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Antología 2020: ocho poetas hispanounidenses, compilada por Luis Alberto Ambroggio
(selección)

sábado 22 de abril de 2023
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“Antología 2020: ocho poetas hispanounidenses”, compilada por Luis Alberto Ambroggio
Antología 2020: ocho poetas hispanounidenses, compilada por Luis Alberto Ambroggio (Nueva York Poetry Press, 2020). Disponible en Amazon

Antología 2020: ocho poetas hispanounidenses
Luis Alberto Ambroggio (compilador)
Poesía
Nueva York Poetry Press
Nueva York (Estados Unidos), 2020
ISBN: 978-1950474288
162 páginas

Congregar en una antología digital algunas de las voces más destacadas de la poesía hispanoamericana de los Estados Unidos es un logro que satisface la pasión y los sentidos. Celebramos con esta publicación el mes de la poesía en los Estados Unidos presentando a poetas de una de las tradiciones poéticas americanas, la hispanounidense, que se inicia en el año 1571 con la Obra nuevamente compuesta de Bartolomé de Flores, a la que sigue el poema épico más antiguo escrito en lengua europea, La Florida de Fray Gregorio de Escobedo que se ubica entre los años 1587 y 1593, y el poemario de corte virgiliano Historia de Nuevo México que Gaspar Perez de Villagrá empieza a escribir a partir del año 1598. Festejamos el mes de la poesía con nuestra presencia hispana que tiene casi 500 años en la literatura estadounidense, de la que forma parte esta muestra selecta de voces destacadas que expresan con la riqueza de una identidad diversa, nuestra memoria, nuestra experiencia y nuestros ideales.

Luis Alberto Ambroggio, en el prólogo a Antología 2020: ocho poetas hispanounidenses (Nueva York Poetry Press, 2020).

 


 

Lucha Corpi
Jáltipan, Veracruz, México, 1945

Sal y avena

Salvo los sueños púrpura de la buganvilia
y aquella cocina estrafalaria que pinté
anaranjado y azul subido
—los colores que tal vez complacieran
al marido que ya me olvidaba—
nada de dicha quedó
en aquella casita de la calle 66.

Ahí quedaron
como ensayos de naufragio
las noches de ira contenida,
y entre colillas y poemas
las mañanas de precaria cordura.

Conmigo
me llevé las fotos de familia,
mi hijo y todas sus sonrisas,
las latitas de orégano, azafrán y albahaca,
y las bolsas de harina, sal y avena
que tantas amigas y compañeras
me heredaran a su paso por mi vida:
La esencia que nutre este poema
que a la acera cae en otoño
lleno de primavera.

Salt and Oatmeal

Except for the purple dreams of the bougainvillea
and that outlandish kitchen I painted
orange and bright blue
—colors to please the husband
who was already forgetting me—
no joy was left
in that little house on 66th Street.

What stayed behind
like rehearsals for the shipwreck
were the nights of stifled rage and,
amid cigarette butts and bottles,
the mornings of uncertain sanity.

I took with me
the family photos,
my son and all his smiles,
the little jars of oregano, saffron, and basil,
and the bags of flour, salt, and oats
so many friends and classmates
had left me on their way through my life:
The essence that feeds this poem
as it falls to the sidewalk in autumn
brimming with spring.

Traducción: Catherine-Rodríguez-Nieto

 


 

Raquel Salas Rivera
Mayagüez, Puerto Rico, 1985

no se cambia una chaqueta por una chaqueta

tomemos dos mercancías, por ejemplo,
50 años de trabajo y una deuda
acumulada por 50 años.
como propietaria de la primera
decides llevarla al caribe hilton bancario
donde daría mi vida por pagar esta deuda.
pero te explican que no da
así como la deuda y los 50 años de trabajo son valores
de uso cualitativamente diferentes,
son cualitativamente diferentes los trabajos por medio
de los cuales llegan a existir: el del inversionista
y el del colonizado. tu vida no es suficiente.
tendrás que pagarla con el trabajo de tus hijos
y los hijos de tus hijos.
digamos que les dices nunca tuve
porque nunca quise que heredaran mi deuda
aquellos que apenas saben distinguir
entre coquito y leche.
pero te explican que, aunque no tengas linaje,
la heredarán tus vecinas, el perro que saquea tu basura,
doña sophia con su rosario luminoso,
tu abuela que apenas sale a la farmacia,
angelía que aún espera tu libro,
luis que finalmente tiene empleo pero con deuda todavía,
y el tipo que te asaltó por diez pesos.
imagínate
que vuelves con tus vecinos,
con tu abuela,
con el perro que a veces rebusca la basura,
con angelía, con luis, y dices
he aquí mis herederos.
¿aceptarás nuestro pago?
¿darás por finalizada nuestra deuda?
¿borrarás nuestros nombres del sistema?
pero te dicen
te faltan los ríos

el río guajataca, el río camuy,

el río cibuco, el río bayamón,

el río puerto nuevo, el río grande de loíza,
el río herrera, el río mameyes,
el río sabana, el río fajardo,
el río daguao, el río santiago,
el río blanco, el río humacao,

el río seco, el río maunabo,
etc. etc. etc.

