“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
Saltar al contenido

Haikú

viernes 3 de diciembre de 2021

(otoño)

¡La hoja llegó al suelo…!
El viento,
a los tallos…

Súbito el ventarrón;
aquí, ahí, también allá…
sólo arrastra hojas secas.

Y ya suelta
una que otra de sus hojas.
El colorín se muda de amarillo.

La rama seca,
en pedazos. El buey
sacude la cornamenta.

De su guarida
asoma la cabeza el tejón.
¡Zas!, cae el búho.

Ya se levanta
el aire del sur,
tapiz de nueces en la acera.

La ardilla,
tirada entre la hojarasca
asoma la cabeza…

Sopla el viento…
zarandeadas caen
las semillas de la ortiga.

Entre el cerco de piedra,
el viento otoñal
acorrala a las hojas.

El fresno viejo
deja caer sus hojas,
una, tras otra…

El viento sopla…
Las vainas del castaño
truenan, y caen.

La niña trae
entre sus brazos
un ramo seco de cempasúchil.

La acera
se ha tapizado de nueces.
No veo a los niños jugar.

Las vainas del nogal
no sueltan las ramas…
Resopla el viento.

En esta tumba,
hay un niño.
El crisantemo en flor.

En la espalda,
la anciana lleva
pimpollos de nardos.

Hojas doradas
sobre el tejado.
Sol púrpura en el crepúsculo.

En la cazuela,
las habas se han endurecido.
Resopla otoño.

En la colina,
un cementerio de hojas…
apenas algo de viento.

Ángel Acosta Blanco
Últimas entradas de Ángel Acosta Blanco (ver todo)