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De infinito amor, de Santiago Montobbio
(selección)

lunes 21 de febrero de 2022
“De infinito amor”, de Santiago Montobbio
De infinito amor (cuaderno del encierro) (Los Libros de la Frontera, 2021), del escritor español Santiago Montobbio, fue presentado en noviembre de 2021. Disponible en Amazon

De infinito amor (cuaderno del encierro)
Santiago Montobbio
Poesía
Los Libros de la Frontera
Colección El Bardo de Poesía
Villanueva de Córdoba (España), 2021
ISBN: 978-8482552156
642 páginas

Necesidad de escribir. Necesidad de vivir.
Necesidad. Pasar necesidad. El poema
nace, siempre, de una necesidad. Es vivir
una necesidad o —mejor— la necesidad
lo es también cantar, cantar en esta
necesidad. Cantar su dolor, su sombra
y sus heridas, cantar también sus
mañanas. Necesidad de cantar,
necesidad. Vivir en la necesidad.
Así es vivir, siempre, en poesía.
Es vivir en poesía siempre así,
y nos lo recuerdan y dicen
aún más estos días.

 

El árbol en el balcón. El árbol desde
el balcón. Un poco de luz y aire
desde casa, y por ello de nuevo
ganas de escribir, unidas a las
de vivir. Buscar el aire, sentir
el aire, necesitar el aire.
Para vivir, para cantar. No
hay jardín aquí, pero sí
balcón. Un poema junto
al balcón, sintiendo el
aire libre, ahora no tan
libre, para nosotros
retenido, pero que
también así nos
llega. Y este
plátano que casi
al balcón nos
llega, su verde
tierno que empieza,
en las hojas
formándose. Poemas aún
de la vida al aire libre,
aunque más reducida. Poemas
junto al balcón. Escribo
y siento el aire. Levanto
la vista y me saluda
el verde, me da
la bienvenida en
sus formas que
empiezan, brotan.
Brote la poesía,
nazca en cualquier
parte, también
en el encierro.
Buscar el aire
dentro, desde
casa. Buscarlo
en cualquier
sitio y todo
momento. Sentir
en él la poesía.
Mi vida al aire libre
tituló a su autobiografía
sui generis Miguel Delibes,
porque así quiso a la suya,
y a veces lo he recordado
y recuerdo de nuevo ahora,
por tantas cosas —entre otras
porque lo he tenido presente
antes en una prosa, más pronto
de la mañana—, y también
porque así quiero yo la vida.
Al aire libre. Vida al aire libre,
vida de la poesía. Así sentirla
y buscarla e írnosla encontrando
como podamos estos días, en los
poemas y en las prosas, en los
sueños, en las esperanzas. El
plátano ha de crecer en el verde
de sus hojas, y espero y deseo
que también junto a él
todo lo íntimo que hay
en nosotros. Que aguante
resguardado y puro, como
poema, como aire libre.

 

El verde me alegra. Se lo digo
a mi madre, de modo sincero,
profundo y espontáneo, como una
expresión inmediata y sin
nada que la tamice
del alma. Así
la poesía. Así sentirla
junto al balcón, con el
aire fresco que me ha
faltado estos días. Así
sentir la vida y otra vez
el impulso de escribir
un poema. La necesidad.
El sol acaricia mis manos
mientras escribo estos versos,
yo bendigo esta caricia, como
la del aire que me llega.

 

De todo. Hacer poesía de todo.
Del encierro, de la soledad, de
los daños. De la pequeña dicha
que podemos encontrar de pronto
y de modo inesperado. Del aire
fresco que me llega desde el
balcón y el verde que me
alegra del árbol que a él
casi llega. Alegría del aire
y de lo verde, de la luz
y el sol, de la esperanza
que pese a todo no muere.

 

Papel para decir, papel
para vivir. Necesidad del
papel y de en él
el vivir decir. El sol
que con el aire
llega. Puede ser
vivir. Y esto
decir.

 

Hasta tenemos un árbol,
me dice mi madre. Lo tengo
muy conocido, añade. Sí,
le hizo compañía el año
pasado, cuando estuvo
inmóvil. Se pondrá
precioso. Ya empieza
a sacar hojas. También
el hombre poemas,
cualquier hombre,
mientras siente
la alegría que nace,
la alegría del verde.

 

Un buen sol. Escribir
algunos poemas sintiendo
el aire y con un buen
sol. Qué más al
vivir pedir.

 

Buscar que esto
aún pueda ser.
Buscar la felicidad
en las esquinas, en
los balcones, en los
detalles y recuerdos
olvidados. Buscarla
y dejarla ser una
vez llegue, venga.
Mirar sentir su poesía.
Que la poesía es
verde. Verde y azul,
verde del árbol
cuyas hojas con él
nacen y azul del
mar, azul profundo.

 

Se acaba el poema. Sentir
que se acaba el poema, y,
a la vez, que otro ha
de empezar. Vivir entre
poemas. En ellos, en
su intersticio, en la
respiración que los
anima y deja ser,
el aliento que el
alma toma antes
de hacer nacer otro.

 

Santiago Montobbio
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