ellos serán tus herederos.
esta vez decides adelantarte.
recorres todo puerto rico como un espectro.
agarras puñales de lo que sea:
sombrillas de gasolinera, piedra caliza,
actas de nacimiento, tiendas quebradas,
etc. etc. etc…
etc. etc. etc.
vuelves al banco con tu isla tan densamente ingerida
que toses semáforos y entierros y dices
he aquí todo lo que cabe
entre el mar caribe y el atlántico norte.
he aquí: mi imaginario.
pero te dicen
debes la nada.
tu cuenta tiene un balance negativo.
a cambio de esta deuda sólo aceptamos chaquetas,
pero esto sí que no lo tienes
porque casi nunca hace frío
en puerto rico.
digamos que vas hasta filadelfia
a buscar las chaquetas que necesitan
las abuelas, las angelías, el río maunabo, etc.
trabajas duro, buscas una licencia con dirección renovada,
compras tres cuatro, quinientas chaquetas,
vas a la sucursal local y dices
aquí las tengo.
quisiera pagar aquella deuda.
pero sin mirar te contestan
aquí en fili no aceptamos chaquetas.
supongamos que en la caja de pasteles
le envías las chaquetas a tu madre
con una notita que lee
pago: deuda de puerto rico,
y mami (tras decodificar tu letra) carga
la caja hasta la sucursal del banco popular, el caribe hilton
bancario o el loquesea bank,
donde la miran mal y le indican
—antes de que pueda decir palabra alguna—
para entregar chaquetas, utilice la fila número tres.
imagínate que es una fila larga, larguísima, casi interminable,
una fila de 50 años.

coats are not exchanged for coats

let us take two commodities such as
50 years of work and one debt
accumulated over 50 years.
as proprietor of the first
you decide to take it to caribe hilton banking
where i offer my life to pay this debt.
but they explain that it’s not enough
just as the debt and the fifty years of work have use values
that are qualitatively different, so are
the two forms of labor that produce them:
that of the investor and that of the colonized.
your life is not enough. you will have to pay with the labor
of your children and your
children’s children.
let’s say you tell them i never had any because
i never wanted to make heirs of those who
barely know the difference
between milk and coquito.
but they explain that even if you don’t have a lineage
your neighbors, the dog that plunders your trash,
doña sophia with her luminous rosary,
your abuela that barely leaves the house
to go to the pharmacy,
angelía that still awaits your book,
luis that finally has a job but still has debts to pay,
that guy who mugged you for ten bucks
will inherit.
imagine
that you come back with your neighbors,
with your abuela,
with the dog that sometimes searches your trash,
with angelía, with luis, and you say
here are my heirs.
do you accept our payment?
will you terminate our debt?
will you erase our names from the system?
but they say
where are the rivers?

el río guajataca, el río camuy,

el río cibuco, el río de bayamón,

el río puerto nuevo, el río grande de loíza,
el río herrera, el río mameyes,
el río sabana, el río fajardo,
el río daguao, el río santiago,
el río blanco, el río humacao,

el río seco, el río maunabo,
etc. etc. etc.

they will be your heirs.
this time you decide to get ahead.
like a specter you haunt all of puerto rico.
you grab handfuls of whatever:
gasoline station umbrellas, limestone,
birth certificates, shutdown shops,
you go back to the bank with your island
so densely ingested
that you cough up burials and streetlights and say
here i have all that fits
between the caribbean sea and the north atlantic.
here i have: my imaginary.
but they say
you owe nothingness,
your account has a negative balance.
in exchange for this debt we only accept coats,
but this you definitely don’t have
because it’s almost never cold
in puerto rico.
let’s say you go to philadelphia
to look for the coats much needed
by the abuelas, the angelías, the río maunabo, etc.
you work hard, look for a license with a renewed address,
buy three, four, five hundred coats,
go to the local branch and say
here they are.
i would like to pay that debt.
but without looking up they answer
here in philly we don’t accept coats.
let’s suppose that in the pasteles box
you send the coats to your mother
with a note that reads
payment: puerto rican debt,
and mami (after decoding your handwriting) carries
the box to the local branch of the banco popular, caribe
hilton banking or loquesea bank, where they
give her a look and
—before she can say a word—indicate
to turn in coats, use line number three.
imagine that it is a long, longer, almost interminable line,
a line that spans 50 years.

