Oler la tierra ancestral y milenaria.
Volver.
Volver a las raíces.
Volver al origen del mundo,
al epicentro de mi universo,
para seguir caminando,
para seguir soñando,
soñando.

Volver a las raíces,
nuestras raíces.

 

Insomnio

Deseo navegar
en tus sueños
en el limbo fragante de
tu subconsciente
cada noche,
cada madrugada,
en suave brisa
y en un velero escarchado
para decirte,
contarte,
explicarte
que no me he marchado,
nunca logré hacerlo,
salvo la temprana muerte
en el crepúsculo
de nuestro propio miedo.

 

Camino de algarrobos

A mi abuela Genoveva Chanamé

La abuela camina,
me conversa,
me sujeta de la mano.

La abuela me lleva
por un camino poblado de algarrobos,
una acequia, una casa de adobe,
y me ofrece
un sabroso plato de arroz con pato.

La abuela
me platica,
me abraza,
me aconseja.

La abuela
me mira, me sonríe,
está frente a mis pupilas,
en tanto por los cristales
veo un paisaje invernal
habitado de abedules, pinos y silencio,
y el tren deslizándose
sobre los rieles
del añorado tiempo.

 

Barcelona

La ciudad es
una oleada enigmática de revelaciones e historia,
una selva turbulenta de voces,
una vorágine de fuego, bosque y arena.

He retornado
después de un tiempo sin memoria
a abrazar sus calles de laberinto,
a sentir sus palpitaciones de barrio y metrópoli,
a beber el agua idiomática de mi infancia.

Estoy con Gaudí y Picasso
entre gaviotas, nubes oníricas y tigres de bengala;
entre lo efímero y lo eterno;
entre el amor y el desamor;
entre versos caminantes, pinceles trajinados
y fotografías agujereadas.

La ciudad
recorre mi corazón, pulmones y arterias,
y mi voz, unicornio de cristal, se quiebra
en un eco de luz
y sombra.

Más allá,
en la orilla de la playa,
duerme un balón de fútbol
al cobijo de mi mirada
y la tarde, como nunca,
se deshoja, se deshoja,
se hace nada.

(El poemario Travesía íntima, del escritor peruano Marco Minguillo, fue publicado en España en julio de 2021)

Marco Minguillo
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