

Materia combustible
Javier Olalde
Poesía
Ediciones Vitruvio
Madrid (España), 2024
ISBN: 978-84-944686-4-3
82 páginas
Páginas en blanco
Arrodillado sobre
tantos días perdidos.
Claudio Rodríguez
Fueron días como tantos
y tantos otros,
un tiempo sin memoria,
definitivo, extenso,
anónimo, extraviado
en el paraje intrascendente
de las tardes sin causa,
de las mañanas anodinas
y las noches triviales.
Esas horas tras horas,
rutinarias, comunes,
intercaladas entre los recuerdos,
sin amor y sin odio,
despobladas, confusas.
Esa existencia sin noticias,
sin rastro,
monótona, superflua,
dejada ir, irrelevante
también para nosotros,
donde va transcurriendo nuestra historia,
las páginas en blanco del relato,
el grueso de las páginas.
Un presente que sobra, 8 (Alzheimer)
a Patrocinio Niño y Concepción Olalde
Te deseo la muerte,
te quiero en tu ceniza,
no en la boca de páramo que ha olvidado decirte
ni en la mirada antípoda donde jamás te encuentro.
No quiero tu presencia de vivo sustraído,
tu gesto extravagante de muerto desmortado.
Te quiero ya difunto,
no vivo en la mortaja.
Deseo tu muerte entera para que estés completo,
con todas tus razones,
bajo los cielos tuyos,
alzado en el recuerdo de tu ganada historia.
Deseo tu muerte exacta,
tu firma a pie de vida,
clausurado en cadáver,
terminante y cumplido.
No quiero tu impostura de vivo imaginario.
Porque te quiero vivo, te deseo la muerte.
Robaiyat entre amigos
Escucha el arpa y bebe el vino de la jarra,
antes de que la jarra se estrelle con la piedra.
Omar Jayyam
Nadie regresa.
Vamos hacia las tinieblas exteriores.
Siempre el eterno exilio,
los mismos cálculos,
iguales circunstancias.
Omar, llena mi copa
antes de que la jarra se haga añicos,
rellénasela a Teognis
con vino de los valles del Taigeto
y cólmasela a Horacio
con el másico añejo del ánfora sabina.
Brindemos y escuchemos el arpa,
sin afligirnos
por los inciertos días del futuro.
Constantes arqueológicas
1. Fragmento de himno sumerio
“Mientras las sombras de nuestros antepasados
vagan por las moradas infernales de Kur,
complazcámonos y regocijémonos
bajo el amoroso resplandor de Utu.
Que la clemencia de nuestro padre Enlil, el de fúlgidos ojos,
nos otorgue abundantes y florecientes días
antes de que alcancemos la orilla ineludible del ‘río devorador de hombres’
y la fúnebre barca nos conduzca al País sin Retorno”.
2. Versos apócrifos atribuidos a Arquíloco de Paros
No quisiera haber sido
el destinado muerto que me espera
ni aun ser el muerto ilustre,
elevado a inmortal por la póstuma fama.
Sometido al designio de la Moira,
bebo el vino de Ísmaro y entono ditirambos,
puesto que ni las quejas ni las súplicas
detendrán el descenso al tenebroso Hades.
Presencias transeúntes
Después de ti, el olvido
tuvo esa voz de humo,
ese territorio del eclipse en el que te adentraste,
y tus confianzas, tus peripecias, tu expectación,
dejaron de ser tuyas.
Vinieron otros y otras
presencias transeúntes
como hubo antes de ti, igual que tú eras,
un tiempo con costuras y primicias
rehechas, reencarnadas,
el presente inmediato que habitaste y que rige
después de ti, el olvido
cumpliéndose sin pausa.
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