 


 

Naomi Ayala
Puerto Rico

Autorretrato

Ϋ
Es hoja húmeda este día
que piso sin cuidado.
Me lo enseñaron.
Lo aprendí.
Qué carajo importa.
Ϋ Ϋ
Cómo late este corazón
y qué milagro.
Cuando me siento a solas
sé que no es mío.
Provino de la lluvia en rumbo a las hojas
y quiso quedarse.
Ϋ Ϋ Ϋ
La parte en la que yo
fui yo es inconsecuente.

Self-Portrait

Ϋ
The day is a wet leaf
I step on carelesly.
It was taught to me.
I learned it.
What the hell does it matter.
Ϋ Ϋ
How this heart beats
and what a miracle.
When I sit alone
I know it isn’t mine.
It came from the rain on its way to the leaves
and wanted to stay.
Ϋ Ϋ Ϋ
The part in which I
was I is inconsequential.

 


 

Orlando Rossardi
La Habana, Cuba, 1938

Totalidad

Surgir, todos los días, limpio, como el crepúsculo
JRJ

Al fin de la mañana se perfila el día,
al final del día cae la noche oscura,
con la noche se abren los rincones
que palpitan, vigilantes, por el sueño.
Todo gira y recomienza, todo se agita
en la sombra o en la luz que cuelga
de la rama, la flor que brota coloreada,
o en tu mano que tiembla con la mía
y vuelan, luego, al fondo del acaso,
al espacio en que el tiempo se corona
en la esperanza, a la terca soledad
que se hace nota o mariposa luego,
palabra en que palpitan conseguidos
los murmullos, las frondosas melodías,
la eterna juventud de este poema

Totality

To emerge every day clean as the dusk
JRJ

At the end of the morning day takes shape,
At the end of the day the dark night falls,
With night will unfold corners
That pulsate, vigilant, through sleep.
All spins and recommences, all quivers
In the dark or in the light pendent
from a branch, the colored budding flower,
Or in your hand trembling in my hand
And flying, later, to the depths of chance,
To the space where time crowns himself
In hope, before the stubborn solitude
Which will eventually become a note, a butterfly,
A word wherein still beats the pulse of vanquished
murmurs, lush melodies,
this poem, in eternal youth.

 


 

Tina Escaja
Zamora, España, 1965

Autorretrato
Luna y cerebro

Helen Chadwick, Self Portrait, 1991
Cibachrome transparency, glass, aluminum, electrical apparatus

Sostengo el córtex cerebral,
eléctricas secuencias que me nombran,
me hacen
ser
lo que acaso ni acojo ni establezco,
meras funciones
que mis manos procuran imprimir,
hacer culto lo oculto,
discernirme
en órgano-tubérculo, cuadrante angular, reproductivo,
esencia y máquina,
la cisura empeñada en la unción
y el disparate.

Serte en hipocampo, en la amígdala, en la capacidad
de nombrar o afasia.
Yo y tu circunferencia gravitatoria.
Creyéndome incapaz
de la medida exacta, del obsoleto encuentro con mi ser
y destino.
Procurándolo o no
licitaciones químicas,
alteraciones, fisuras
de mi asimétrico ser.
En mis manos,
plástica y huidiza como los sueños,
perdida en galaxias de circuitos y vaivenes, que decretan
billones de células nerviosas,
mi conciencia.

En mis manos,
la máquina sin alma ni espejismo, ni oasis que me salve,

luna y cerebro.

Self Portrait
Moon and Mind

Helen Chadwick, Self Portrait, 1991
Cibachrome transparency, glass, aluminum, electrical apparatus

I hold the cerebral cortex.
Electrical sequences naming me
generate my
presence,
possibly something I don’t take in or resolve,
the mere functions
my hands attempt to inscribe,
to render the occult as culture,
discerning myself
in organ-tubercle, angular quadrant, reproductive quadrant,
essence and machine,
the incision executed through devotion
and hogwash.

To make you present in the hippocampus, the amygdala,
the ability to name, or aphasia.
Me and your gravitational circumference.
Believing myself incapable
of the precise measure, the obsolete encounter with my existence
and my fate.
Pulling it off or not
chemical options at auction,
alterations, fissures
in my asymmetrical self.
In my hands,
plastic and evasive as dream,
lost in galaxies of circuitry and fluctuation that dictate
billions of nerve cells,
my consciousness.

In my hands
the machine, no soul or mirage or oasis to save me,

moon and mind.

Traducción: Kristin Dijkstra

 


 

Daisy Zamora
Nicaragua

La inmigrante

Se despierta extrañada
desconociendo el cuarto.
¿Adónde se fue el padre,
dónde la madre
que hace un momento apenas
la acompañaban?
¿Dónde están las palabras
de la conversación,
y el patio oloroso
después del aguacero?
Se levanta y suspira.
Este cuarto extranjero
y la luz indiferente
de una mañana cualquiera
que la hiere.
Desde la calle
los ruidos de la vida entran.
Y el sueño queda estrujado
como un pañuelo.

The Immigrant

She wakes up feeling odd
in a strange room.
Where is the father
and the mother
who just a moment ago
were with her?
Where are the words
of the conversation,
and the fragrant courtyard
after the downpour?
She gets up and sighs.
This foreign room
and indifferent light
of any morning
hurts her.
From the street
come the noises of life.
And the dream is left crumpled
like a handkerchief.

Traducción: George Evans

 


 

Isaac Goldemberg
Chepén, Perú, 1945

Arte poética (I)

Sigo pensando que la poesía es otra cosa.
José Emilio Pacheco

Sales como alma que se lleva el Diablo,
soplan los faroles luces en boca de la noche,
desvencijadas maletas se desfondan risueñas
en el viaje que vuelve emborrachado
y entras temeraria con dientes como dagas.
No te detengas.
Te salvarás si logras penetrar lo oscuro,
desaparecerá tu rostro en la sangre del prójimo,
sirenas callarán frente al hueso del accidente.
Ponte en la cola.
Recoge tu boleto.
Súbete a la vida.

Ars Poetica (I)

I keep thinking that poetry is something else.
José Emilio Pacheco

You exit like a soul being carried away by the Devil,
the streetlamps blow lights into the mouth of the night,
rickety suitcases smile as their bottoms rip open
on the journey that comes back drunk
and you enter reckless with teeth like daggers.
Don’t stop.
You will be saved if you manage to penetrate the darkness,
your face will disappear in the blood of your neighbor,
sirens will quiet in front of the bone of the accident.
Stand in line.
Pick up your ticket.
Board life.

Traducción: Sasha Reiter

 


 

Luis Alberto Ambroggio
Córdoba, Argentina, 1945

Salvaje

El salvaje amable y desbordante ¿Quién es?
Walt Whitman

Hay algo que conjura
en la raíz de la palabra selva,
salvaje; desafía
los atavíos ficticios de lo civilizado.

Alguien contó que mi abuela
practicaba la anarquía
yo añoro la independencia desacreditada
de la barbarie,
esa que fue destruida por la conquista,
su sabiduría de piedra,
los templos de su cultura,
su comunión con la naturaleza infinita,
su respiro de ojos puros en el aire.
donde el agua nos toca.

Me escapo a la frontera primitiva
con un cuerpo liberado
de la jerarquía del alma
y todos sus decretos.
Soy nativo en el territorio
de animales y bosques,
montañas, lagos, universo de familia,
pionero audaz de mi propio centro.

¿Qué ostentación civilizada
encarna la guerra?
¿La de los sepulcros, injusticias
y el montón anónimo de crueldades?

Yo, nosotros, todos queremos ser
el salvaje amable y desbordante
que domine la civilización
con conductas arbitrarias
como las de los copos de nieve…
como las de las hierbas,
su cabellera sin peinar,
su risa libre, ingenua.

Hostiles solo contra quienes agotan
la bondad de los granos,
los que inmolan la tierra,
las lloviznas dulces.
las mariposas, las flores, sus hermanos,
los que arrancan las páginas afectuosas
del libro ágil del calendario,
los que venden la libertad
con sangre en sus manos.

Anhelamos que nazcan
nuevas formas en las puntas de sus dedos
y que, sin ley, nos amen.

Savage

The friendly and flowing savage, who is he?
Walt Whitman

There is something in the root of
the word jungle that conjures,
savage; it challenges
the fictitious trappings of the civilized.

Someone revealed that my grandmother
used to be an anarchist.
I yearn for the discredited independence
of barbarity,
of the sort destroyed by conquest,
its rock solid wisdom,
its culture’s temples,
its communion with infinite nature,
its clear-sighted breath in the air
where water touches it.

I escape to the primitive frontier
with a liberated body
of the soul’s hierarchy
and all its decrees.
I am native to the territory
of animals and forests,
mountains, lakes, universe of progeny,
audacious pioneer of my own center.

What civilized pomposity
does war embody?
That of sepulchers, injustices
and a heap of anonymous cruelties?

I, we, all of us want to be
the friendly and flowing savage
who subdues civilization
with arbitrary behaviors
like those of snow-flakes,
words simple as grass,
uncomb’d head,
laughter, and naiveté.

Hostile only against those who exhaust
the generosity of grains,
those who sacrifice the land,
sweet sprinklings of rain,
butterflies, flowers, their brothers and sisters,
those who uproot the tender pages
of nimble books of calendars,
those who sell freedom
with blood on their hands.

We long for the birth of
new forms from the tips of his fingers
and that, lawless, they might love us.

Traducción: Yvette Neisser

Luis Alberto Ambroggio

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